En el terreno de la geopolítica las cosas se tornan cada vez más complejas. Diversos y muy complejos son los conflictos armados que están vigentes. No sólo están los de Medio Oriente con la crisis humanitaria y el genocidio en la Franja de Gaza; sino también los que se mantienen en Europa, Asia y África, como la invasión a Ucrania, la guerra civil en Siria, el conflicto entre Tailandia y Camboya, y las masacres por grupos rebeldes en El Congo.
De todas esas confrontaciones, es sin duda la propiciada por Rusia, aquella que más tensión está generando, ya que el conflicto ha pasado de ser meramente territorial, a uno de recomposición de alianzas a nivel mundial.
Los bandazos de la OTAN y la sumisión de la Unión Europea, postrada hoy en día ante los intereses de Estados Unidos, están allanando el alineamiento de ese gran bloque contrario, encabezado por Rusia, China, Corea del Norte e Irán.
Muchos analistas que incluso siguen aún sobrevalorando el poderío económico y militar de EU, han empezado a mostrarse reservados ante la posibilidad de una hipotética confrontación de índole mundial.
Y es que después del ultimátum que Donald Trump le espetó a Rusia, pidiéndole terminar su guerra con Ucrania; volvió a ser noticia el llamado “PERIMETER” o “MANO MUERTA”. Así es como se le conoce a ese apocalíptico sistema de defensa ruso, el cual ante una hipotética caída de sus líderes, accionaría automáticamente la liberación de todos sus misiles y ojivas nucleares.
Esta herramienta militar que fue desarrollada durante la Guerra Fría, ha sido perfeccionada con el paso del tiempo, para impedir que nada pueda evitar su activación, lo que sería la gran represalia final (ataque nuclear) por parte de Rusia antes de rendirse.
Por ello y aunque todos los líderes del mundo saben que ante una guerra de tal magnitud, serían muy pocas las probabilidades de que haya un ganador; cuando la cordura no es una característica en ellos, y su diplomacia se basa en la Ley del más fuerte (como está visto hoy que hoy sucede con Trump y Putin), siempre estará latente esa amenaza a la humanidad.
LOS ENTRETELONES DETRÁS DEL CASO VARGAS LANDEROS. Muchas y muy diversas han sido las presunciones, interrogantes y hasta complots que se han formulado con este caso.
En nuestra última entrega de hecho, además de describir los argumentos por los que finalmente resultó ser ilegal e improcedente, la jurisprudencia que determinaba la reinstalación de Gerardo Vargas Landeros, señalé también que el ex presidente municipal de Ahome, con tal de salvarse, buscó pactar con Dios y el diablo al mismo tiempo.
Y es que es un secreto a voces que el alcalde desaforado, quien le jura lealtad a Sheinbaum y a la 4T, mantiene intactos sus contactos con el priismo, partido con el que Malova está buscando operar para el 2027.
Por ello fue que para nadie resultó una coincidencia, el que fuera precisamente un juez de Zacatecas quien le diera la razón a Vargas Landeros, contradiciendo incluso una sentencia previa de otro juez federal.
La mano de Alfonso Ramírez Cuellar, zacatecano también y quien dice ser muy cercano a la presidenta, pudo sin duda estar detrás de esa estrategia, pero el entramado podría venir aún de mucho más arriba.
La trama involucra también a otro viejo amigo de Gerardo Vargas, el líder de la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal. El mismo que hace apenas dos días, dejó salir su frustración por el freno que Morena le puso al anhelo de que su hermano Saúl Monreal, se convierta
también en Gobernador de Zacatecas, supliendo a su vez a David Monreal. El líder de los diputados federales de Morena, expresó antier que, de cara al próximo proceso electoral, la prohibición del nepotismo electoral y la reelección, abrirá una etapa muy importante de “disputa interna insalvable en Morena”, lo que hará que ese partido sufra de enormes dificultades para mantener la unidad.
Ante dichas declaraciones y dadas las alianzas que desde ya se están configurando al interior del partido gobernante, las preguntas que surgen sobre lo que se ha pasado en Sinaloa son: ¿Pudo Ramírez Cuellar operar él solo la estrategia legal para favorecer a su amigo Gerardo Vargas, o contó para ello con la venia de los Monreal, caciques absolutos de esa entidad? Y si fue así, ¿qué pudieron haber acordado si, como supuestamente se dice (aunque lo nieguen), tanto Ricardo Monreal como Ramírez Cuellar pretenden apoderarse de la candidatura de Zacatecas en el 2027?
Por último y ante la nula posibilidad de que Gerardo Vargas regrese a la alcaldía de Ahome, ¿decidirá éste mantenerse dentro de Morena, o regresaría al PRI en busca de cumplir su sueño de ser Gobernador de Sinaloa?
Recordemos que en el PRI puede haber sorpresas. Y es que si bien la actual senadora Paloma Sánchez, es supuestamente la más firme e inamovible candidata de ese partido a la gubernatura de Sinaloa; la realidad es que hasta hoy y después de sus constantes visitas a la entidad, no ha logrado penetrar como quisiera en el ánimo de los sinaloenses.
Lo anterior refleja el débil posicionamiento no sólo del PRI, sino de todos los demás que hoy son oposición, mismos que no han salido de su monolítica narrativa contra los gobiernos de Rocha y Sheinbaum.
Ya veremos pues si llegados los tiempos, la decisión de “Alito” Moreno se basa en los afectos o en el pragmatismo político con un candidato más rentable. Mucho de ello dependerá en gran parte de su situación personal en ese momento, digo, por aquello del posible desafuero y las denuncias penales en su contra.











