Muchas son las voces (nacionales e internacionales) que han cuestionado siempre a Estados Unidos, por sus falsas e hipócritas políticas donde dicen defender la democracia y combatir al narcotráfico.

En el primer tema, en anteriores entregas hemos abordado la doble cara del gobierno norteamericano, quien por un lado inventa escenarios fatalistas en diversos países, al tiempo que propicia y financia grupos radicales para generar conflictos. Luego entonces, es así como ellos justifican su entrada como los grandes “guardianes del orden mundial”.

En ese mismo sentido, muchas son también las evidencias de cómo esas intervenciones de EU en el mundo, están principalmente motivadas por intereses económicos, o bien por cuestiones estratégicas de geoposicionamiento militar.

Finalmente es el pragmatismo crudo de que el fin justifica los medios, lo que los ha guiado para beneficiarse de la desgracia de otros, ya sea a través de la venta de armas o de la apropiación de los valiosos recursos naturales.

Ahora con el tema de su recargado (reloaded dicen ellos) combate al narcotráfico y al crimen organizado, EU vuelve a quedar como candil de la calle y oscuridad de su casa, pues mientras presionan a México, China y cuanto país les resulte conveniente, poco o nada demuestran hacer para atacar esos problemas en sus calles.

Las cifras no nos dejan mentir.  Y para muestra están las dadas a conocer a finales de julio por la propia administración de Trump, quien por conducto de Kash Patel, director del Buró Federal de Investigaciones (FBI), destacó el decomiso (histórico dijeron) de 1,500 kilos de fentanilo, 6,300 kilos de metanfetaminas y la «sorprendente» cifra de 1,600 arrestos, de los cuales la mayoría son simples dealers, inmigrantes con delitos menores, y presuntos involucrados con organizaciones terroristas o de tráfico de personas.

Al mismo mes de julio, en México se han detenido a 25 mil 255 personas, entre las que destacan grandes cabecillas de los carteles del narcotráfico, así como la incautación de 188 toneladas de droga. Además de casi 14 mil armas decomisadas y más de mil 160 laboratorios y áreas de concentración inhabilitados.

Así entonces, en un muy sencillo análisis comparativo de lo que en este tema están haciendo México y EU, es evidente que no hay correspondencia en los resultados arrojados.

Esta desproporcionalidad en los resultados, hace suponer que realmente, para EU el tráfico de drogas (como también el tema de la inmigración), son sólo pretextos de presión y opresión, para poder justificar la imposición sus abusivas y unilaterales tarifas arancelarias.

Siempre el dinero pues por encima de todo, incluso hasta de sus propios ciudadanos, como los que diariamente mueren por sus adicciones.

Por eso es que cuando EU detenga a sus grandes capos, y decomise no kilos sino grandes cargamentos con toneladas de droga, podremos decir entonces que sí van en serio con el tema, porque lo que hasta ahora han hecho es pura simulación.

Y aunque las cifras no representen por sí mismas el alivio que como sociedad demandamos, éstas no dejan de ser importantes para el seguimiento y evaluación de las acciones que se están implementando.

El día de ayer, en su más reciente visita a Sinaloa, el Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, presidió un evento junto con el Gobernador del Estado, Dr. Rubén Rocha Moya, donde detalló que como resultado de los esfuerzos interinstitucionales, tan sólo en la entidad, se han detenido mil 615 personas, desmantelado 105 laboratorios, y asegurado más de tres mil armas y 64 toneladas de drogas, entre ellas un millón 800 mil pastillas de fentanilo.

Como parte de dicha visita, se hizo también entrega de nuevo equipamiento, en esta ocasión consistente en 100 patrullas acondicionadas para la Policía Estatal preventiva, así como la firma de un convenio con las SEDENA para el reclutamiento y capacitación de las policías.

 En el evento, el gobernador Rubén Rocha Moya agradeció el respaldo de la presidenta Sheinbaum, y señaló que independientemente de los avances logrados a la fecha, los esfuerzos y la coordinación de las fuerzas federales y locales seguirán sin pausa, y hasta que la situación esté controlada por completo. “Quiero ser expresamente preciso, no estoy declarando que estamos terminando con la inseguridad, lo que estoy diciendo es que se ha minado sensiblemente la fuerza de los grupos en conflicto, en esta guerra permanente”.

Lo cierto es que ante estos golpes a ambas facciones del Cartel de Sinaloa, la resiliencia que siguen mostrando dichos grupos criminales (reclutando nuevos integrantes), no sería posible sin esa generación de jóvenes que hoy les sirven como carne de cañón, gracias a que crecieron en una sociedad que por décadas toleró, se benefició y hasta alentó la subcultura del narco. Ojalá que la paz total llegue pronto, pero con ello también una profunda transformación social que nos impida volver al punto de origen.