Conforme se acerca el inicio de las campañas – por lo menos formalmente, porque de facto la realidad es que nunca se han detenido-, es necesario que los electores sepamos realmente quiénes son los candidatos que aspiran a representarnos, por lo que más allá de las encuestas a modo, de las opiniones inducidas o de la superficialidad con la que se suele condenar o entronizar en las redes sociales; lo que debemos hacer es allegarnos de información fidedigna e irrefutable que demuestre verdaderamente cuáles son los antecedentes y la trayectoria que respalda a las candidatas o candidatos.
En el ánimo de la ciudadanía, como es bien sabido, las marcas partidistas están muy desgastadas. La falta de credibilidad hacia sus dirigentes las ha alejado totalmente de su propósito como lo que se supone debiesen ser, es decir, instituciones de interés público.
La animadversión hacia los partidos y la desafección política en general, son factores que tienden a arraigarse cada vez más, debido en parte por la voracidad de sus líderes, pero también por la incongruencia y el cinismo de una clase política veleidosa y camaleónica. Ante estas circunstancias, muchos le apuestan a que este próximo 6 de junio se presente un alto abstencionismo electoral, en donde el voto duro pueda ser el factor determinante que les garantice el triunfo.
Lo anterior es algo que debemos evitar a toda costa, ya que de permitirlo tendremos de nuevo que soportar las graves consecuencias producto de personas improvisadas, sin una preparación mínima o con una dudosa reputación. Si lo que queremos es que lleguen al poder los y las mejores, tenemos entonces que revertir esa fatídica, pesimista y antidemocrática proyección, de modo tal que, manteniendo todos los cuidados sanitarios, debemos salir a votar masivamente, pero siempre con la convicción personal de que nuestro sufragio habrá de ser lo más reflexivo y consciente posibles. Para que esto se dé, es por tanto indispensable conocer lo más que podamos sobre quienes integran la oferta electoral.
De hecho, dentro de ese amplio abanico de aspirantes, hay quienes sin atenerse a su formación, experiencia y trayectoria, le han entrado en serio al debate de ideas, y con planteamientos serios y factibles están logrando echarse a la bolsa a los diferentes sectores y grupos sociales con quienes han tenido la oportunidad de interactuar. Lo anterior, es una prueba fehaciente de que, a pesar de todo, sí existen opciones muy interesantes que nos motivan y que nos hacen pensar que, efectivamente, muy por encima de las marcas partidistas, la tendencia ahora es a privilegiar la figura y la calidad de sus candidatos.
UNA GRATA SORPRESA. – La que nos estamos llevando los Culichis con la candidatura del Ing. Faustino Hernández Álvarez, quien por su estilo franco, directo y sin tanto rollo, está logrando conectar con cuanta persona se sienta a dialogar.
Faustino Hernández es de hecho un hombre muy conocido y reconocido en el Valle de San Lorenzo, pero su labor proselitista ha sido igualmente muy bien recibida en las zonas urbanas y suburbanas de la capital. Su imagen de hombre de campo ha sabido ser bien capitalizada, pues la percepción que deja en quien lo conoce es que no sólo tiene ganas de hacer las cosas, sino que además cuenta con una sobrada preparación para poder llevarlas a cabo.
Y es que a pesar de todas las adversidades que tuvo que sortear en su formación profesional, Faustino Hernández logró no sólo hacerse de una carrera como ingeniero agrónomo por la Universidad Autónoma de Sinaloa, sino que realizó además estudios de postgrado, obteniendo finalmente su doctorado en educación y ejerciendo además por casi tres décadas la docencia en el nivel superior dentro de su alma mater.
A pesar de lo anterior y a diferencia de muchos a quienes los títulos académicos les cambian hasta el modo de ser y hablar, la gente se sorprende al ver en él a un candidato que además de su preparación académica y su exitosa vida empresarial, se sigue conduciendo con una sencillez y una empatía tal que termina por convencer hasta al más rejego. Además, forjado y formado en el municipio de Culiacán, Faustino Hernández conoce por experiencia propia las verdaderas necesidades que se tienen en esta alcaldía y en todas las sindicaturas que le pertenecen.
Del mismo modo, la experiencia que logró adquirir en su paso profesional como regidor, diputado, funcionario público y líder en el gremio agropecuario, lo han ido moldeando como un hombre que sabe escuchar, que sabe delegar y que no reacciona impulsivamente en la toma de decisiones, sino que, por el contrario, suele privilegiar ante todo el diálogo y la deliberación.
Así como el caso de Faustino Hernández Álvarez, si analizamos un poco sobre los actuales candidatos y candidatas, descubriremos que hay hombres, mujeres y jóvenes que traen muy buenos antecedentes, una hoja de vida limpia y una sólida formación profesional que los hace destacar y llagar a ser dignos destinatarios del voto popular. En otras de nuestras siguientes colaboraciones, seguiremos con este ejercicio de indagación sobre algunos de los candidato(a)s, independientemente de qué partido o coalición los postule, y con el único fin de que la sociedad los conozca y sepa diferenciar entre quienes representan o no una buena opción.











