En nuestra entrega anterior abordamos la necesidad de valorar a fondo la viabilidad de un proyecto como el Sistema Integrado de Transporte que tanta falta le hace a la capital Culichi. Sin embargo, aun cuando existen elementos de enorme valía y capacidad que laboran en el ayuntamiento de Culiacán, es el propio alcalde quien parece empeñado en entorpecer las cosas al no dejarse asesorar y dilapidar un valioso tiempo en andar abriendo frentes de batalla con todo el mundo.

Uno de los “grandes logros” que fueron presumidos a bombo y platillo en los primeros meses de este año por el alcalde Jesús Estrada Ferreiro, fue la adquisición e instalación de miles de lámparas LED en la capital y las sindicaturas. Supuestamente estas lámparas tienen 10 años de garantía, por lo que no se entiende el por qué una gran parte de ellas ya no están funcionando y los días pasan sin reponerlas y hacer valer esa supuesta garantía.

En el mismo sentido, los delitos del fuero común han ido en aumento y hasta hoy el Gobierno Municipal no ha podido implementar una estrategia para poder contenerlos. Esta combinación de zonas oscuras y la ausencia de patrullajes bien planificados, mantiene en la zozobra a muchos sectores de la ciudad, ya sea en lugares céntricos y ni se diga en la periferia.

Derivado de lo anterior, en más que comprensible cómo de acuerdo a cifras de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) realizada por el INEGI, alrededor del 61% de la población en Culiacán se siente insegura de vivir en su ciudad.

Sin embargo, el alcalde parece no darse cuenta de los problemas que tiene su municipio y parece más empeñado en andar amenazando a quienes se manifiestan en las afueras del Palacio Municipal, en amordazar los voces inconformes dentro de su Cabildo, en demeritar la institucionalidad del Poder Legislativo (llamando porros y arribistas a los diputados de su propio partido) y, lo peor del caso, en darle dolores de cabeza al Gobernador del Estado al ir en contra de su política social de apoyar a los grupos más vulnerables.

La verdad de las cosas es que lo que más parece dolerle al Presidente Municipal no son las condiciones de desigualdad y vulnerabilidad en que se encuentran muchos sectores y comunidades del municipio, ni tampoco el estado que guardan las vialidades donde por más que se le busque ya no es posible sacarle la vuelta a los baches; lo que en realidad le duele a Estrada Ferreiro es haber sido exhibido por el desaseo administrativo que caracteriza su administración, donde los diputados le reprobaron las cuentas públicas del 2019, por encontrar entre otras joyitas el haberse asignado un sobresueldo de 500 mil pesos.

Del mismo modo transitan sus cuentas públicas del 2020, donde no sólo saltan los señalamientos de la Auditoría Superior del Estado (ASE) en cuanto a irregularidades en la renta y adquisición de unidades recolectoras de basura, sino también en el pago a casi un centenar de trabajadores después de que estos ya habían causado una baja laboral definitiva.

Ojalá que el proyecto del llamado metrobús no se venga abajo por la falta de tacto político (por decir lo menos) de Jesús Estrada Ferreiro, quien en lugar de socializar sus beneficios y tejer finamente los acuerdos para lograr su consecución, ha optado por retar al Gobernador y a su Secretaria de Bienestar, charoleando que esto ya lo acordó con el mismo AMLO y que si no lo entienden, pues tendría que verse obligado a explicárselos con bolitas y palitos…como si el Dr. Rocha necesitara bules para nadar.

DURA TAREA TENDRÁ LA NUEVA FISCAL.- Uno de los renglones más importantes que tendrá que atender la Lic. Sara Bruna Quiñónez al frente de la Fiscalía General del Estado (FGE), será Precisamente la purga de elementos poco profesionales y corruptos que laboran en el Ministerio Público, quienes actúan como lo más rancio de la burocracia y no sólo hacen esperar horas a quien interpone una denuncia, sino que además emiten juicios personales sobre los hechos y revictimizan a los denunciantes al no creer en sus argumentos y declaraciones, y hacer además comentarios fuera de lugar.

Esto viene a colación por el fenómeno de aumento de la inseguridad en municipios como Culiacán, donde el primer día de este mes, una joven de apenas 18 años fue ultrajada en las instalaciones del Jardín Botánico, cuyo responsable era un guardia de seguridad de la misma institución y que hoy se encuentra prófugo gracias a la lentitud e ineficiencia del personal de la Vicefiscalía General del Estado, que fue donde se interpuso la denuncia ese mismo día por el padre de la menor.

Ah, pero eso sí, para expresar sus opiniones sobre los hechos son muy buenos, como cuando revictimizaron a esta muchacha al dudar de su denuncia y salir con un comentario burlón y estúpido como el de “¿y por qué no gritaste? Así ni para dónde hacerse la verdad.