El Instituto Electoral del Estado de Sinaloa (IEES), bajo la conducción de la licenciada Karla Gabriela Peraza Zazueta, se ha consolidado sin duda como una de las instituciones más dinámicas y con mayor prestigio entre sus pares a nivel nacional. Además de su trabajo sustantivo que tiene que ver con lo organización y logística de los procesos electorales, destacan aquellas actividades de vinculación social que constantemente realizan, donde se promueve la participación ciudadana y el análisis académico.

 

Hace exactamente una semana, como parte de estas acciones y en el marco de premiación del octavo Certamen Estatal de Ensayo Político Octavio Paz, el IEES llevó a cabo el panel “Comunicación política, redes sociales y democracia”, donde se tuvo como panelistas a destacados especialistas.

En el desarrollo de dicho panel, llamó mucho la atención la exposición de las cifras expuestas por la exdiputada federal Dora Alicia Martínez Valero, quien en esta ocasión venía con la cachucha de directora de Asuntos Electorales de una conocida empresa televisiva.

Entre muchos de los datos vertidos, que reflejan la conformación de un nuevo ecosistema de medios de comunicación política, llama poderosamente la atención cómo, a pesar de que la radio y la televisión siguen siendo los de mayor penetración entre el electorado, este liderazgo está hoy más que nunca prendido con alfileres.

Esto se debe a que mientras el número de hogares con acceso a internet creció 500% desde el 2006 a la fecha, la televisión abierta y la radio han tenido un considerable decremento. Del mismo modo, el tiempo promedio que los mexicanos pasan navegando en internet y haciendo uso de las redes sociales, aumentó de 3 a 8 horas en promedio en los últimos diez años.

Ante dichas estadísticas, se advierte un escenario muy volátil para el uso de estrategias (electorales) de posicionamiento social en las próximas campañas, donde a pesar de muchos intentos, aún no ha sido posible controlar el uso de bots o seguidores falsos y la proliferación de las llamadas fake news (noticias falsas).

En base a lo anterior y considerando el enorme bono poblacional juvenil que integrará el padrón electoral para el 2021, en donde muchos de ellos emitirán incluso un sufragio por primera vez (centenial); es evidente que cualquiera que aspire a un puesto de elección popular, deberá enfocar su estrategia de campaña hacia estas dos vertientes (jóvenes y redes sociales). La adecuación de los contenidos propagandísticos, si bien deberá atender características básicas del tipo de plataforma que impulsa tal o cual candidatura (partido único, alianza o independiente), la parte esencial deberá tratar de entender la cosmovisión de este electorado y las nuevas formas y formatos de comunicación que utilizan.

La apuesta de los partidos políticos deberá centrarse en caras nuevas y carismáticas, pero con la preparación suficiente para desempañar un buen papel una vez alcanzado el puesto por el que contendieron. Esto por supuesto no descarta a aquellos políticos de abolengo y larga trayectoria, aunque definitivamente para ellos será un reto enorme lograr, como coloquialmente se dice, hacer clic con los jóvenes y plantearles propuestas que les resulten atractivas, ya que estos tienen una concepción de la vida y una jerarquización de sus prioridades, muy pero muy distinta a la de quienes nacimos bastante años atrás.

El discurso basado en orientaciones y conceptualizaciones ideológicas, como las emanadas de los partidos de izquierda, centro o derecha, no le dicen nada a los muchachos de hoy, quienes viven envueltos en muchas trivialidades y en un constante cambio de sus proyectos de vida. La familia y la conformación de un patrimonio están supeditados a la experimentación de vivencias, y sus metas las fijan en estándares muy altos, pero sin reparar en la cultura del esfuerzo. Todas estas consideraciones y la velocidad de este nuevo ecosistema de medios de comunicación que representan las redes sociales, serán pues factores decisivos que definirán las preferencias electorales dentro de dos años.

Por lo tanto, en todos los partidos políticos se deberá hacer una auscultación muy minuciosa para seleccionar cuadros rentables. Por mencionar los principales, está el caso de Morena, que será definitivamente el partido a vencer, y en donde existe un abanico de opciones que les generó el efecto AMLO, destacando algunos jóvenes y mujeres que actualmente ocupan puestos de elección popular y como funcionarios públicos en las alcaldías.

En el PRI, donde si bien la cantera de cuadros en muy grande, el problema es la añeja pugna intergeneracional, esa que le ha regateado espacios a las caras nuevas que es lo que hoy necesitan para ser competitivos. Por el lado del PAN, la nueva dirigencia estatal parece entender muy bien esta necesidad y se encuentran en la búsqueda de nuevos cuadros, tanto dentro como fuera de sus filas.

En cuanto al PAS, su gran estructura operativa representa un feudo muy codiciado que seguramente venderá caro su amor, pues muy probablemente se convierta, en muchas de las demarcaciones a disputarse, en ese fiel de la balanza que pueda garantizar el triunfo. En el caso de Redes Sociales Progresistas, su fuerza corporativa les dará para mantenerse y hacer un visoreo de cuadros para el 2024, incorporando a muchos de quienes seguramente habrán de mudar camiseta para ese entonces.