Durante su campaña, Rubén Rocha Moya advirtió que, de ganar, su objetivo sería implementar la Cuarta Transformación (4T) en Sinaloa. Pasado el proceso electoral y definido el inmejorable panorama que hoy tiene Morena en el país para cristalizar este objetivo y extender sus políticas y programas; aquí en Sinaloa, el Gobernador electo Rubén Rocha Moya empieza ya a dar señales de su estilo de gobierno, convocando al diálogo y a la unidad de todos los sinaloenses y tendiendo puentes de coordinación con el sector empresarial.
Ante este escenario, podemos deducir entonces que la 4T no es monolítica y su proliferación tendrá sus matices, dependiendo en todo caso del estilo y la estatura política de cada uno de los once mandatarios electos de extracción morenista que resultaron ganadores y ganadoras el pasado 6 de junio.
En la entrevista publicada ayer por esta casa editorial, Rubén Rocha reafirma lo que ya había dicho en cadena nacional con el periodista Leonardo Curzio, cuando señaló detalladamente que lo se requiere (y busca) es diversificar y darle un mayor impulso a las principales actividades económicas de nuestra entidad como la agricultura, la pesca y el turismo.
Para lograr este propósito, se requiere hacer realidad lo que por muchos años hemos venido escuchando, en el sentido de generarle un valor agregado a la producción primaria y desarrollar cadenas productivas que industrialicen los alimentos que nacen de nuestras tierras y mares. Aquí es donde surge entonces la necesidad de contar con inversionistas que se animen y le entren a la edificación de clusters industriales, los cuales permitan la transformación de la materia prima en productos procesados que generan mayores ganancias y empleos mejor remunerados.
Los clusters se definen como un grupo integrado por empresas en su ramo geográficamente aproximadas, apoyadas por otras que les proveen productos y servicios, y que con base en su integración generan ventajas competitivas como: mayor valor agregado, acceso a nuevos mercados, incremento de la capacidad de negociación y estímulo en la formación de nuevos negocios.
Como ya lo señaló quien tomará las riendas del Estado a partir del uno de noviembre, “Sinaloa es productor primario de alimentos por excelencia, y lo que ahora se requiere es agregarle valor a esa producción mediante la industrialización, para aumentar con ello su riqueza, de tal forma que permita atender las grandes necesidades de las y los sinaloenses” (RRM).
Para hacer posible el desarrollo de este tipo de industrias, se requiere ineludiblemente que el Gobierno se constituya en ese ente promotor y facilitador de inversiones, por lo que el gobernante debe ser un aliado y no un obstáculo o enemigo del sector empresarial.
Por este motivo y ante la incertidumbre que ha causado a nivel nacional las confrontaciones entre el poder político y el poder económico, es muy relevante el mensaje que Rubén Rocha ha estado reiterándole a los empresarios, ya que, si bien reconoce que en el sector empresarial hay cierta reserva hacia los gobiernos del partido Morena, también es enfático al afirmar que su compromiso será generar una confianza recíproca a través del diálogo y la negociación.
Incluso, en sus propias palabras, el doctor Rocha ha sido muy claro al señalar que “algunos concluyen erráticamente que en Morena somos adversarios de los empresarios, y eso no es cierto, yo les he dicho muy claramente que los quiero convocar a trabajar de la mano para que se animen a invertir y mi Gobierno va a proteger su inversión, ya que esa es la tarea del Gobierno” (RRM).
Esperemos que se haga realidad la apertura de esa cartera de inversión que el Gobernador electo está planteando, a efecto de generarles confianza a los inversionistas y diversificar nuestra economía. Con este tipo de mensajes se alude a una política de altura, donde hasta los fanatismos de un régimen radical pueden ser matizados, siempre y cuando el gobernante decida anteponer por encima de todo, el desarrollo social y el bienestar de la gente. La interrogante ahora es si a esta postura del próximo titular del ejecutivo, se sumarán aquellos alcaldes reelectos, cuya limitada visión ha sido todo un obstáculo para los comerciantes establecidos y para las nuevas inversiones.











