Una frase de Charles Darwin donde sintetiza su teoría de la selección natural de las especies, es aquella de sobra conocida cuya sentencia nos advierte que “el factor más importante en la supervivencia no es la inteligencia ni la fuerza, sino la adaptabilidad”. Esta premisa que cobra relevancia hoy más que nunca ante los avasallantes cambios tecnológicos a que nos enfrentamos, tiene una de sus más visibles aplicaciones en la transformación que están experimentando los medios de comunicación.
Retomando algunas de las reflexiones hechas por el escritor, periodista y semiólogo español Ignacio Ramonet, nos queda claro cómo es que las redes sociales se han constituido en lo que él señala como una viva expresión que pugna por una “auténtica democratización” de la comunicación. Además de su crecimiento exponencial, las redes sociales conllevan en gran medida un evidente poder de manipulación, algo con lo que resulta muy difícil competir y que es, finalmente, lo que ha obligado a los medios tradicionales a entrar en ese “darwinismo mediático”, donde todo converge en el clásico dilema de renovarse o morir.. En este contexto, todo medio que no sea capaz de adaptarse a la nueva realidad, perderá vigencia y presencia, pues como le señala Ramonet, “las redes, a manera de una ágora moderna, son hoy el principal espacio de discusión y enfrentamiento dialéctico”.
Esta premisa evolutiva dentro de los medios de comunicación, ha sabido ser aprovechada por sus propietarios, quienes han logrado adaptarse a los nuevos formatos que demanda una sociedad dependiente del internet y de la influencia que generan las redes sociales. Lo anterior es posible apreciarlo en algunos medios como el caso de esta casa editorial, El Debate, donde gracias a su capacidad de adaptabilidad ha logrado posicionar una diversidad de sitios digitales. los cuales le han permitido tener millones de usuarios al mes, y ser un constante protagonista dentro del Top Ten de los Medios Nativos Digitales en México.
En el mismo sentido, es la radio otro medio de comunicación masiva cuyos concesionarios han estado innovando para no perder audiencia, y por consiguiente, tampoco la rentabilidad de sus negocios. De hecho, en la última década los dispositivos para escuchar radio en los hogares disminuyeron de 79.5 a 67.6 por ciento, según el Censo de Población y Vivienda 2020, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Ello se entiende porque cada vez son más los radioescuchas que están migrando a las conexiones online, donde ya 6 de cada 10 personas prefieren escuchar música por streaming que por las estaciones tradicionales. Esto ha sido el motivo por el que, al igual que la televisión, la radio ha logrado expandir su campo de acción a través de un nuevo tipo de plataformas digitales, donde el público puede acceder a una programación bajo demanda y enlazarse a nuevos formatos como los ya muy populares podcasts o shoutcast.
Como reconocimiento a ese darwinismo mediático que ha permitido la evolución de los tradicionales medios masivos de comunicación, es que recientemente se llevó a cabo en el Senado de la República, un emotivo homenaje a la industria de la Radio y la Televisión. En este evento se otorgaron reconocimientos a las empresas y personajes más emblemáticos de esta industria, en el marco de la celebración de los primeros 100 años de la radio en México.
Tales reconocimientos fueron sólo para 24 de las 3 mil 290 empresas de radio y televisión que operan en nuestro país, de las cuales 2 mil 890 están afiliadas a la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión (CIRT), y en donde el único sinaloense que sobresale en ese selecto grupo de galardonados es Don Rafael Borbón Ramos.
La inclusión de Borbón Ramos y su grupo Radio TV México, se sustentó no sólo en la presencia y cobertura de sus estaciones, sino también en el liderazgo que por muchos años ha mantenido como integrante del Consejo Consultivo de la CIRT, desde donde ha sido un ferviente impulsor para que los empresarios de los medios se atrevan a innovar y adaptarse a las nuevas tecnologías, permitiéndoles con ello entrar en ese darwinismo mediático que les garantice su sobrevivencia.











