En una de mis entregas anteriores, destaqué a grandes rasgos la actividad que han venido desarrollando los partidos políticos en nuestra entidad. Para nadie es un secreto que los tiempos políticos se han adelantado como nunca antes y a pesar de que el calendario electoral para la elección del 2024 iniciará formalmente hasta septiembre del próximo año (sí, aún faltan ¡9 meses!), pareciera que éste ya arrancó y tanto aspirantes como suspirantes a diversos cargos ya empiezan a moverse a lo largo y ancho del país…y ya no digamos las llamadas corcholatas del Presidente.

Pero como un tentempié y a manera de una prueba de ácido para la 4T y sus opositores, primero hay que sortear los procesos electorales que habrá en el 2023. De estos habrá que analizar a detalle no sólo el resultado final, sino quizá algo más importante, que será el número de sufragios que logren agendarse los dos principales bloques partidistas en los estados en disputa (Coahuila y el Estado de México), entidades que por sí mismas representan una lista nominal por encima de los 15 millones de electores.

Del resultado de dichas elecciones a realizarse el 4 de junio del próximo año, se podrán entonces hacer todo tipo de lecturas, las cuales servirán para delinear las proyecciones de lo que pasará con la del 2024, donde se sabrá quién sucederá a López Obrador y cómo quedarán conformadas ambas cámaras legislativas del Congreso de la Unión.

Es así entonces que aunque muchos sinaloenses vean muy anticipadas las mediciones que desde hace meses se han venido realizando, donde el fin es conocer el posicionamiento de quienes suenan para ser candidatos a los diversos cargos que estarán en disputa en nuestro estado; la realidad es que a nadie debe asustarle estos aceleres, que por cierto han crecido al amparo de ese repliegue que ha adoptado en los últimos meses el INE, obligado obviamente ante tanta presión en su contra.

Pero bueno, de cierta forma dichas encuestas pueden sernos útiles a la ciudadanía como herramienta de comunicación política, ya que que finalmente podríamos aprovecharlas y verlas como un aliciente para combatir esa desafección política que alimenta el abstencionismo y el voto irracional.

Del mismo modo, las preferencias que se vayan perfilando derivadas de toda esta prematura efervescencia política, tendrán tarde o temprano que ser asimiladas como una advertencia a los partidos políticos para que, desde ahora y sin pretextos, vayan entendiendo la calidad de la oferta electoral que, como un electorado más reflexivo, maduro y crítico, estamos demandando para los comicios en puerta.

Una manera inicial de hacer valer nuestras exigencias como electores, es por ejemplo ir observando y analizando lo que están haciendo desde ahorita los partidos políticos para posicionarse socialmente.

Y es que las consecuencias del trabajo realizado parecen estar ya dando sus primeros frutos, y eso lo vimos con una de las últimas encuestas que se realizaron acerca de la percepción y aprobación ciudadanas, tanto sobre el ejercicio de nuestros gobernantes actuales, como del trabajo desarrollado por los partidos políticos y de la imagen de algunas de sus figuras más representativas de cara los próximos comicios.

Derivado de dicha encuesta realizada en Sinaloa al cierre de noviembre y con un mínimo margen de error, resulta muy ilustrativo observar que Morena, como partido, sigue posicionado con una preferencia del 69%; seguido por el PRI con apenas el 7.2%; el PAN con 3.83% y otros como MC, PRD, PT Y PVEM que ni siquiera alcanzan un porcentaje necesario para mantener su registro.

No debemos aun así de dejar de considerar que casi un 20% de los sinaloenses prefieren todavía no manifestar su preferencia.

En cuanto a las denigrantemente llamadas “corcholatas” del Presidente, aquí en Sinaloa es Claudia Sheinbaum quien encabeza las simpatías, pero con una mínima diferencia (no mayor a tres puntos porcentuales) respecto a Adán Augusto López.

Más alejado (aquí en Sinaloa insisto) se encuentra Marcelo Ebrard, seis puntos a su vez abajo del titular de la SEGOB.

Por lo que respecta a nuestros gobernantes, al parecer la mayoría de los sinaloenses externaron una elevadísima confianza en el proyecto de la 4T, y así lo demuestra el 8.3 de calificación otorgada al Presidente Andrés Manuel López Obrador y el 7.8 al Gobernador del estado, Dr. Rubén Rocha Moya.

En cuanto a las preferencias para ocupar un escaño en el Senado, Morena sigue arrasando como partido, pero lo que resulta muy interesante es que a pesar de que no se mide al PAS como tal, por ser un partido local (impedido legalmente para participar en  una elección federal), su principal figura y líder moral, el maestro Héctor Melesio Cuén Ojeda, se encuentra como el mejor posicionado, por encima incluso de políticos muy conocidos, aunque como siempre lo hemos dicho, no necesariamente reconocidos.

Así pues, lo que podemos concluir de estas mediciones es que hasta ahora son Morena y el PAS los partidos que mejor trabajo están realizando, coincidentemente de la mano de dos mujeres talentosas y muy entusiastas, Merary Villegas y Angélica Díaz, una presidenta y otra secretaria general de sus respectivos institutos.