Es sabido que las alianzas o coaliciones entre los partidos políticos, responden a una serie de condiciones coyunturales cuyo interés supremo se supone debe ser el bienestar social, para lo cual es necesario entonces que, de preferencia, exista una afinidad ideológica que les permita argumentar una plataforma electoral creíble. Desafortunadamente, esta condicionante ha sido sacrificada por un pragmatismo político donde el único fin es acceder o arrebatar el poder.
En la constitución de una alianza, los acuerdos se traducen en incentivos (colectivos o individuales) que representan una moneda de cambio para garantizar la mayor participación posible de sus respectivos militantes y simpatizantes. Este escenario se da generalmente bajo acuerdos cupulares que irremediablemente conduce a la inconformidad y hasta a la sublevación de algunos de sus militantes.
Lo anterior puede representar para los inconformes un beneficio individual; sin embargo, para que éste pueda ser explotado, se requiere necesariamente de una base moral lo suficientemente sólida como para conseguir un respaldo que les dé legitimación social. De lo contrario, quien se arropa bajo esa investidura de insurrección o rebeldía, puede quedar expuesto y dejar al descubierto sus malsanas intenciones.
En esta tesitura encontramos a quienes suelen abandonar las siglas partidistas de toda su vida, esas mismas que les dieron cobijo y los llevaron a ocupar posiciones privilegiadas. De ahí que resulta vergonzoso ver a algunos políticos renegando de su militancia y emigrando sin mayor pudor a otras opciones, en donde incluso hay quienes quieren entrar con calzador y lo hacen enfrentando un rechazo generalizado.
A esos políticos (unos experimentados y otros no tanto) hay que tenerles muchas reservas, pues es claro que si algo los mueve es ante todo un interés muy personal y una ambición desmedida, motivaciones que son precisamente las que ya no queremos que sigan vigentes en una ya de por sí muy desacreditada actividad política. Habrá que estar muy pendiente para poder identificarlos…cosa sencilla además, pues sólitos se evidencian.
ZANCADILLA A UNA ASPIRANTE.- Dentro de la pasarela en la que se convirtió el registro de pretensos por la candidatura de Morena a la gubernatura de nuestra entidad, lo que causó extrañeza fue que aun cuando se abrió o democratizó el proceso, permitiendo la inscripción de un número inesperado de aspirantes, hubo una acción que de tan absurda derivó en una rudeza innecesaria contra una de sus militantes.
Me refiero a la diputada local Beatriz Adriana, a quien se le trató de impedir su registro con el pretexto de no encontrarse dentro del padrón de dicho instituto político. No sé si fue por dolo u omisión, pero esa intención definitivamente manchó el proceso, sobre todo cuando se le dio entrada a otro aspirante a quien recordaremos que fue exhibido como militante del PRI en una fecha posterior a la que se supone (según él) ingreso a Morena. Lo bueno fue que finalmente fue aceptado su registro y con ello Morena manda una señal de apertura y reconocimiento a sus verdaderos militantes.
LO GRITA A LOS CUATRO VIENTOS.- Por último y como parte del análisis y valoración que como electores debemos hacer de los hechos que marcan la agenda política preelectoral, destaca la declaración hecha por el Dip. Sergio Jacobo Gutiérrez, quien no sólo es el Coordinador de la fracción priista en el Congreso, sino que también lo hemos visto recorriendo todo el Estado en su calidad de Presidente de la Fundación Colosio A.C.
El Dip. Jacobo, quien es además un reconocido académico no sólo en Sinaloa, sino allende sus fronteras, declaro fuerte y recio que su partido “tiene todas las condiciones para ganar las próximas elecciones en la entidad”, incluso fue más allá y sentenció que “debido a la intensa dinámica de trabajo que ha desplegado el PRI por cada rincón de Sinaloa, están convencidos y motivados para poder obtener el triunfo con o sin alianzas”.
Lo dicho por Sergio Jacobo no podemos tomarlo como una simple afirmación temeraria o de triunfalismo sin sustento, pues además del trabajo de gestoría social que la maquinaria priista ha reforzado en estos tiempos de pandemia, algo que ha sido bien recibido por los simpatizantes de ese partido y por la población en general, es el trabajo de consulta social que han venido realizando para elaborar una plataforma electoral realista y objetiva.
Eso será a final de cuentas uno de los elementos más importantes para sustentar una posible alianza o, simplemente, para que sus candidatos puedan abanderar las verdaderas necesidades que tenemos los sinaloenses.











