Con el proceso electoral que se realizará el próximo año, los ciudadanos tendremos nuevamente la oportunidad de elegir entre quienes habrán de resultar candidatos o candidatas, Para ello hay que recordar que si bien es lógico que la atención se centre en el relevo por la presidencia de la República, no menos importante es tener en cuenta que habrá otros cargos en juego, de ahí que nuestras decisiones serán fundamentales para el devenir de nuestro país. Y es que además de quién habrá de suceder a AMLO, estarán en disputa la conformación de ambas cámaras en el Congreso de la Unión, nueve gubernaturas, 31 legislaturas locales y 1596 alcaldías (incluyendo las de la ciudad de México). De ese tamaño es el reto que se nos viene encima a los mexicanos, por lo que no podemos seguir alimentando esa desafección política en la que hemos caído, por culpa de tantos gobernantes y funcionarios corruptos del pasado, a quienes hemos visto desfilar y convertirse en millonarios, apoderándose del dinero que todos pagamos con nuestros impuestos.
Ante esta negra historia de corrupción y complicidades que ha padecido nuestro país, ya no sabemos si llorar o reír cuando surgen por ahí algunos cínicos como aquel alcalde Panista de San Blas en Nayarit, de nombre Hilario Ramírez Villanueva (alias “Layín”) que admitió robar pero poquito. El asunto no es el monto sino la acción, lo que depende básicamente de los principios y valores de la persona, por ello la insistencia de por lo menos revisar bien los perfiles y antecedentes de quienes próximamente se nos habrán de presentar buscando nuestros votos. De lo contrario de nada servirán después las lamentaciones.
Es así que para valorar las opciones y no caer en más decepciones, en esta ocasión los invito a imaginar un posible escenario para la alcaldía de Culiacán, donde de continuar la tendencia de un mayor posicionamiento de las mujeres, estaríamos ante la enorme posibilidad de que en el 2024, el principal municipio del estado sea gobernado por primera vez por una dama (electa en las urnas). Dicha tendencia de que ahora sí las mujeres puedan ocupar las principales alcaldías de nuestra entidad (Culiacán, Ahome y Mazatlán), no es algo que goza únicamente del visto bueno de dirigentes partidistas como la Secretaria General de Morena, Citlalli Hernández o de Gobernadores como el Dr. Rubén Rocha Moya, sino que los habitantes mismos de esas demarcaciones ya empiezan a considerarlo como una necesidad, sobre todo después del deplorable paso de tantos varones que han cometido barbaridad y media en esos municipios. ¿Ejemplos?: Estrada, Chapman, Benítez, Rodríguez Pasos, Jorge Abel, Sergio Torres, etc., etc., etc.
En estas tres principales alcaldías nunca ha sido electa una dama, la única manera en que algunas han podido presidirlas ha sido de manera interina. Por ello es que resulta interesante y hasta útil, el empezar a visualizar perfiles que los diferentes partidos políticos podrían manejar como opciones para esos municipios.
Así que vayamos por partes y empecemos por Culiacán. En este caso Morena, que es el partido en el poder, tiene mujeres con capacidad y trayectoria que serían mejor opción que muchos hombres que ya andan por ahí haciendo su luchita. Pero quien por méritos y por la posición que actualmente desempeña, la mejor carta sería sin duda Merary Villegas Sánchez. La actual dirigente de Morena en la entidad, abanderaría en un momento dado el bloque oficialista con sus aliados (PT y PVEM), partidos rémoras que a estas alturas y por su desprestigio, creo que más que sumar restan.
Por parte del PRI hay una reserva importante de cuadros femeninos de los cuales se podría echar mano; sin embargo, una de las jóvenes más destacadas es la ex diputada federal Erika Sánchez, quien mantiene una hoja curricular limpia y meritoria. Aquí la alianza sería por parte del Frente Amplio Opositor donde se encuentra también el PAN y lo que queda del PRD.
Para cerrar este escenario de puras damas compitiendo por Culiacán, el PAS podría utilizar su estructura para ir solo, lanzando también a una mujer como candidata, quien podría ser la exdiputada local Angélica Díaz Quiñonez, quien cuenta igualmente con la preparación y capacidad suficientes, y ha estado además trabajando de lleno en el activismo social de su partido. En fin, se entiende que esta triada política femenil es un escenario hipotético, pero no por ello deja de ser posible y hasta atractivo para el electorado.











