A nadie nos queda duda que el tan comentado y difundido caso del exdirector de Pemex, Emilio Lozoya Austin, ha sido manejado hasta hoy como más ha convenido a los interese políticos del Presidente de la República, es decir, en el plano estrictamente mediático y sensacionalista.
Pero al margen de la estrategia trazada por AMLO para subir sus bonos de popularidad y de los riesgos de que por esta politización de la justicia nadie sea sancionado, lo que causa hilaridad y asombro son las supuestas declaraciones vertidas por el principal imputado en toda esta trama. Ahora resulta que Emilio Lozoya es sólo una víctima del destino y de los infortunios de su propia virtud, donde la vida puso a prueba su integridad y honradez dentro de un averno de corrupción y avaricia.
El desenlace de esta trama es tan surrealista como aquella obra del Marqués de Sade, “Justine o los infortunios de la virtud”, donde la obsesión por el dinero y el poder hace que se dé una progresión de sucesos que alimentan la maldad del ser humano, la cual se ensaña con Justine (quien es la protagonista de esa obra), condenándola a una sucesión de sufrimientos y desventuras.
En este caso, la mediatización y politización del proceso judicial contra Lozoya, en la que se le está brindando toda clase de protección a cambio de denuncias (y videos), podríamos decir que es, ,en analogía a los fatalidades de Justine, una forma de victimizarlo por los infortunios que le están haciendo pagar esos desalmados (como los llama Sade), que en este caso tienen rostro, nombre y apellido en las personas del expresidente y del exsecretario de hacienda.
En su obra, el Marqués de Sade nos presenta la violencia, la sexualidad y el dinero (poder) como causales de todo infortunio, un círculo vicioso que en el caso de Lozoya, son detonantes que se transfiguran en causales distintas pero correlativas, es decir, que ahora lo que envuelve esta trama de corrupción y poder, está dada por otro tipo de triunvirato igual de dominante y avasallador: política, contubernio y traición.
Lo que se nos pretende hacer creer de Lozoya es inverosímil. Es realmente indignante leer la manera en que fue redactada la denuncia de Lozoya recibida por la FGR el 11 de agosto de este año, donde en todos los actos de corrupción descritos a lo largo de más de 60 páginas, campea un mensaje de exclusión, donde se infiere que el denunciante fue más una víctima y simple testigo de esas tropelías, ya que él sólo se limitaba a seguir órdenes y cumplir los “encargos” de sus superiores (su amigo Peña Nieto y su no tan amigo Videgaray).
Las canonjías que habrá de recibir Lozoya serán por supuesto en función de los alcances políticos y de la rentabilidad que, electoralmente, le representen a la 4T las futuras acusaciones (no necesariamente pruebas) que vayan surgiendo.
Lo riesgoso, como lo menciono al inicio, es que esta politización de la justicia se lleve al extremo de quedar supeditada a los resultados que se den en el 2021, es decir, que a través de oscuras negociaciones (similares a las que denuncia Lozoya), se burlen una vez más los intereses del pueblo y todos estos hechos, en función de los compromisos de apoyo electoral que se puedan pactar, queden como siempre en la impunidad.
COBAES PONE EL EJEMPLO: Ante la continuidad de la pandemia y las restricciones que ello conlleva, Cobaes vuelve a ser noticia por las políticas que su Director General, Sergio Mario Arredondo Salas ha venido implementando. En esta ocasión cobran relevancia tres vertientes en las que este sistema de bachillerato ha puesto el ejemplo.
En primer término, y reconociendo que es en la preparatoria donde se forma un cuello de botella que genera la mayor deserción escolar; los mil 700 docentes, orientadores educativos e instructores de Cobaes están siendo capacitados en el uso de las tecnologías, para garantizar que sus alumnos aprendan (virtualmente) lo más y mejor posible los contenidos curriculares.
De igual forma, en un acto de sensibilidad y corresponsabilidad sociales, se están aplicando descuentos en las cuotas de inscripción para apoyar a los padres de familia en medio de toda esta crisis económica por la que estamos atravesando.
Por último, aun cuando todavía hay mucha incertidumbre para el inicio de clases presenciales, Sergio Mario no ha parado de recorrer los 125 planteles que se esparcen por todo el estado, los cuales han recibido por parte del Gobernador Quirino Ordaz, fuertes inversiones en infraestructura y equipamiento. ¡Enhorabuena! y a seguirle la pista a este joven funcionario que seguramente, habrá de tener en un futuro cercano nuevas y más importantes responsabilidades.











