Sinaloa demanda una agenda conjunta para que la actividad comercial –que es el principal tejido empresarial y laboral–, se profesionalice, se digitalice, tenga condiciones para el financiamiento, la gestión y el capital humano, y que se fortalezca la logística y la información para que tomen mejores decisiones, señaló Julio César Silvas Inzunza.

Al hablar como portavoz del Colectivo de Organizaciones y Empresarios (CORE33) expuso que esta propuesta se sustenta en el análisis de los censos económicos que realiza el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Estos datos muestran, dijo, que en Sinaloa el comercio es el principal tejido empresarial y laboral, ya que se tienen 49 mil 449 establecimientos donde actualmente trabajan cerca de 219 mil personas a nivel estado.

“En términos sencillos, cuatro de cada 10 establecimientos y prácticamente uno de cada tres empleos captados por los censos económicos en el estado pertenecen a la actividad comercial”, precisó.

Expuso que en 2009 en Sinaloa existían alrededor de 33 mil 600 establecimientos comerciales y para diciembre 2024 ya eran más de 49 mil, es decir, en 15 años el número de unidades creció aproximadamente un 47 por ciento, mientras el personal ocupado aumentó cerca del 68 por ciento.

Con base en estas cifras, Julio César Silvas aseguró que entonces el problema no es que en Sinaloa falte comercio, sino que lo que se necesita es que haya comercios más fuertes, que logren crecer.

Es decir, puntualizó, casi 94 de cada 100 comercios son microempresas.

Solamente 5.18 por ciento de los comercios son pequeños, menos del uno por ciento son medianos y en todo Sinaloa existen apenas 29 establecimientos comerciales grandes.

“Esto nos obliga a preguntarnos sobre esos negocios, ¿cuántos logran sobrevivir, crecer y convertirse en realidad en empresas más fuertes?”.

De otros datos encontrados en los censos del INEGI destacó que una microempresa comercial en Sinaloa genera en promedio alrededor de 3 millones de pesos de ingresos al año; una pequeña, 68 millones y una mediana más de 305 millones.

Pero lo que realmente llama la atención, observó, es que las pequeñas empresas son las que generan el mayor valor agregado por persona, incluso por encima de las medianas y las grandes.

“Esto nos dice que probablemente uno de los mayores potenciales para fortalecer la economía de Sinaloa, está precisamente en ayudar a que más microempresas desarrollen sus capacidades necesarias para convertirse en pequeñas y profesionalizarlas”.

Para atender este reto, consideró que se debe impulsar la digitalización y consolidar esquemas de financiamiento, ya que a la fecha siguen siendo temas pendientes.

Como ejemplo de ello, expuso que siete de cada 10 comercios mayoristas cuentan con computadora e internet, pero entre los minoristas solamente uno de cada tres dispone de estas herramientas.

Aclaró que digitalizar una empresa no significa solamente conectarla a internet, sino que implica incorporar tecnología para administrar inventarios, costos, cobros, clientes, compras, información financiera y comercio electrónico.

En el tema del financiamiento, Julio César Silvas expuso que solamente 13 de cada 100 establecimientos comerciales reportan haber utilizado algún tipo de financiamiento.

Para aumentar el número de comercios que accedan a financiamiento, consideró que es necesario brindar capacitación, consultoría y acompañamiento.

Atender estos retos, remarcó, es parte de lo que debe de concentrar la agenda conjunta, tanto de las cámaras empresariales y organizaciones del sector privado, así como las actividades que emprende la Secretaría de Economía como principal entidad pública del estado que atiende estos temas, y a las que también se deben sumar los municipios.