No, con este encabezado no pretendo hacer alguna reseña de aquella memorable película de Brian de Palma, protagonizada por Tom Hanks y Mellanie Griffith, que lleva ese nombre. La razón del por qué he titulado así mi colaboración de hoy, es para reflexionar sobre las ambiciones y pretensiones personales que suelen conducir a la decadencia y la deshonra, sobre todo en el quehacer político. Y eso es precisamente lo que ha estado sucediendo en torno al polémico juicio político al que pudiera enfrentarse el alcalde Jesús Estrada Ferreiro.
En lo personal siempre he sido escéptico de que finalmente se llegue a la destitución del alcalde; sin embargo, los últimos acontecimientos me han orillado a pensar sobre su factibilidad. No obstante, más que los argumentos legales son las implicaciones políticas de la verborrea intimidatoria del propio Estrada Ferreiro lo que lo está poniendo contra las cuerdas, donde los apasionamientos y la codicia es lo que parece estar guiando su proceder. Las últimas acciones que evidencian el desespero del alcalde son la desatinada estrategia de enfocar su batería de acusaciones en quienes no le representan ninguna amenaza, lo que refleja más bien su frustración y una desorientación sobre cómo debiera encauzar su defensa legal.
El que ya se manejen prospectos como su relevo ante una posible destitución, parece que le ha hecho hervir la sangre al Presidente Municipal, lo que le ha llevado a actuar precipitadamente, como el caso de la inconsistente denuncia que un grupo de regidores del Ayuntamiento de Culiacán presentó ante el Congreso del Estado, o las acusaciones que él mismo ha lanzado contra un integrantes de su propi bancada en el cabildo. Es incomprensible pues que el alcalde se ocupe de agarrar careada con quienes no tiene injerencia alguna en los litigios interpuestos en su contra. Y eso extraña aún más porque siendo un conocedor del derecho, Estrada debería enfocarse exclusivamente a desactivar los argumentos que el poder legislativo ha procesado como atenuantes para la procedencia de su desafuero.
Aunado a lo anterior, el resentimiento y la venganza han vuelto a ofuscar al alcalde y ha dejado al descubierto una lucha intestina por el poder, donde sin importar el vínculo ideológico y partidista que se supone debiera mantenerlos unidos, son las ambiciones propias de la condición humana las que están prevaleciendo. Y es que no hay otra explicación que justifique las animadversiones que, a poco más de medio año de sus administraciones, se han venido acrecentando entre el Gobernador y el Alcalde de Culiacán, donde este último parece querer erigirse en dueño de la verdad absoluta y en inquisitorio defensor de la moralidad partidista. Es por ello que hoy lo vemos lanzando sendas acusaciones para incidir en la opinión pública, como si con ello tratase de atizar el fuego de una hoguera contemporánea, similar a la que se vivió en la Italia renacentista, cuando las escisiones dentro de aquella clase política dominada por la familia Medici, devino en traiciones, intrigas y develaciones que evidenciaron sus excesos y propiciaron su derrumbe. La gran diferencia es que en esta nueva versión de una hoguera de las vanidades, es el propio Alcalde quien parece estar haciéndose un harakiri, pues conforme más culpas reparte sin presentar pruebas, son instituciones como lo ASE las que han quemado su “honorabilidad”, al presentar evidencias oficiales del desaseo administrativo que ha propiciado.
EL QUE SIGUE.- Con la derrota a cuestas por su mal desempeño y múltiples acusaciones de corrupción, el aún Gobernador de Tamaulipas, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, se dice que no logró amarrar ningún acuerdo de inmunidad y, al parecer, se perfila para encaminarse al cadalso y ser el próximo gobernador en enfrentar un juicio legal que lo pondría tras las rejas. En esta entidad en particular, no fue tanto la popularidad de AMLO ni tampoco los efectos de las grabaciones que han desnudado la calidad de los dirigentes Nacionales de los partidos integrantes de la alianza va por México, los factores que terminaron de influir para que Tamaulipas (según resultados preliminares) forme ya parte de las cuatro entidades que Morena suma a su hegemonía política. Las razones del triunfo del exsenador Américo Villarreal, se centran en los vínculos del Gobernador panista con el crimen organizado y los señalamientos por defraudación fiscal. Con este resultado, es muy probable que más que pensar en difundir los pormenores de su último informe, el mandatario tamaulipeco esté más bien pensando en su defensa legal o, a lo mejor, hasta en su huida del país.











