En épocas pasadas era común ver que cuando dos niños se peleaban, no faltaba por ahí quien dijera: “déjenlos que se peleen, para que se quiten las ganas”. Hoy sin embargo esto resultaría una acción más que censurable, puesto que con justa razón no deja de ser una forma de alentar la violencia. Aquí lo irónico es que nos hemos vuelto una sociedad hasta cierto punto hipócrita, pues mientras salimos a marchar por la a paz y exigimos un alto a la violencia, somos consumidores compulsivos de esa subcultura que glorifica la violencia y cosifica a la mujer (narcocorridos, reggaetón, cine, televisión, etc.). Pero bueno, este último comportamiento social ya lo hemos tratado en anteriores entregas.
En esta ocasión, lo retomo como una simple introducción para reflexionar sobre dos temas de enorme vigencia y consecuencias. Ambos de distintas magnitudes y protagonistas, pero con víctimas colaterales como elemento en común.
El primer asunto y que me tiene asombrado la displicencia mediática que se le dio, sobre todo por lo ignominioso, cruel e inconcebible que fue escucharlo. Me refiero a una de las más recientes (pero siempre estólidas) declaraciones del Presidente de EU, Donald Trump, cuando señaló que “sobre este conflicto de Rusia y Ucrania, lo mejor es dejar que peleen un rato más, antes de separarlos y buscar la paz”. Inaudito que un mandatario haga esas declaraciones, como si esa estúpida guerra fuera cosa de niños.
Ante el canciller alemán Friedrich Merz, el mismo Trump que en campaña anunció resolver ese conflicto en 24 horas, ahora amenaza con la misma cantaleta de más sanciones a Rusia. Pero ahora lo hace pero de manera tan vaga utilizando frases como; “Cuando vea el momento de que esto no para … seremos muy, muy duros”. Lo evidente aquí es la excesiva consideración que el magnate norteamericano ha tenido hacia Rusia. Actitud que lógicamente no es por temor, dado que existe una superioridad militar de EU, sino que se debe a la visión e intereses que Trump comparte con Vladimir Putin. Una muestra de ello son el desdén y las amenazas a sus propios “aliados” de la OTAN.
Las inevitables consecuencias del “dejarlos pelear por un rato más”, hacen que esta opción sólo pueda caber en una persona fuera de sus cabales. Imaginémonos nada más, si en tres años que lleva ese conflicto, según la ONU son ya más de 13 mil civiles inocentes (entre ellos cientos de niños), los que han caído muertos por los ataques de ambos bandos; ¿cuántos más se sumarán entonces con cada día que pase? Una vez más se constata la preminencia del negocio de las armas en el ajedrez de la geopolítica, donde los conflictos son alimentados con “ayudas” militares, sin importar el costo de tantas y tantas víctimas colaterales.
Ahora bien, haciendo una analogía de lo anterior con lo que sucede localmente, surge la pregunta del por qué a nueve meses de que estalló la crisis de inseguridad y violencia en Sinaloa, el Gobierno Federal (y su super policía Harfuch), no han podido controlar la situación y pacificar al estado. Será acaso que después de todo y como lo dijo el ex titular de la Tercera Región Militar, Jesús Leana Ojeda, la paz llegará sólo cuando los grupos antagónicos dejen de pelear.
Finalmente no hay que perder de vista que este problema es competencia de la federación, de ahí que no debemos claudicar en la exigencia de acciones más contundentes por parte del ejército, la Marina y la SSPC. La esperanza que nos queda es que el débil accionar que han tenido hasta hoy, sea sólo el inicio de una pronta y más decidida intervención. Esperemos que sea así y no debido a que también aquí puedan estar pensando en “dejarlos pelear un rato más”, porque Sinaloa no puede resistir más víctimas colaterales.
CONNOTACIONES DEL CUARTO INFORME DE MADUEÑA. – Antier se realizó el último informe del primer periodo rectoral del Dr. Jesús Madueña Molina, y en donde quizá porque los buenos resultados que ha demostrado esa universidad no están a discusión, lo que dio la nota fueron los mensajes políticos. El primero de ellos fue la ratificación del liderazgo y reconocimiento que la comunidad universitaria le tiene a su rector. En segundo lugar, está la demostración de una política de altura, la cual se hizo patente con la presencia del Gobernador, Dr. Rubén Rocha Moya. Con ello, tanto el Gobernador como el Rector demostraron madurez e inteligencia políticas, dejando sin argumentos a quienes aún quieren seguir amarrando navajas, después de que fue resuelto aquel diferendo en el que ambas partes salieron fortalecidas. Y es que si bien el mismo rector ha demostrado apertura para escuchar todas las voces por más disidentes que sean, no se puede tampoco seguirle el juego a quienes sólo buscan la grilla, la politiquería, el protagonismo o el cómo sacar algún provecho personal. Así que el proyecto de mejora continua para la UAS sigue de frente, por lo menos hasta el 2029. ¡ENHORABUENA POR SUS ESTUDIANTES, DOCENTES Y PERSONAL ADMINISTRATIVO!











