Potenciar el desempeño académico (alumnos) y laboral (docentes y administrativos) dentro de un plantel educativo, además de la implementación de mejoras a nivel cognitivo, pedagógico y administrativo, requiere también de mejores condiciones de seguridad e higiene escolares. La escuela, como cualquier otra institución, representa una constante interacción de elementos internos y externos que inciden en su funcionamiento. Para ello, dichas condiciones de seguridad e higiene son factores de suma importancia, ya que estas pueden erigirse como facilitadores u obstáculos para su desempeño.

 

Actualmente, las referencias conceptuales para mejorar nuestra calidad educativa se enfocan hacia una gestión educativa holística, humanista y sobre todo incluyente. En este último aspecto, destaca la necesidad de implementar programas tendientes a minimizar los riesgos y los accidentes dentro de los planteles escolares, lo cual es una obligación que las autoridades educativas de todos los niveles debieron haber llevado a cabo desde que se expidió en el 2006 el Reglamento de Seguridad e Higiene en el Trabajo del Sector Público Federal, el cual abrogó a su vez aquel reglamento que prescribía la conformación y el funcionamiento de las Comisiones Mixtas de Seguridad e Higiene.

Dicho reglamento establece lineamientos generales que bien pueden adaptarse para desarrollar una función educativa integral, de modo tal que permita a las escuelas convertirse en espacios seguros para el aprendizaje, la inclusión y la sana convivencia.

Pero lo anterior solo quedó en letra muerta, ya que para instrumentar dichos lineamientos, el Issste, como dependencia responsable, debió procurar que se instalaran en cada centro de trabajo bajo su jurisdicción (incluidas las escuelas) esas Comisiones Mixtas de Seguridad e Higiene.

Ante esta omisión, y en virtud de los lamentables acontecimientos que han vulnerado la integridad tanto de alumnos, como de docentes, se hace urgente retomar esta tarea y adoptar las medidas pertinentes que garanticen la seguridad de quienes integran las comunidades escolares.

En este sentido, cobra relevancia la iniciativa presentada por la fracción parlamentaria de PRI en el Congreso del Estado, que coordina el diputado Sergio Jacobo Gutiérrez, mediante la cual proponen reformas a la leyes estatales de Protección Civil y de Educación, a efecto de que se diseñe un Programa Escolar de Protección Civil, que establezca una serie de disposiciones y medidas que puedan ser replicadas en los planteles escolares.

Dicho programa deberá abarcar todos los aspectos que puedan representar un riesgo escolar, no solo aquellos derivados de contingencias naturales o producto de hechos violentos, sino también los que se dan al interior de muchas escuelas, como son las instalaciones en mal estado o la falta de extintores, botiquines de primeros auxilios, señalamientos viales y rampas de acceso para discapacitados, por citar algunos.

A la citada iniciativa ya se le dio primera lectura, por lo que una vez dispensada la segunda (como habitualmente se acostumbra), la comisión o las comisiones legislativas responsables de dictaminarla deberán retomar y considerar las disposiciones y los preceptos que en esta materia disponen tanto la ley del Issste, como el Reglamento de Seguridad e Higiene que aplica en sus centros de trabajo. Veremos qué pasa.

UNA MEDIDA ACERTADA.- Sin duda así fue la aprobación de reformas a las leyes estatales de Residuos y de Desarrollo Sustentable, con las que se logró establecer, de manera gradual, la prohibición de plásticos de un solo uso. Totalmente de acuerdo con este tipo de medidas que coadyuvan a proteger nuestro (¿lo es?) medio ambiente.

Sin embargo, estas disposiciones son esfuerzos adjetivos o complementarios, los cuales para su potenciación requieren complementarse con acciones sustantivas, como la descentralización ambiental, lo que nos permitiría afrontar la diversidad de problemas ambientales con mayores atribuciones y potestades.

Buena gestión del Lic. Carlos Gandarilla, titular de la Sedesu, quien además de contar con todo el apoyo de la Comisión de Medio Ambiente en el Congreso, que preside la diputada Roxana Rubio Valdez, recibió también el respaldo unánime de todas y todos los diputados que integran esta Sexagésima Tercera Legislatura. Con la reducción de plásticos lograremos dar un paso importante en la disminución de residuos sólidos no biodegradables.

El siguiente reto será atender ahora el problema de los tiraderos de basura a cielo abierto que existen en el estado (más de 150), los cuales reciben toda esa basura que no se dispone “adecuadamente” en los cuatro rellenos sanitarios que operan actualmente.

RECONOCIMIENTO.- Siguiendo con los funcionarios que han cumplido con creces la encomienda que les ha asignado el gobernador Quirino Ordaz, y que han adoptado (y adaptado) además su intenso ritmo de trabajo; destaca en la lista uno más que no hay que perder de vista para lo que se viene.

Me refiero al director general del Cobaes, Sergio Mario Arredondo, quien sin tanto alarde y con los pies bien puestos en la tierra ha logrado no solo aumentar la matrícula de dicha institución, sino que también ha logrado una mejor acreditación de la parte académica y un reconocimiento de la comunidad estudiantil por las facilidades que ha implementado para que los jóvenes sigan estudiando.