Para entender mejor algo de lo que está por ocurrir en la clase política en México, conviene primero recordar cómo uno de los pasajes más icónicos y que marcaron un parteaguas en la historia del presidencialismo mexicano, es sin duda la consolidación del llamado maximato, periodo conducido por el ex presidente Plutarco Elías Calles, quien era recibía el mote de “jefe máximo de la revolución”.
En ese periodo de tiempo (1928-1934), y tras la muerte del reelecto Presidente Álvaro Obregón, Calles se erigiría como el poder detrás el trono, imponiendo a los tres mandatarios que le siguieron (Emilio Portes Gil, Pascual Ortiz Rubio y Abelardo Rodríguez Lujan).
Para asegurarse de la continuidad de su proyecto, Calles no sólo acaparó las posiciones claves en los gabinetes de esos tres Presidentes, sino que paralelamente optó por la creación de un instituto político que aglutinara a la élite política dominante, capaz de moldear el arraigado caudillismo que en ese entonces existía el país. Fue así como creo su propio partido, el PNR (Partido Nacional Revolucionario), que fue el primer antecedente del PRI, y mediante el cual concentró un inusitado poder que terminaría por desbarrancar a los partidos posrevolucionarios que operaban en esa época (el Liberal Constitucionalista; el Nacional Cooperativista; el Laborista Mexicano y el Nacional Agrario).
Con este antecedente y retomando aquella sentencia de los dos grandes pensadores alemanes del socialismo científico y el materialismo histórico, Friedrich Hegel y Karl Marx, en el sentido de que “todos los grandes hechos (y personajes) de la historia universal aparecen dos veces, una vez como tragedia y otra como farsa”; podemos entonces encontrar muchas similitudes en las estrategias adoptadas tanto por Calles como por AMLO.
Al día de hoy, con el control de ambas cámaras del Congreso de la Unión, las condiciones están dadas para que Morena (entiéndase AMLO), pueda modificar la constitución como mejor le favorezca, pero aun así requieren cerrar otra pinza del entramado político, y garantizar con ello que nada pueda detener el llamado “segundo piso de la transformación”.
Para lograr lo anterior, el partido en el poder prepara ya una reforma a sus estatutos, empezando con la designación de su nueva dirigencia, la cual será formalizada sólo una semana antes de que asuma el poder la Presidenta electa Claudia Sheinbaum.
Es así que desde ahora puede darse por descontado que la nueva presidenta de Morena será la actual Secretaria de Gobernación, Luisa María Alcalde, y como segundo en el organigrama pero primero en las decisiones, se elegirá a Andrés Manuel López Beltrán, el segundo de los descendientes de AMLO, a quien le conocen popularmente como “Andy”.
Consumada esta designación, AMLO inicia con descomunal anticipación, una posible sucesión presidencial de quien aún ni siquiera es ungida en el cargo como su sucesora. Por cierto, otro hecho que con respecto al maximato callista se repite, son las imposiciones que ha tenido que aceptar Sheinbaum en su futuro gabinete, algo que evidentemente restringirá, por lo menos en el corto plazo, sus posibilidades reales de darle un sello personal a su Gobierno.
Y mientras esto se cuece, la oposición sigue enredada en sus miserias y codicias internas, lo que hace predecir que mientras la 4T reine y AMLO viva, se replicará aquello de que aquí vive el Presidente, pero el que manda vive enfrente…en este caso en “La Chingada” (el rancho aclaro).
TODO UN DEPORTE NACIONAL. – A los mexicanos y en este caso a los sinaloenses, el béisbol es uno de los deportes que más gusta; sin embargo, con el recrudecimiento de la violencia que se ha venido dando, parece que ahora lo más popular es hablar de esos criminales que literalmente nos tienen de rehenes en nuestras propias casas. Y es que nadie, ni el mismo Gobierno, puede censurar o estar en contra de que la ciudadanía ejerza se derecho de alzar la voz, para exigir a las autoridades que cumplan con su deber. Pero lo que sí es censurable y como ya lo he mencionado, es que existan personas a las que parece enorgullecerles el hacer apología del crimen. Gente que en lugar de lamentar esta situación que estamos viviendo, se ufana de la existencia de los cárteles que existen, que si unos tienen más gente que los otros, que si un conocido o un pariente anda con tal o cual, etc. Lo peor del caso es que utilizan las redes no para informar, sino para exacerbar el morbo con fotos o videos de ejecuciones y fallecidos, imágenes que hasta los menores comparten.











