A escasos días de que concluya su gestión como Gobernador y en vísperas de que inicie el protocolo a seguir para su designación como embajador de nuestro país en España, el mandatario estatal no ha dado señales de que la renovación del CDE del PRI esté dentro de sus prioridades, entre las que destacan principalmente la conclusión de algunas obras públicas que aún están en edificación, y por supuesto, la supervisión de un ordenado, terso y transparente protocolo de entrega recepción de la administración pública estatal.

Así pues, ante lo que aparenta ser un vació político, las aguas empiezan a enturbiarse al interior del PRI, lo que ha dado pie a todo tipo de ambiciones que ha servido como caldo de cultivo para las especulaciones y el protagonismo.

La misma Cinthia Valenzuela Langarica, actual dirigente de este instituto político y también diputada local en la 64 Legislatura que recién inicia, ha alzado la voz para señalar que no existe legalmente ningún obstáculo que le impida estar al frente de ambas encomiendas. Por otra parte, el exdiputado local Gómer Monárrez. anda muy inquieto (o desolotado como decía mi abuela) buscando el apoyo de la dirigencia nacional para que sea ungido como el mandamás del tricolor en Sinaloa.

La verdad es que para reorganizar la deteriorada y bastante desmotivada estructura operativa de este partido, se requiere que entren al quite gente pensante y sin antecedentes negativos. La nueva dirigencia que se elija deberá representar una verdadera renovación de la desgastada clase priista tradicional, esta última integrada por una élite privilegiada a la cual el elector ha visto por años ocupar todos los puestos públicos habidos y por haber.

Además, de todos ellos son pocos los que, una vez finalizados sus cargos, han salido libres de señalamientos y dejado a su paso una impronta digna de reconocimiento por parte de la sociedad. Es por eso que dada la actual situación en que se encuentra este partido, es indispensable que sus dirigentes sean personas que posean tanto una autoridad moral suficiente que les permita ir al encuentro de su militancia, como una visión necesaria para que, desde el papel de una oposición constructiva y propositiva, sean capaces de abanderar las causas sociales que en estos momentos son prioridad para los mexicanos.

Ante este escenario, es que empiezan a escucharse como alarma las voces de algunos políticos como el ex gobernador Jesús Aguilar Padilla, quienes exigen que sean los priistas sinaloenses quienes elijan a su dirigencia sin la intromisión del Comité Ejecutivo Nacional. En este sentido es que será definitorio y trascendental el papel que decida tener en todo este proceso el aún gobernador, Quirino Ordaz Coppel, quien hasta en tanto no deje su cargo sigue siendo el primer priista del estado.

De ahí entonces que, para renovar su dirigencia, el PRI se encuentra contra reloj, ya que, si el objetivo es que se respete la decisión de su militancia local, es poco el tiempo que le queda para convocar a su Consejo Político Estatal, cuya encomienda sería la de designar una dupla que desde su Presidencia y Secretaría General puedan darle estabilidad y rumbo a ese partido.

El tiempo apremia y para muchos priistas lo más sano sería renovar su dirigencia antes del cambio de poderes en el Estado, sobre todo por la necesidad de que quien presida a este partido tenga también esa capacidad de interlocución con un gobernador electo que, si bien no es emanado de sus filas, sí ha dado claras señales de que buscará, sin filias ni fobias, el consenso y los acuerdos con todos los actores políticos.

Es aquí donde surge con insistencia la figura del ex diputado Sergio Jacobo Gutiérrez, quien además de cumplir con el perfil que se está buscando (persona pensante, de resultados y con probada solvencia moral), es un elemento a quien el Gobernador electo, Rubén Rocha Moya, conoce muy bien, puesto que fue un cercano colaborador en su gestión como rector de la UAS.

Proyectada esta posibilidad para la Presidencia del CDE del PRI, hay quienes analizan (de nueva cuenta) para la Secretaría General, la figura de la ex diputada federal Erika Sánchez, de modo que sea esta capaz y experimentada política, quien pueda complementar esa dupla que se encargue de elaborar un proyecto de renovación partidista a corto, mediano y largo plazos.

INICIA UNA NUEVA ETAPA EN EL HPS. – En unos días más (entre el 6 y 8 de octubre), entrará en funciones el nuevo Hospital Pediátrico de Sinaloa. Iniciando por lo pronto con el área de consulta externa de especialidades, se irán gradual y paulatinamente abriendo todos los demás servicios con que se contará en estas nuevas, modernas y funcionales instalaciones. las cuales están diseñadas para cumplir con la demanda que se tiene como un hospital regional, donde se atiende a infantes provenientes de todo el noroeste del país. Hay reconocimiento público a la Dra. Estela Robledo Conde por su gestión como directora de este nosocomio.