LO BUENO. ¡Por fin vuelve la actividad cultural!.- Después de más de dos años en los que por las restricciones de la pandemia se mantuvo muy limitada la agenda cultural en nuestra entidad, los sinaloenses recibimos con beneplácito el anuncio hecho por el titular del Instituto Sinaloense de Cultura (antes DIFOCUR), Dr. Juan Salvador Avilés Ochoa, mediante el cual dio a conocer la programación del Festival Cultural Sinaloa, donde enumeró las actividades que gratuitamente podremos disfrutar tanto en espacios abiertos como cerrados, todos ellos con gran calidad como común denominador.
Es importante destacar que este Festival viene a coronar una dinámica agenda cultural implementada en nuestro estado, misma que empezó hace poco menos de un año con el inicio de la actual administración del Dr. Rubén Rocha Moya. La programación de actividades que inicia desde este viernes 14 y hasta el 30 de octubre, se extenderá a lo largo de los 18 municipios con más de 255 eventos artísticos y culturales, los cuales además de representar un abanico de opciones para todos los gustos, se idearon en torno a una semblanza temática cuyo propósito es que “lo nuestro” nos dé ese sentido de pertenencia y destaque todo lo bueno que tenemos en Sinaloa.
Y para muestra está el hecho de reconocer la calidad de nuestros artistas locales, esos que por varios años han venido quedando marginados de espacios y opciones para exponer su talento, y de lo cual la culpable no sólo fue por la pandemia, sino también la desleal competencia de anteponer la costosa contratación de artistas famosos o populares, pero cuya fama no necesariamente conlleva calidad y algún aporte socio-cultural a la gente.
LO MALO.. ¡Cuidado con tantas fuentes de información!.- En los últimos días los sinaloenses hemos sido testigos de muchos acontecimientos que han marcado la agenda mediática y, por consiguiente, la orientación de la opinión pública en torno a ellos. Hay por supuesto temas que adquieren mayor notoriedad e importancia a nivel individual, dependiendo de nuestra formación, intereses y ámbitos en los que nos desarrollamos (familiar, laboral, social, etc.). Sin embargo, están también aquellos sucesos que de alguna forma u otra, conllevan un interés generalizado y que alimentan la llamada comentocracia donde la objetividad es muy difícil, de ahí la relevancia de valorar y seleccionar las fuentes de información a las que recurrimos, es decir, a quién leer y escuchar si queremos formarnos un juicio de valor o un criterio justo de lo que en realidad está pasando.
Lo anterior lo traigo a colación por la facilidad de que hoy en día, cualquier persona con un teléfono en mano, se erige de facto como una de esas fuentes de información, y que sin ninguna formación profesional se asumen además como parte de esa élite de los autodenominados comentócratas que pretenden con sus argumentos guiar nuestra percepción sobre determinados hechos.
Mucho cuidado pues con ese numeroso segmento de pseudocomunicadores que, escudados por la libertad (¿o libertinaje quizá?) de las redes sociales (Facebook, instagram, tiktok, etc.), pululan por ahí como personeros o mercenarios y que con sus comentarios mordaces o sus flamígeras plumas, juzgan, denuestan o enaltecen al servicio del mejor postor.
LO FEO. ¡El cínico berrinche de los bebesaurios!.
Hoy en día, ante el apabullante dominio de Morena en el espectro político nacional, y con la desgracia además de contar con un rapaz, desprestigiado y ambicioso líder nacional, en el PRI, ese otrora poderoso y hegemónico partido político, hay quienes se están haciendo notar al buscar rescatar a ese partido, tratando de transformarlo desde lo local y asumiendo con responsabilidad social su papel de oposición. Esto lo hemos estado viendo aquí en el Congreso del Estado con su Grupo Parlamentario, el cual de la mano del ahora presidente de la Mesa Directiva, Ricardo Madrid, ha sabido entender lo que la gente espera de los políticos y que no es otra cosa más que, al margen de ideologías y fines proselitistas, logren encontrar en sus disensos la forma de ponerse de acuerdo para atender las demandas de la población.
Sin embargo, esto no ha sido bien visto por muchos “políticos” cuyo cinismo y limitada visión no les da para comprender aún su condición como una fuerza política desplazada, y a la que muchos incluso proyectan darle las exequias en el 2024.
Dentro de este último grupo se encuentran muchos de los conocidos como bebesaurios, mismos que llegaron al poder impulsados por sus progenitores u padrinos, quienes pertenecientes a una clase política desgastada y envejecida, encontraron la forma de colocar a sus vástagos, parientes o discípulos para continuar en la jugada, conformando con ello una prosapia política por la que muchos de sus militantes de a pie y con mayores méritos y capacidades, fueron simplemente ignorados y desplazados.
Hoy, el colmo es ver que algunos de estos “bebesaurios”, como el caso del diputado local Feliciano Valle Sandoval y quien ha tratado además de venderse como parte del relevo generacional priista, ha alzado la voz para inconformarse públicamente (arrastrando así más desprestigio a ese partido) para reclamar otros espacios de poder, aun y cuando sus mayores méritos no vengan por sus logros profesionales. sino por su afinidad o parentesco político.











