Precisamente ahora que estamos en la etapa más crítica de la pandemia, se hacen visibles con mayor nitidez los tres tipos de conceptualizaciones que caracterizan nuestro comportamiento como ciudadanía y el grado de cumplimiento a las normas establecidas. Cuando en una contingencia las autoridades determinan restricciones atípicas como medidas necesarias para afrontar el problema, surgen como respuesta tres posibles escenarios que circunscriben nuestra conducta.
Están por supuesto aquellos que, por el temor a ser reprendidos, acatan las disposiciones más por coacción que por convicción. En este punto, dadas las obvias limitantes para una supervisión totalitaria, el Estado recurre a diversas estrategias de control psicomediático, donde se retoman los principios básicos del panopticismo, teoría popularizada por el psicólogo francés Michel Foucault en su obra Vigilar y castigar. En dicha teoría, se busca persuadir para disuadir, es decir, establecer la idea de una vigilancia “invisible” que nos impida determinar con certeza si somos siendo vigilados o no, ante lo cual es mejor optar por cumplir para evitar ser sancionado.
En contraparte, están los que desafían las normas impuestas y muestran displicencia hacia la autoridad. Lo que se vivió hace días no solo en Culiacán, sino en otras ciudades de país, más que un acto de desobediencia civil premeditado, fue una manifestación espontánea de rebeldía irreflexiva y ególatra.
En un tercer escenario y como antítesis al segmento poblacional anterior, se encuentran aquellos que reconocen en la existencia del otro su propia valía e importancia. Esto es lo que comúnmente se conoce como otredad, donde somos capaces de reconocer nuestra propia identidad en la existencia y bienestar del otro.
Practicar la otredad es, simple y llanamente, ser empáticos y pensar en los demás como consecuencia de nuestros actos, y para ello debemos dejar de ver al otro como a quien se enfrenta o se trasciende. Este concepto es asociado con mayor recurrencia al pensamiento de Jean-Paul Sartre, quien nos ilustra sobre la visión e influencia recíproca del otro como a nosotros mismos.
Del mismo modo, lo encontramos en la obra de Octavio paz, específicamente en su obra El arco y la lira, donde nos deja en claro que solo somos un todo si reconocemos la otredad y nos fusionamos con la otra mitad, esa “mitad perdida” que nuestra indiferencia y falta de empatía parece habernos arrancado.
Para que nos quede más claro, el propio Paz resume el valor del otro en uno de sus poemas (Piedra de sol), cuando textual y tajante expresa: “Nunca la vida es nuestra, es de los otros, ¿los otros todos que nosotros somos? Soy otro cuando soy, los actos míos son más míos si son también de otros. Para que pueda ser, he de ser otro”. Esa otredad es quizá lo que nos hizo falta y nos catapultó como horda inconsciente a las pastelerías, pizzerías y hamburguesas.
En lo personal, me quedo con un fragmento de Luis Villoro que creo retrata de la mejor manera (y con un enfoque más contemporáneo) lo que representa la otredad … sí, esa que se ausentó el pasado 30 de abril y que aún esperamos sus consecuencias.
“El reencuentro con la otredad liberaría al hombre del regodeo en su propia individualidad. La proyección hacia lo otro de sí, le permitiría recuperar la pertenencia que lo abarca; una comunión con la comunidad que dignificarían actitudes un tanto olvidadas: entrega, respeto, humildad, fraternidad, amor y justicia”. Luis Villoro, El pensamiento moderno (1992).
ACTIVIDAD ESENCIAL. El Congreso del Estado se encuentra en receso, ya que por las medidas de sanidad a causa del COVID-19, se contempla reanudar las sesiones ordinarias del pleno hasta el próximo 2 de junio. Siendo el trabajo legislativo una actividad esencial, es urgente que se retome con urgencia la iniciativa de reformar su reglamentación interior, a fin de validar las sesiones virtuales, y evitar así que siga aumentando el rezago que se tiene.
De igual forma, existe la intención de sesionar en agosto y septiembre para reponer las que están siendo diferidas de abril y mayo. Esta es sin duda una excelente decisión, al igual que la de aumentar su productividad, extendiendo las actividades de sus dos periodos ordinarios de sesiones, tal como lo señala la iniciativa presentada por el grupo parlamentario del PRI el 10 de octubre del 2019. Esperemos que ambas propuestas sean aprobadas, ya que con ello la presente Legislatura (LXIII) ganaría sin duda una gran legitimidad social.
RECLAMO SOCIAL GENERALIZADO. El que ha hecho presente para que la Comisión Federal de Electricidad otorgue una prórroga o difiera el pago del próximo recibo de luz, toda vez que ante las adversas condiciones económicas generadas por la pandemia, son muchos, muchísimos los mexicanos que no podrán pagarlo. En el Senado existen propuestas al respecto, pero a final de cuentas será el Ejecutivo federal quien decidirá sobre ello. Eso sería también pensar en los pobres primero, ¿no lo creen?











