Antes de entrar al tema, quiero muy sinceramente agradecerles a todos y todas quienes se han dado el tiempo de leer esta columna, deseándoles que este nuevo año sea muy venturoso y se les den la condiciones para alcanzar todas las metas que se propongan.

Ya entrando en materia, y como resultado de la adelantada sucesión presidencial donde las miradas están enfocadas principalmente en quién será la persona que elija Morena para suceder a AMLO, aquí en Sinaloa como en las demás entidades, empezará desde ahora el jaloneo y las negociaciones por las posiciones a disputarse en el próximo año. La oposición sabe que no representa una competencia seria para disputarle la continuidad de su proyecto a la 4T (Presidencia), por lo que las élites políticas de siempre que dominan aún en los partidos de oposición, buscarán de entrada acaparar las candidaturas plurinominales, ya que están conscientes que estas son las únicas vías factibles de alcanzar una posición de poder.

En Sinaloa, será el gobernador del estado quien, dentro de Morena por supuesto (y quizá también dentro de otros partidos a lo mejor), llevará mano en el reparto de las candidaturas a alcaldes, diputados locales, diputados federales y senadores. Aquí es donde se dará un fuerte jaloneo entre algunos miembros de su gabinete. Por su parte, el destacado trabajo de tierra y la disciplina que ha venido mostrando la dirigente estatal de Morena, Merary Villegas, le valdrá sin duda alguna el tener injerencia en algunas de dichas designaciones y su principal encomienda  deberá ser el pugnar porque se tome en cuenta a cuadros con méritos, experiencia y preparación suficientes para evitar que, como sucedió por mucho tiempo en otros partidos,  se vaya creando una casta privilegiada que las acapare todas y hasta se dé el lujo de heredarlas.

Y es que si de algo se hartó la gente, fue el ver las mismas caras de siempre repetir por distintas candidaturas en cada proceso electoral. De ahí que era común escuchar cuestionamientos o expresiones populares como: ¿y no hay otros para el puesto? u otras que recriminaban la incompetencia como: ¡y todavía vuelven a ser candidatos como si hubieran hecho un buen trabajo!. Lo anterior refleja que como ciudadanos no estamos en contra de que los políticos tengan un crecimiento profesional y que busquen nuevas posiciones, pero lo que si se exige es que este se base en una meritocracia que les dé soporte, es decir, que si sirven sigan escalando posiciones, pero si no tienen capacidad que mejor se hagan a un lado.

Las prácticas de las cúpulas partidistas que vinieron a colmar la paciencia de los ciudadanos, inclusive de sus propios militantes y simpatizantes, fueron el corporativismo y el menosprecio por el libre albedrío del elector, donde las posiciones eran negociadas ofreciendo un número de votos seguros como parte de su llamado “capital político”.

Por otra parte y conforme la clase política enquistada en el poder fue envejeciendo, la prosapia o el linaje políticos fue gradualmente dominando el escenario, y si bien ya no aparecían los mismos nombres de siempre, sí eran los mismos apellidos.

Ahora con las alternancias políticas que se han dado en las últimos años en México, la sociedad ha evolucionado y si bien persiste el apasionamiento irracional en algunos segmentos de la población, en la mayoría de la población, sobre todo en los jóvenes y las mujeres, se ha ido forjando una visión crítica que no se deja influenciar tan fácilmente, propiciando que ante una oferta electoral determinada, tengamos mayor capacidad para discernir entre las trayectorias, propuestas y visión de quienes se presenten como candidato(a)s.

Muy pronto empezarán aspirantes y suspirantes de todos los partidos a aparecer hasta en los bautizos con tal de darse a conocer. Este nuevo año es una oportunidad para demostrar que como sociedad hemos madurado y que como parte de una democracia participativa, en cada sufragio que emitamos habrá de prevalecer el razonamiento y nunca más el chantaje, el miedo o la idolatría.

QUIENES SIN HACER MUCHO RUIDO CUMPLEN CON SU TRABAJO.- Las exhibidas que el Gobernador del estado, Dr. Rubén Rocha Moya, les ha dado a algunos de sus colaboradores, además de un jalón de orejas nos ha servido para que como sociedad vayamos midiendo la capacidad de esos funcionarios, sobre todo porque muchos de ellos buscaran en el 2024 ser candidatos a algún cargo de elección popular.  Finalmente, esta estrategia quizá le sirva al mandatario estatal para irse desprendiendo de elementos que son verdadero peso muerto y que en nada le ayudan. De ahí entonces que a nadie sorprendería y quedaría más que justificada la salida de secretarios como el de Agricultura y el de Turismo, así como de quienes dirigen el ISIFE y el CVIVE. En contraparte, así como hay dentro del gabinete funcionarios con mucho protagonismo y que se han aplicado y están sacando la casta, como el caso de la titular de SEPyC, Graciela Domínguez y de Salud, Cuitláhuac  González;  hay otros más que discretamente o de bajo perfil han venido desarrollando en todo momento un trabajo eficaz y de resultados, y ahí tenemos los claros ejemplos del Secretario General de Gobierno, Enrique Inzunza y el de Obras Públicas, José Luis Zavala Cabanillas.