En repetidas ocasiones hemos insistido en que el problema con las estrategias contra la violencia e inseguridad que vivimos, es que son básicamente reactivas y con una visión cortoplacista. Es obvio que al crimen hay que hacerle frente e inhibirlo con medidas de reacción inmediata, y para eso es que se cuenta con las distintas fuerzas de seguridad que pertenecen al Estado. Sin embargo, lo que se advierte es que las tareas preventivas y formativas siguen viéndose como una parte adjetiva del proceso de pacificación, y no como ese componente sustantivo capaz de moldear el comportamiento social.
Lo que estamos padeciendo hoy en día, no sólo en Sinaloa sino a nivel nacional, es la más clara consecuencia de cómo una parte importante de las nuevas generaciones de jóvenes, han sido inoculados con el gen de la narco-cultura, mismo que se reproduce sin control en las redes sociales. Sólo basta observar las edades de muchas de las víctimas y victimarios que forman parte de los cárteles (21 años en promedio), para entender lo que hemos fallado como sociedad y gobierno, negándoles oportunidades de superación a los jóvenes, particularmente a ese grupo etario que son carne de cañón para el crimen organizado.
De seguir con esa apatía social en la que estamos inmersos, donde reina la indiferencia y el egoísmo, lo único que cambiará a futuro con el fenómeno de la violencia será el relevo generacional. Y en ese proceso de reclutamiento y ante la incapacidad de consolidar una educación formativa, integral y axiológica, lo previsibles es que muchos de quienes hoy son apenas unos niños, se convertirán en los adictos y/o sicarios del mañana.
Por todo lo anterior es que ante cualquier esfuerzo que se hace en materia educativa y cultural, debemos como padres ser los más entusiastas promotores y demandantes de su continuación. El pasado fin de semana por ejemplo, fuimos testigos de cómo concluyó con gran éxito el Trigésimo Festival Internacional Universitario de la Cultura (FIUC) de la UAS. Con una programación diversa y accesible, fue posible llevar más de 360 actividades a los 20 municipios del estado, haciendo posible que los sinaloenses pudieron acercarse al arte y la cultura desde sus propias comunidades.
Por otra parte, todo este mes de mayo continuarán las actividades programadas como parte los primeros 50 años de lo que antes fue la DIFOCUR y hoy es el ISIC (Instituto Sinaloense de Cultura). Para ello y desde el pasado 7 de mayo, arrancó una basta programación que contabiliza más de 120 actividades, con la cual es posible disfrutar de la danza, la música, el teatro y la literatura.
En ambos casos, las instituciones convocantes adecuaron los eventos para que su accesibilidad y horario no fueran ningún obstáculo Por ese motivo va nuestro reconocimiento y felicitación tanto al Dr. Jesús Madueña Molina, en su calidad de Rector de la UAS, como al Dr. Juan Avilés Ochoa, quien es el titular del ISIC.
Este tipo de esfuerzos institucionales que se complementan para generar en la entidad una oferta cultural, han ido con el tiempo maximizando su cobertura, como resultado de
una política de descentralización, haciendo posible que más sinaloenses podamos acceder a un abanico de opciones muy diferentes a ese entretenimiento comercial, que suele ser insulso, transitorio y, en el peor de los casos, hasta nocivo.
“Aún en tiempos difíciles, la cultura sigue siendo un eje pacificador y transformador, lo que nos lleva a reflexionar en el papel del arte en la construcción del tejido social” (Juan Avilés Ochoa).











