Sabemos que el objetivo de debatir es primordialmente el presentar, argumentar, confrontar y refutar ideas y propuestas. En materia política este ejercicio es ya parte del entramado electoral que pretende democratizar sus alcances y permitirle al electorado contar con mayores elementos para decidir su voto. Por esta razón, para los candidatos la prioridad debe ser convencer al ciudadano (o por lo menos influir en él), a efecto de inducir la intencionalidad del voto a su favor.

Sin embargo, en algunos casos los casos los participantes pierden el rumbo en la forma de estructurar sus ideas y se conducen como queriendo convencer más al adversario que al elector. Cuando esto sucede, la esencia del debate desaparece y todo queda supeditado a una simple lucha de protagonismos, lo que propicia un perfecto caldo de cultivo para que las intervenciones se tornen estridentes y llenas de acusaciones, ataques y denostaciones, cuyo fin ya no es ilustrar sino balconear para ridiculizar o hacer derrapar al adversario.

Durante el presente proceso electoral, el Instituto Electoral del Estado de Sinaloa (IEES) organizará en nuestra entidad – de hecho, ya iniciaron desde antier- la nada despreciable cifra de 44 debates entre candidatos y candidatas a ocupar escaños legislativos, alcaldías y, por supuesto, la cereza en el pastel que es la gubernatura del Estado. De entrada, hay que reconocer que la gran mayoría de estos eventos no despertarán gran interés ni tendrán una difusión masiva, excepto claro aquellos en donde se verán las caras los aspirantes al gobierno estatal y a las principales alcaldías.

En este punto, a diferencia del pasado y por razones no muy claras, el IEES optó en esta ocasión por no convocar como coorganizador de los debates a la Cámara Nacional de la Industria de la Radio y la Televisión (CIRT), lo que deja tanto a los concesionarios (estaciones comerciales) como a los permisionarios (estaciones culturales, educativas, institucionales, etc.), con la libertad de enlazarse o no a la señal del órgano electoral para transmitir dichos eventos por sus estaciones. Aquí cobra relevancia la responsabilidad cívica y social de cada empresario de los medios, quienes como el Ing. Rafael Borbón (quien también es el Presidente del Consejo Consultivo Nacional de la CIRT), han decidido validar la trascendencia democrática de los debates al programar en sus estaciones la transmisión en vivo de los debates.

En el debate programado para el día de hoy por la tarde dentro del auditorio de la UAdeO, intervendrán los ocho candidatos registrados, cinco hombres y tres mujeres. Esta decisión, si bien envía por parte del IEES una señal de inclusión democrática, equilibrio e imparcialidad, en el terreno del pragmatismo funcional se anticipa también un encuentro que puede resultar trivial o de poca trascendencia, y no sólo por la rigidez del formato tradicional, sino en este caso por el escaso tiempo que les tocará a cada uno de los participantes. Ante esta limitante, los candidatos tendrán que decidir en el momento si aprovechan sus rondas para desarrollar sus propuestas, para lanzar ataques, o bien para defenderse de los mismos. Considerando todas estas premisas, durante el desarrollo del debate podríamos entonces ser testigos de los siguientes escenarios:

PRIMERO.- Que la imagen presentable, fresca y juvenil de Mario Zamora, independientemente del contenido retórico y argumentativo que ofrezca cada participante, termine por producir un mayor impacto social y mediático. Es decir, una reedición más de muchos debates que se han dado y que guardan cierta analogía con aquel icónico primer debate presidencial en el mundo, trasmitido masivamente en vivo por los medios de comunicación tradicionales, y en donde se enfrentaron por la presidencia de los EUA, los entonces candidatos John F. Kennedy y Richard Nixon.

Desde entonces, han quedado documentados múltiples casos donde se advierte el enorme potencial de la comunicación no verbal y paraverbal, estrategias usadas en aquella ocasión por un atractivo y telegénico John Kennedy, quien enfundado en un impecable traje, con un bronceado hollywoodesco y con total serenidad en sus intervenciones, contrastó con la avejentada imagen de un Richard Nixon desaliñado, con evidente nerviosismo y aún convaleciente de un problema de salud. Muy disímbola fue en cambio la percepción de quienes siguieron la transmisión por la señal de radio, donde todos estos factores no influyen y es la capacidad retórica y discursiva lo único que cuenta.

SEGUNDO.- Que como suele ocurrir, el tiempo se dilapide en acusaciones mutuas, pero con la posibilidad de que los dardos se dirijan mayormente al candidato de la alianza “Va Por Sinaloa”, toda vez que por lo menos tres de los contendientes se perciben soterradamente como aliados de quien es hasta hoy el principal sostén de la campaña del Dr. Rubén Rocha Moya.

TERCERO.- Que como parte de estos ataques, es muy probable entonces que la atención y el tiempo se centren en el tema de la corrupción y de las gestiones (avances y retrocesos) realizadas por los gobiernos federal y estatal, donde quienes tendrían menos autoridad moral para hacerlo, son precisamente aquellos quienes hasta hace poco formaban parte de alguno de esos gobiernos, pero que al cambiarse de bando, transformaron como por arte de magia las alabanzas desmedidas en críticas resentidas.

CUARTO.- Que finalmente los ataques sean tan intrascendentes o infundados que para la sociedad no generen impacto alguno, como aquellos que en su momento se lanzaron contra Juan S. Millán en el debate de 1998. Recordemos que, en aquel entonces, al no haber más elementos a los cuales recurrir, se recurrió a la estrategia de tratar de demeritarlo cuestionándosele que no contaba con un título universitario. Aquella estrategia no causó mayor impacto y tampoco fue un impedimento para que los sinaloenses confiaran en su talento y probada capacidad, acudiendo a las urnas y votando masivamente por él, dejando en el camino a sus más cercanos adversarios, Emilio Goicoechea Luna y el actual candidato Rubén Rocha Moya.

Veremos pues cómo se desarrollará este debate, y si al igual que en aquel del 2018 por la candidatura al senado, vemos a un Mario Zamora muy echado pa´ delante y a un Rubén Rocha metódico y mesurado…con el aderezo claro de lo que puedan aportar con su experiencia Sergio Torres y Rosa Elena Millán.