No, no abundaré más sobre el desaguisado (por decir lo menos) que cometió un mentado Jorge Gómez Llanos, Director Comercial y de Relaciones Públicas del nuevo Gran Acuario Mar de Cortés en Mazatlán, quien tuvo la brillante ocurrencia de celebrar ahí su cumpleaños, y a la cual el Gobernador del Estado, Dr. Rubén Rocha Moya, se refirió como una fiesta frívola y propia del demonio. Lo frívolo en todo caso es seguir recordando la estulticia de esa persona.
En esta ocasión, retomé esa frase del mandatario estatal para que reflexionemos un poco sobre las frivolidades del diablo a las que nos enfrentamos cotidianamente en todas partes del mundo, muchas producto de la corrupción y la soberbia, y otras que no deberían existir pero que se mantienen aún en pleno siglo 21. De estas últimas, irónicamente hasta vanagloriadas son por muchas personas. Ejemplos de ello son el despilfarro que hacen los gobernantes, en obras innecesarias que son símbolo de la vanidad y egolatría a la que puede llegar un ser humano cuando esta cegado por el poder. Y si bien eso ocurre en todo el mundo, parece que nuestro país siempre se ha empecinado en llevar la delantera. Casos como esa estela de luz ¿se acuerdan? Ese monumento a la megalomanía que se construyó Felipe Calderón para conmemorar el bicentenario de la Independencia. Una obra que costó más de mil millones de pesos y sólo para ver un juego de luces de colores. Y por cierto ya ni siquiera funciona porque tiene como dos años en “mantenimiento”. Y para no ir muy lejos, aquí en Sinaloa aún quedan vestigios de obras megalómanas como el costosísimo e inservible parque temático de MALOVA, o que tal eso que sería el nuevo ayuntamiento de Navolato, sí, ese que ordenó construir el exalcalde Evelio Plata y que a pesar de que costó más de cien millones de pesos, luce en total abandono. Ah pero hasta fue inaugurado y toda la cosa.
Y ya si andamos muy internacionales con estas frivolidades, que tal la noticia de ayer sobre la coronación el próximo sábado (¡no se la vaya a perder!) de Carlos III. De por sí es inconcebible que en pleno siglo 21 subsistan las monarquías, como para que los medios alimenten el morbo social sobre el ignominioso costo que tendrá toda esa parafernalia. Este señor heredará el trono de la reina Isabel y, por lo que se sabe, sólo tiene gracia para vivir una lujosa vida pagada con recursos públicos. Y es que la verdad no se entiende cómo con tantas necesidades de gente que vive en pobreza extrema (que también hay en el reino Unido), con niños y jóvenes sin acceso a educación y en fin, con todos los problemas que aquejan a la humanidad, se sigan gastando millones de dólares en mantener la frivolidad de una realeza. Y hay quien pueda decir que finalmente este tema de las monarquías es responsabilidad de cada nación donde existen; sin embargo, la realidad es que hoy más que nunca, con el internet, las redes sociales y la inteligencia artificial, la famosa aldea global de McLuhan ha llegado a tal grado que lo que pasa en una nación afecta de alguna forma u otra al orbe entero. De ahí entonces que como ciudadanos del mundo que somos, lo mismo debemos alzar la voz por el frívolo dispendio de recursos en mantener familias reales, que por la edificación de costosos elefantes blancos que terminan siendo tan inútiles como sus precursores. Esas también son frivolidades del diablo que debemos asegurarnos de que no continúen, y la ventaja de vivir en un régimen democrático es que el sufragio puede ayudarnos a lograrlo. Por eso amigo lector(a) es fundamental informarnos sobre los políticos que nos piden el voto, sobre todo ahora que los próximos comicios están a la vuelta de la esquina, y hay varios por ahí que amenazan con regresar.
EL PRIETITO EN EL ARROZ DE LA NUEVA LEY MINERA. – Pues finalmente quedó aprobada la nueva Ley de Minería, la cual implicó también reformas a otras leyes como la de Aguas Nacionales, de Gestión Integral de Residuos y del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente, entre otras. En una de mis anteriores entregas abordé las bondades que traerá este nuevo marco normativo. Es pues una acción que le reconocemos al Gobierno Federal, sin embargo, lo que nos genera un mal presagio es que para defender estas reformas se utilice a figuras políticas de obscuro y tenebroso pasado, como el actual senador Napoleón Gómez Urrutia, el mismo que se ha perpetuado con un liderazgo sindical charro del gremio minero, y que en el pasado ha sido vinculado con desvío de recursos, enriquecimiento ilícito y nexos con el narcotráfico. Valdría decirle al Presidente que mejor aplicase aquella del “no me ayudes compadre”.











