UN GOBERNADOR OMNIPRESENTE. – Ha pasado ya prácticamente un año en que el Dr. Rubén Rocha Moya, después de tanto perseverar, logró alcanzar su meta de convertirse en Gobernador de nuestra entidad. Sin embargo, a pesar de los resultados plasmados en su primer informe, aún se mantiene la percepción de una administración basada en decisiones, gestiones y acciones unipersonales de un Gobernante que, después alcanzar el poder en inmejorables condiciones políticas, ha quedado evidenciado (hasta por él mismo) como un buen mariscal de campo pero sin receptores ni línea defensiva que lo respalde, circunstancia que lo está llevando a un excesivo desgaste político y personal.

Es así que lo mismo vemos a un gobernador que cumple con el protagonismo de su investidura, como a uno dispuesto a dar la cara por la ineficiencia de muchos de sus colaboradores, quienes no han dado pie con bola en las responsabilidades que les fueron asignadas.

A pesar de tantas exhibidas y destituciones, hay funcionarios de todos los niveles que aún no han entendido lo que es el servicio público y se la pasan en la grilla y/o nadando de muertito.

Esto es algo que está sucediendo en Secretarías tan importantes como la de Bienestar, donde no se ve capacidad de gestión, innovación o creatividad para potencializar lo que se les tiene autorizado, o bien para trascender de un acotado papel como mera ventanilla de trámites de programas federales.

En la misma línea se encuentran la Secretaría de Agricultura y la de Pesca, precisamente dos bastiones que soportan la economía de un Estado como el nuestro, que aún no ha podido trascender de sus actividades primarias y de servicios, a una fase de industrialización y desarrollo tecnológico. Finalmente, este mismo fenómeno de orfandad se reproduce con marcada similitud al interior de ciertas dependencias, donde ahí son los titulares quienes carecen de respaldo por parte de sus mandos medios.

De seguir esta tendencia, la carga para el Dr. Rocha será descomunal, por lo que antes de que termine el año, el Gobernador tendrá que darle una buena sacudida a toda su estructura, con lo que se acabará esa borrachera de poder que trae a muchos mareados y sin dar el ancho en sus responsabilidades.

UN ALCALDE INSENSATO. – Después de lo sucedido con el exalcalde de Culiacán, Lic. Jesús Estrada Ferreiro, quien desaforado y vinculado a un proceso penal clama hoy piedad del Gobernador Rocha para que lo dejen tranquilo; tal parece que ni todo eso no fue suficiente advertencia para el presidente municipal de Mazatlán.

 Y es que Luis Guillermo el “químico” Benítez, a pesar de tantas oportunidades que tuvo para encauzar su arrogante conducta y corregir el enorme desaseo administrativo durante su gestión, no fue capaz de recapacitar y se ha mantenido, para desgracia de los mazatlecos, como un hombre cuya ambición lo ha llevado a la insensatez total, desestimando con ello la jerarquía del Gobernador, la aplicación de la Ley y los reclamos de la ciudadanía.

Por lo pronto el proceso judicial contra Benítez por un daño al erario público de más de 61 millones de pesos ya está en marcha. Dentro de poco sabremos si a este le seguirán otras denuncias (derivadas del rechazo a sus cuentas públicas) capaces de llevarlo también al desafuero, o si el propósito era simplemente cortarle las alas de cara al 2024.

UN DIRIGENTE OPOSITOR AMNÉSICO. –  Es increíble que a estas alturas los políticos sigan actuando con tal cinismo como si no supiéramos de sus trayectorias y resultados. Recientemente llovieron comentarios burlones y sarcásticos por las declaraciones del dirigente estatal del partido Movimiento Ciudadano, Sergio Torres Félix.  Y es que en su afán de atraer reflectores, el exalcalde de Culiacán ha recurrido a la cuestionable estrategia de hacer leña del árbol caído, lanzando en los últimos días críticas a diestra y siniestra sobre los excesos y ocurrencias cometidas tanto por Estrada Ferreiro en torno a las irregularidades en el arrendamiento de camiones de basura, como por el Químico Benítez y la burda compra de luminarias.

Sobre eso lo menos que la gente comentó del expriista y ahora emecista, es si padecía algún tipo de amnesia, toda vez que no hace mucho en su gestión al frente de la capital sinaloense, a él también se le detectaron diversas irregularidades administrativas por parte de la ASE, y ni qué decir de aquellos gastos innecesarios y costosos como los tristemente célebres “morrines” y los efímeros arbolitos navideños de luces led.