Bien sabido es por todos que el exalcalde de Culiacán, Jesús Estrada Ferreiro, ha basado su actual campaña a la senaduría en hacerse el mártir, para lo cual ha explotado su papel de víctima en aquel proceso de desafuero en su contra.

Independientemente de la validez de aquellas causales que, en su momento, sirvieron para destituir de su cargo a Estrada Ferreiro, lo que a éste le hemos visto en sus actividades proselitistas es la continuación a un litigio que está fuera de la esfera electoral.

Y es que lo más lógico y que siempre fue previsible, era que este polémico personaje se ataviara con el ropaje de perseguido político, para tratar de mover las fibras de la gente, y que como suele suceder en los deportes, el apoyo se volcara hacia él, por ser quizá la candidatura más débil de quienes buscan ese cargo. Sin embargo, una cosa era hacer un uso inteligente de esa condición, y otra muy diferente que toda su campaña versara en torno a ello.

Basta sólo ver el discurso que trae Estrada, cargado de rencor y ausente de propuestas. En el mismo debate que se dio entre los aspirantes que encabezan cada fórmula al senado, y cuyo escenario era el idóneo para demostrar de lo que cada quien está hecho, vimos a un ex alcalde invadido de coraje y frustración, que lo hicieron ver como un político de muy bajo nivel.

Y es que al parecer aún hay quienes siguen creyendo que conocimiento es reconocimiento, y en el caso de este candidato apodado como “el baches”, su popularidad está muy focalizada, además de que esta no necesariamente significa una aprobación a su persona, y menos aún a sus conocidos arranques, mismos que le llevaron a enemistarse con medio mundo y abrir diversos frentes de batalla, a los que paradójicamente  hoy quiere convertir en aliados.

Uno de esos frentes, fue el que Estrada Ferreiro abrió al mismo interior del PT, partido que le dio la oportunidad de volver al ruedo y buscar un escaño en la Cámara Alta. La terquedad de este personaje se volvió a sentir al tratar de imponer a Mario Ímaz como candidato a la alcaldía de Culiacán, con quien vaya Usted a saber qué tratos hizo con él.

Lo más lamentable de esta situación y que hasta pena ajena dio, fue que ante la presencia de representantes del PT nacional, Estrada Ferreiro quedó evidenciado. Y es que el único argumento por el que impugnaba la candidatura de la diputada local con licencia Victoria Sánchez, quedó plenamente invalidado con pruebas fehacientes, por lo que no le quedó otra que “apechugar”, como coloquialmente se dice.

Hasta ahí parecía que el momento de crisis en el PT local había pasado, pero no fue así, ya que dada la cerrazón u obstinación que caracteriza al ex munícipe, y que además siempre fue el sello personal de su gestión al frente de la alcaldía, hicieron volver a ver de nuevo a un Estrada Ferreiro soberbio y misógino, pues al parecer no le gusta mucho que las mujeres figuren más que él.

Lo que sabemos es que ante la ausencia de más argumentos, ahora simplemente exige las dos primeras posiciones en la lista de regidurías plurinominales por Culiacán, ello como un pago para no seguir de victimario y descargando sus traumas contra la candidatura de Victoria Sánchez.

Lo anterior en nada le abona a los esfuerzos que ha estado haciendo tanto la dirigencia de ese partido,  como sus candidatas y candidatos, para poder penetrar en el electorado, toda vez que  mientras las campañas avanzan, su actual candidato al senado parece estar más enfocado en conseguir posiciones plurinominales para incondicionales o familiares, que en hacer una campaña de altura y de propuestas, y por si alguien lo duda, basta sólo recordar que ya logró colocar a su propio hijo como su suplente.