Muchos comentarios, algunos hasta en tono de reclamo (que son válidos además), fueron los que recibí sobre mi anterior entrega, en la cual comenté que, por mucho que algunos sigan insistiendo, el Gobernador Rubén Rocha Moya terminará su sexenio y hasta con suficiente fuerza para imponer al candidato (a) de su partido, ello a pesar de esta inédita crisis de inseguridad que estamos padeciendo. Las estadísticas nos arrojan que Morena sigue fuerte y con una intención de voto difícil de remontar, sobre todo si consideramos la ausencia de liderazgos fuertes en la oposición. Por eso es que si vemos las cosas como son, más allá de toda subjetividad o valoración producto de filias o fobias muy particulares; la realidad es que dada esta situación que nos mantiene en zozobra, es evidente que como sociedad existe mucha inconformidad, pero en todo caso lo que la mayoría de la gente busca son soluciones. Y eso no significa una predisposición para caer en el juego de ciertos intereses o revanchismos políticos, producto de quienes hasta les conviene que la situación no mejore.
Ahora bien, que la oposición siga con su estrategia de no marcar una agenda propia e ir tras la del oficialismo con señalamientos insulsos y anodinos, sólo refleja que traen la brújula perdida, por lo que se entiende que su único recurso es alimentar toda campaña en contra del mandatario estatal, como los ya consuetudinarios anuncios de una inminente dimisión a su cargo. Este golpeteo que lo deben tener bien medido desde el tercer piso, es parte del juego político y fácilmente puede ser contrarrestado; sin embargo, lo que no es tan fácil de atajar, son aquellos ataques orquestados por ese “fuego amigo” que nunca falta, y que nos confirma cómo es que la lealtad, termina por ser una cualidad sumamente difícil de hallar en esta profesión. Rocha hoy enfrenta quizá más fuego amigo que de sus adversarios.
Pero hay también otro factor por ahí que termina abonando o coadyuvando a ese fuego amigo, en estos casos más por su omisión que por acciones dirigidas. Este es el caso de aquellos funcionarios o colaboradores del Gobernador que no le están funcionando en el cargo. este vacío se traduce en desaprovechar valiosos espacios que bien podrían estar posicionando una narrativa alterna para destacar acciones y logros gubernamentales, equilibrando con ello la monotemática narrativa mediática sobre el tema de la violencia y la inseguridad.
Por esa razón, así como es necesario destacar el desempeño de quienes han demostrado buenos resultados, también debemos exhibir y exigir resultados a quienes han caído en una zona de confort, ya sea por incapacidad o falta de iniciativa. Y no sé Usted amable lector, pero por ejemplo muy poco es sabido lo que se está haciendo en la Secretaría de Pesca (donde despacha la exdiputada Flor Emilia Guerra), una actividad que si bien ha venido a menos en las últimas décadas, sigue siendo sustento de muchas familias y una parte medular en la actividad económica de la entidad. Otra dependencia que por su misma esencia debería estar siempre activa mediáticamente, es la Secretaría de
Bienestar y Desarrollo Sustentable (encabezada por María Inés Pérez), sobre todo considerando que esta dependencia cuenta con un activo muy valioso, como lo es el impacto social que representan los programas asistenciales y de remediación que tiene a su cargo.
Un caso más aunque de reciente incorporación, sucede en la Secretaría de Turismo, donde al parecer su titular (la joven Mireya Sosa Osuna) llegó por una recomendación externa avalando su perfil dentro de la iniciativa privada. Pero hasta el momento, por su desconocimiento quizá de lo que implica el servicio público, o por sus limitadas relaciones gubernamentales, no se han visto acciones concretas y de gran calado en esta dependencia. Sólo la vemos como testigo en los eventos, muchos de ellos sin mayor trascendencia.
Ojalá que estas servidoras públicas y otros más por ahí pronto se activen, y se sumen a esos ejemplos que han probado dar resultados y de los que ya hemos hablado; como los casos de Obras Públicas, a cargo del joven Raúl Montero Zamudio; el de Administración y Finanzas, bajo la conducción de Joaquín Landeros Güicho; el de la Secretaría de Economía, dirigida por el incansable Ricardo “Pity” Velarde; o el de la Secretaría de Transparencia, a cuya titular, la Lic. María Guadalupe Ramírez Zepeda, le fue recientemente reconocida su labor por la misma ASF, al situar a Sinaloa dentro de las cinco entidades con mayor fiscalización y transparencia. Uno más a quien le estamos viendo demostrar las tablas que ha adquirido a lo largo de su carrera política, es al recién ungido Director Estatal de Vialidad y Transporte, el Lic. Marco Antonio Osuna, quien ha logrado en poco tiempo concretar acciones para reincorporar rutas y extender sus horarios. Habría nada más que preguntarle si ahora sí se trabajará en la automatización y sincronización de los semáforos, porque eso de tener agentes moviéndoles manualmente nomás no. Finalmente, al margen de lo que significa un buen equipo de colaboradores que arrope y respalde a un mandatario, lo más importante es que sus resultados permitan que las políticas públicas se apliquen, coadyuvando también con ello a restaurar de manera integral un mejor entorno social.











