Ya en alguna ocasión comentamos que si un funcionario estaba demostrando capacidad y cercanía con la gente, era el actual Secretario de Economía del Estado, Javier Gaxiola Coppel, lo que más allá de un lucimiento personal, es algo que nos beneficia a todos. Y es que la atracción de inversiones y el turismo, pueden convertirse en los sectores que equilibren la desaceleración económica que se nos puede venir, debido principalmente a las pérdidas que tendrá toda la cadena productiva, como consecuencia de la inminente parálisis de nuestras actividades primarias, a raíz de la severa sequía que golpea a la región.
Como resultado de lo anterior destaca el anuncio hecho por Gaxiola Coppel, en el sentido de que en lo que va del año, se contabilizan 48 mil millones de pesos en inversiones privadas en Sinaloa, lo que es un reflejo de la confianza que existe por parte de inversionistas locales y extranjeros.
Recientemente por ejemplo, se anunció que en los próximos días se colocará la primera piedra de una empresa manufacturera del Grupo Tetakawi. Esta empresa que es la comunidad manufacturera más grande de México, va a tener capacidad para albergar alrededor de 300 millones de dólares.
Otro más de los grandes proyectos de inversión, es el de la empresa especializada en la producción de papel y empaques sustentables, Bio Pappel, quien anunció una inversión de 10 mil mdp para construir cinco plantas industriales en México y Estados Unidos, en un periodo de dos años. En cada una de estas plantas, de las cuales una de ellas está proyectada para instalarse en Culiacán, se tendrá la capacidad de generar 100 mil toneladas de empaques al año. Por todo ello es que resulta muy satisfactorio saber que hay servidores públicos que sí están haciendo bien su trabajo.
MEMENTO MORI.- Sin embargo, contrario al desempeño del titular de economía, hay otros funcionarios (de todos los niveles) que han sucumbido ante una de las situaciones que más suelen presentarse en el quehacer político, y particularmente en el servicio público; me refiero al cambio de actitud o de forma de conducirse que adoptan aquellos que el cargo les cae mal. Es aquello que coloquialmente se conoce como subirse al ladrillo, donde el puesto más que cambiarlos, diría yo que ha sacado a flote su verdadera esencia.
Y es que como lo he señalado en anteriores ocasiones, aún hay quienes no entienden y nunca terminan de entender la importancia y fines de la administración pública, entendida ésta como la parte operativa del gobierno (Woodrow Wilson), o como la función del Estado desde el ángulo de su actividad en el seno de la sociedad (Von Stein). De cualquier forma, esta disciplina se conforma de diferentes objetos de estudio que interactúan entre sí, característica que le da finalmente su carácter de ciencia.
Esta falta de talento, aunado a la ausencia de esa empatía que tanto les ha pedido el propio Gobernador, es un fenómeno que estamos viendo con algunos funcionarios de la actual administración pública. Seguramente esa actitud ensoberbecida con la que se están conduciendo, en combinación con la bisoñez o inexperiencia que poseen la mayoría de ellos, los ha estado llevando a cometer graves errores y descortesías políticas, algo que tarde o temprano les pasará factura.
A esta situación habría que agregarle que para estos funcionarios, debido en gran parte a su altivo comportamiento, la curva de aprendizaje parece haber quedado estancada, y lo más lamentable es que lejos de reconocer su limitado desempeño, algunos de ellos siguen mareados de poder, actuando con una soberbia y prepotencia que en nada le ayudan al Gobernador del Estado. Luego daremos nombres porque algunos de ellos y ellas, ya hasta andan alebrestados con el 2024.
A todos ellos, habría que recomendarle que tal como lo hacían ciertos emperadores romanos, contraten o designen entre sus asistentes a alguien que les repita constantemente, la célebre frase “Memento mori” (recuerda que morirás), a ver si así dejan de sentirse tocados por Dios.











