En nuestra pasada entrega, señalamos la necesidad de que los titulares de las secretarías y organismos descentralizados empezaran sin dilaciones a realizar ajustes a sus estructuras operativas, a fin de mejorar el desempeño de sus dependencias y responderle tanto al Gobernador que es quien los designó, como a la sociedad que es quien paga sus salarios.
Para algunos, principalmente quienes pertenecen al llamado círculo rojo que pretende dirigir el rumbo de la opinión pública, la forma de cómo se está socializando el desempeño de los funcionarios públicos por parte del Gobernador del Estado. Dr. Rubén Rocha Moya, es, por decir lo menos, algo inadecuado y que no va acorde con los cánones o protocolos políticos acostumbrados. Ahora bien, sin dejar de reconocer que hay ciertas formas y principios que deben mantenerse en el quehacer político para evitar que este caiga en la chabacanería y se desprestigie aún más, la realidad es que ante una sociedad cada vez más crítica y exigente, los gobernantes tienen que buscar nuevas formas de legitimarse y obtener un respaldo popular a sus decisiones. Aquí es donde entran a escena diferentes estrategias de comunicación y mercadotecnia políticas que continúan aplicándose también una vez estando alcanzado el poder.
Para ello, el gobernante debe entender cuál es la naturaleza y funcionamiento de los medios con los que puede comunicar, y a partir de ahí estructurar y focalizar tanto sus formatos como sus mensajes.
Es verdad que el Gobernador tiene en primera instancia el pulso de cómo van caminando las cosas en su administración, así como también la facultad para aplicar medidas correctivas; sin embargo, el que someta al escrutinio público el desempeño de sus colaboradores es algo bien visto por la población en general, ya que no sólo manda una señal de retroalimentación que los involucra y les da sentido de pertenencia a un proyecto común, sino que además es una forma valiente de su parte al asumir el riesgo que, como lo más alto en la línea de mando, conlleva ser el primero en someterse a un enjuiciamiento social.
Esta estrategia de comunicación asertiva no es una ocurrencia, por el contrario, es todo un planteamiento de persuasión y empatía, basado en los principios de la Teoría del Juicio Social, la cual fue formulada por el psicólogo Turco Muzafer Sherif, en la que se aborda la perspectiva cognitiva que induce el juicio humano, como el caso de la persuasión que se logra generar en aquellos individuos con un alto nivel de involucramiento personal.
Así pues, clasificar (como algunos lo hicieron) de acoso laboral a esta estrategia de involucramiento social que el Gobernador ha implementado en sus semaneras para jalarle las orejas a sus funcionarios, es en lo personal un concepto que no aplica, pues desde el momento en que se acepta una responsabilidad como servidor público, se acepta también someterse al escrutinio y enjuiciamiento sociales, y no puede por tanto considerarse acoso el pedir, de cara a la sociedad, que cada quien cumpla con lo que tiene que hacer.
Y precisamente a raíz de estas llamadas de atención que el Gobernador ha estado haciéndole a sus colaboradores, apenas el pasado fin de semana volvieron a darse cambios de funcionarios públicos, tocándole ahora el turno a la SEPyC, de la cual en su momento señalábamos que era algo que se estaba tardando, ya que era insostenible para su titular, la Lic. Graciela Domínguez Nava, el seguir pagando los platos rotos por compromisos políticos que les fueron impuestos al inicio de su gestión.
Lo anterior lo sustento porque en lo personal, me tocó conocer y tratar a la Lic. Graciela Domínguez siendo diputada y Presidenta de la Junta de Coordinación Política en el Congreso del Estado, y tal como la describió nuestro amigo José Luis López Duarte en uno de sus artículos, la actual titular de la SEPyC es una conocida por ser una persona preparada, seria y comprometida con sus responsabilidades. De ahí que con su autorización a estos movimientos, el Dr. Rocha Moya no sólo le refrenda a ella su confianza, sino que manda una buena señal a la sociedad, en el sentido de que por encima de cualquier negociación o acuerdo derivado de su arribo al poder, está la necesidad de dar resultados y cumplir con sus compromisos de campaña.
Bajo dicha premisa y en torno a lo que habrá de seguir en este tema, me viene a la mente la frase que decía aquel famoso conductor Raúl Velasco: “aún hay más”.











