Ya van varias semaneras en las que el Gobernador del Estado, Dr. Rubén Rocha Moya, les llama la atención a algunos de sus funcionarios, aquellos que a su juicio le están quedando a deber tanto a la sociedad a la que deben servir, como al mismo mandatario a quien le deben esa oportunidad de poder hacerlo.
Al mandatario estatal parece estársele agotando la paciencia y, por el bien de Sinaloa,…¡qué bueno que así suceda!.
Y es que el día de ayer el Dr. Rocha volvió a arremeter contra la pasividad en la que ha caído parte de su gabinete.
De hecho, tras los reiterados señalamientos del Gobernador en torno a la existencia de indicios sobre hechos de corrupción, o bien de comportamiento inadecuado de algunos de sus colaboradores, las advertencias han empezado a materializarse con diversas destituciones y enroques, tal como los que se han hecho en áreas estratégicas como la Secretaría de Salud, el SATES y Protección Civil.
Y es que dada su vasta trayectoria en la docencia, la academia y el servicio público, el Dr. Rocha sabe perfectamente que por más favorables que sean las condiciones en las que arribó al poder, la calidad de su equipo de trabajo es lo que puede o no hacerlo trascender y, al paso del tiempo, dejar como impronta o legado el juicio favorable de los sinaloenses.
Los reclamos que el mandatario ha hecho, han puesto en evidencia la relevancia que tiene el servicio público, el cual como su mismo nombre lo indica, requiere de una verdadera vocación por servir, y para eso se requiere tener ciertas actitudes y aptitudes.
La función pública no puede improvisarse y adjudicarse a personas que no tienen la proclividad para abrazarla como una profesión de vida.
Que el jefe del Ejecutivo les recrimine a sus subordinados conductas impropias por actos de prepotencia, arrogancia y falta de trabajo en equipo, es una clara muestra de lo importante que es contar con la experiencia y la mesura suficiente para evitar marearse o volverse loquito con el puesto. Esto ha pasado con una gran parte de esa clase política emergente que eclosionó tras el triunfo de Andrés Manuel López Obrador y que, después de más de cuatro años, continúan en una interminable curva de aprendizaje, donde no sólo han demostrado pocos resultados, sino que además ahora se sienten con los alcances suficientes como para afirmar que no están ahí por AMLO, sino por sus propios méritos y por su reconocida “trayectoria”.
En el caso de nuestro Estado, la situación es similar y tras el indiscutible triunfo del Dr. Rubén Rocha, muchos de sus funcionarios hoy se sienten virreyes y hasta caminan con el pecho erguido y miran por debajo del hombro a sus subordinados. Y como es muy común que suceda, estas actitudes suelen generalizarse con servidores públicos de puestos secundarios, donde se teje todo un entramado burocrático que ralentiza y obstaculiza el óptimo desempeño de las dependencias.
Finalmente, son los titulares de las mismas quienes tienen que responder por esas fallas y asumir las ineficiencias de su personal. Esta es una de las situaciones que está pasando en la SEPyC, donde si bien las llamadas de atención del Gobernador han sido por obvias razones dirigidas a quien es su titular, la Lic. Graciela Domínguez Nava, para quienes conocen las entrañas de esta Secretaría es un secreto a voces que las fallas no están en la cabeza, sino en algunos de sus brazos operativos, ya que así como hay el respaldo de gente experimentada y además algunas revelaciones con cuadros nuevos, hay también otras áreas en las que sus responsables definitivamente no han dado el ancho y están haciendo quedar mal a la titular del ramo.
En contraparte, hay Dependencias en las que sabemos de buena fuente que el problema no está (como en el caso de la SEPyC) en su estructura operativa, sino ahí sí en quien ostenta su titularidad, tal es el caso del Instituto Sinaloense del Deporte y la Secretaría de Bienestar y Desarrollo Sustentable, donde en esos casos es su personal el que está pagando la improvisación y ciertas actitudes de soberbia de personas que, al parecer, se sacaron la rifa del carro pero no saben conducirlo.
Ojalá que de estas llamadas de atención del Gobernador, resulten los ajustes necesarios para que a su vez las y los titulares de las diversas Secretarías y organismos Paraestatales, procedan a realizar los ajustes que sea necesarios sin consideraciones a los compromisos políticos que puedan estarlos cobijando, pues el mismo Gobernador además de insistir en dejar de lado la politiquería, la grilla y la simulación, ha sido convincente en cuanto a que nadie, ninguno de sus colaboradores, puede sentirse intocable.











