No hace mucho recuerdo como la llegada de la temporada navideña generaba algarabía y los Culiacanenses nos alistábamos a salir a las calles para hacer compras o simplemente disfrutar de la ciudad. En la actualidad, con la irrupción masiva de vehículos nacionales y extranjeros (legalizados o no) que en los últimos años han saturado nuestras limitadas y maltrechas vialidades, la llegada de estos días parece generarnos más bien un pánico que nos obliga a evadir o por lo menos planear al máximo nuestras salidas de casa.

Además, si a ese tráfico desquiciante que ocasiona la existencia de 500 mil vehículos en una ciudad de apenas 800 mil habitantes, le agregamos las continuas obras de mantenimiento a las que constante y literalmente nos topamos de frente por las mínimas medidas de señalamientos preventivos que se utilizan, el resultado es una mortífera combinación que genera altos niveles de estrés, cotidianos siniestros viales y, lo más lamentable, la pérdida de muchas vidas humanas.

Ante estas circunstancias, es necesario valorar a profundidad la necesidad que existe de poder contar con un Sistema Integral de Transporte Urbano (SITU), a efecto de que desfogue en la medida de lo posible ese caos vial al que nos enfrentamos a diario y que se agudiza exponencialmente en esta época de fin de año.

Sobre esta necesidad es bastante lo que hemos escuchado acerca del mentado metrobús que se busca implementar en Culiacán, pero aún existe sobre el tema mucha confusión debido a que no ha sido socializado como se debe. De ahí entonces que son múltiples las interrogantes que surgen en torno a este proyecto: que si es necesario realmente, que si de dónde va a salir el dinero para financiarlo, que si tenemos la infraestructura urbana necesaria para su funcionamiento, que si habrá apoyo de los actuales concesionarios del transporte, que si ello implica el uso de camiones biarticulados como los de la ciudad de México, en fin.

Lo que sí es una realidad es que el proyecto de un Sistema de Transporte de este tipo para nuestra ciudad está plenamente justificado no sólo desde el punto de vista técnico, sino también desde el aspecto económico, eso a lo que le llaman la cuenca de demanda de pasaje y que es uno de los factores de mayor peso que considera BANOBRAS para su financiamiento.

Hace unos días este tema volvió a estar en la opinión pública, y derivado de ello salieron a relucir expresiones un tanto contradictorias por parte de nuestros gobernantes. Mientras que el alcalde Estrada Ferreiro insiste en su realización, la titular de la nueva Secretaría de Bienestar, Ruth Díaz Gurría y el mismo Gobernador del Estado, Dr. Rubén Rocha Moya, han dicho que no es un proyecto que se encuentre precisamente dentro de sus prioridades, donde más que magnas obras, su plan de trabajo dependerá de una política focalizada en inversiones modestas, pero de gran beneficio social.

Así pues, la postura de esta nueva administración es muy clara en cuanto a no invertir cientos de millones de pesos en obras que no son prioritarias, y aquí nos viene a la mente casos de grandes obras anunciadas pero que nunca se terminaron (a pesar de lo invertido por el municipio y el estado) como el nuevo palacio municipal de Navolato, o bien esas otras que ya terminadas no tienen mucha utilidad como el caso del Parque Temático de Culiacán.

Pero volviendo al tema y platicando con el Arq. Alberto Medrano Contreras, uno de los urbanistas sinaloenses más conocedores, experimentados y reconocidos , quien además es actualmente Director del Instituto Municipal de Planeación de Culiacán (IMPLAN), nos reiteró cómo es que este proyecto del SITU no es una moda o una ocurrencia, sino que es una iniciativa que surgió hace casi 20 años, siendo en el 2007 cuando cobró mayor notoriedad e impulso, ya que desde ese entonces fue contemplado como una necesidad por parte del Plan Parcial de Movilidad que elaboró el IMPLAN en aquella época.

De ese estudio surgieron proyectos complementarios para modernizar el transporte público, como aquel programa RED PLUS y el uso de una Tarjeta Prepago. A final de cuentas y después de casi tres lustros, todo eso quedó en buenas intenciones y en simples espectaculares o calcomanías que aún podemos ver pegadas en los costados de los autobuses. De hecho, implementar un sistema de tarjeta prepago hubiese sido el primer y quizá más importante paso para empezar a operar en nuestra ciudad un sistema de alta eficiencia en el transporte público.

En estos momentos, el proyecto de un SITU para Culiacán no está del todo descartado, pues en otras declaraciones el Gobernador Rocha ha manifestado que no está cerrado en sí a su realización, sino que, como lo ha dicho, se encuentra enfocado a las necesidades más apremiantes y urgentes que necesita atender al inicio de su administración. Se entiende por lo tanto que posteriormente se analizarán proyectos de mayor envergadura y que son igualmente necesarios para ciudades como la capital del estado. Tal es el caso de un sistema moderno de transporte, al que popular pero incorrectamente se le ha denominado Metrobús, ya que este nombre corresponde a una marca propia del sistema de transporte de pasajeros de la Cd. de México.

Y es que a decir del Director del IMPLAN, la consolidación de un SITU para Culiacán sigue firme, ya que existe factibilidad por parte del Ayuntamiento de Culiacán para cumplir las condiciones suspensivas que tanto el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (BANOBRAS) como el Fondo Nacional de Infraestructura (FONADIN), exigen para financiar este proyecto, en el cual se estima (en todas sus etapas) una inversión cercana a los 3 mil millones de pesos.

Dentro de dichas condicionantes se encuentran acciones que de entrada resultan por demás prioritarias y benéficas para la ciudad, como lo sería la pavimentación de 3 kilómetros para darle continuidad al Blvd. Enrique Sánchez Alonso, así como la modernización del sistema de semaforización, esto último una verdadera vergüenza que tenemos, ya que en lugar de automatizar su funcionamiento (sincronización) como en casi todo el mundo, aquí se ha tenido más bien que humanizarlo al colocar a un oficial de tránsito en cada semáforo para operar manualmente su funcionamiento.

Pero bueno, al margen de cómo se le nombre y atendiendo la concurrencia de los niveles de Gobierno estatal y municipal que establece la Ley de Movilidad Sustentable de Sinaloa, esperemos pronto contar por fin con un Sistema de Transporte Público rápido, eficiente y de calidad… ¿algo prioritario no lo cree Usted?