Ahora que estamos en los prolegómenos de lo que será la próxima contienda electoral, es necesario desde estos momentos ir trabajando en una especie de pedagogía política, es decir, una forma de procesar y decantar información del quehacer político y de sus actores. Lo anterior nos permitirá contar con criterios más objetivos para cuando se nos llegue el momento de emitir nuestro voto.

 

Si bien el poder que le otorgamos a nuestros gobernantes conlleva por sí mismo una finalidad positiva, para que esta se cumpla y reditúe en un beneficio colectivo, es necesario cerciorarnos que quien elijamos posea determinadas cualidades y talento para desempeñar las atribuciones y potestades que el cargo les confiere. De lo contrario, nunca escaparemos a ese círculo vicioso que mantiene viva la percepción social de que en nuestro contexto político, el poder es sinónimo de corrupción, autoritarismo y soberbia.

El poder político es una concesión muy delicada, ya que su ejecución conlleva decisiones y acciones que afectan la vida de muchas personas. En los procesos electivos hay que ser selectivos, de lo contrario, la improvisación puede resultar un verdadero peligro público.

Durante el proceso electoral del 2018, la ciudadanía, en un esfuerzo por reivindicar el ejercicio de poder, votó por una opción política distinta a las que tradicionalmente se había mantenido alternando el poder. Este hecho fue sin duda un gran paso y mandó un claro mensaje a la clase política.

De ahora en adelante, nuestro reto para los próximos comicios será procurarnos una mayor educación que nos permita conocer más a fondo la oferta política. De este modo, podremos discernir con mayor objetividad entre las diversas opciones que desde ahora ya se nos están presentando (encuestas, espectaculares, redes sociales, jornadas de gestoría social, etc.).

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Con el arribo de nuevos rostros en el ámbito político, hoy tenemos un abanico mucho más amplio de prospectos a los que se habrá de seguir muy de cerca. En el mismo Congreso del Estado inclusive, si bien hay quienes no superan la etapa de la improvisación y siguen aún en la curva de aprendizaje; existen también quienes han hecho gala de sus conocimientos y experiencia; o bien quienes, a pesar de ser su primera participación en estas lides, han logrado tener una rápida adaptación, lo que les ha permitido desarrollar su talento y tener un buen desempeño legislativo.

Por lo pronto, en la presente legislatura quedan aún muchos temas e iniciativas que deberán ser abordados y dictaminados, muchos de ellos de un gran impacto social, como por ejemplo: la viabilidad (política pero sobre todo financiera) de crear nuevos municipios; la necesidad de soportar presupuestalmente la creación de nuevos entes burocráticos; la despenalización del aborto; la legalización de los matrimonios igualitarios; la Ley de Obras Públicas; la Ley del Instituto de Pensiones del Estado de Sinaloa; el fortalecimiento del Sistema Estatal y Municipal

Anticorrupción; la clarificación de las atribuciones y potestades de la Auditoría Superior del Estado; en fin, asuntos que no podrán postergarse más y que deberán ser analizados a profundidad y objetivamente. Para ello, y a diferencia del escenario en que dio inicio esta sexagésima tercera legislatura, hoy existen afortunadamente diversos factores que presagian un cierre de un segundo año mucho más productivo. Destaco de entre ellos, la apertura que ha tenido el gobernador Quirino Ordaz para construir nuevos puentes de coordinación y entendimiento entre los poderes ejecutivo y legislativo.

De igual forma, observamos una estrecha coordinación y una magistral conducción en los dos órganos más importantes al interior del Congreso, ambos presididos por dos valiosas mujeres: la Dip. Graciela Domínguez Nava, al frente de la Junta de Coordinación Política, y la Dip. Gloria Himelda Félix, en la presidencia de la Mesa Directiva. Seguramente, a estas dos damas las seguiremos viendo en otros importantes cargos públicos a partir del 2021.

En el mismo escenario, estarán sin duda otros diputados y diputadas que con su capacidad, productividad e iniciativa, han demostrado como el poder público puede ser también sinónimo de trabajo, honestidad y solidaridad.

Por mencionar algunos de estos casos, que haciendo un buen uso del poder han tenido un desempeño muy destacable, cito el de los coordinadores parlamentarios Sergio Jacobo Gutiérrez, Jorge Villalobos y Mario Rafael González (el popular “capi”); el de diputados que enarbolan y luchan por su gremio como Faustino Hernández, Ana Cecilia Moreno y los maestros Juan Ramón Torres Navarro y Horacio Lora Oliva; o el de aquellos legisladores que han sobresalido al frente de sus comisiones como Marco Antonio Zazueta, María Victoria Sánchez, Roxana Rubio, Cecilia Covarrubias, Flora Isela Miranda, Lupita Iribe, Mónica López, Flor Emilia Guerra, Margarita Inzunza y Yeraldine Bonilla.

Seguramente usted ya se habrá dado cuenta que, nuevamente, son las mujeres quienes dominan el escenario y ponen el ejemplo a seguir.

 

PREVALECIÓ LA RAZÓN Y LA LEGALIDAD: Después del bochornoso episodio del jueves pasado, en la reunión de la Comisión de Equidad y Género del Congreso del Estado, esta finalmente se reanudó el día de ayer. En atención a lo que legalmente procedía desde un inicio, se presentó y aprobó por mayoría un dictamen favorable para la ratificación (por 1 año 8 meses) de la Dra. Araceli Tirado al frente del Ismujeres. Hoy se presentará (dictamen) ante la diputación permanente, donde se espera sea también aprobado.