Dentro de las comparecencias que como parte de la glosa del primer informe de Gobiernos del Dr. Rubén Rocha Moya, se están llevando a cabo actualmente en el H. Congreso del Estado, sobra decir que más allá del análisis y debate sobre lo realizado por cada Dependencia, lo realmente importante son las consecuencias políticas de dichas pasarelas.
Y es que si bien para algunos de los funcionarios públicos, dado su falta de experiencia y oficio político, representa una verdadera pesadilla el ser citados a comparecer para exponer lo que han hecho en sus dependencias, para otros es una oportunidad de lucirse y aprovechar los reflectores para hacerse notar ante la sociedad, pero principalmente ante su jefe, el mandatario estatal, quien a estas alturas ya tiene bien medidos y hasta con calificación incluida a sus colaboradores.
Hasta el momento, las comparecencias que ha habido han pasado de noche para la mayoría de la gente, en parte por lo tedioso y acotado que sigue siendo la dinámica establecida en este ejercicio democrático, y en parte también porque no se le ha dado la difusión necesaria. Por ejemplo, en un sencillo ejercicio de medición de opiniones que se hizo, donde se le preguntó (de manera aleatoria) sobre dichas comparecencias a personas que transitaban en las calles de Culiacán, apenas el 8 por ciento dijeron estar enterados de las comparecencias de los Secretarios de Estado. Pero la cosa no para ahí, pues de los que manifestaron tener conocimiento de ello, ninguno admitió haber estado atento a dichas comparecencias y mucho menos atinaron a decir siquiera el nombre de alguno de los funcionarios involucrados.
Es por lo anterior que si al ciudadano de a pie no le interesa mucho que digamos las comparecencias de marras, lo que único que queda analizar es el impacto que estas logren tener dentro del llamado círculo rojo, ese segmento de la población integrado por la clase política, analistas, medios, empresarios y líderes sociales. Finalmente, aun cuando el ciudadano manifiesta cierta displicencia, desdén o menosprecio por los sucesos políticos que suceden en su comunidad, y aunque se digan recelosos ante quienes conforman ese círculo rojo, la realidad es que este sigue jugando un papel importante en la percepción ciudadana. Y lo es porque ejerce cierta influencia en cuanto a la capacidad de crear y diseminar entre la sociedad estilos de hacer y de pensar. De ahí entonces la relevancia de poder impactar en ese segmento cerrado para después permear hacia las masas.
En el caso particular de los miembros del gabinete del gobernador, hay quienes desde que tomaron protesta ya estaban pensando en el 2024, mientras que otros decidieron conducirse de bajo perfil y dedicarse a hacer bien su chamba. Las comparecencias están sirviendo como instrumento de evaluación que puede, llegado el momento, erigirse como una fortaleza o una debilidad para quienes busquen figurar en el próximo proceso electoral. Bien es sabido que hay quienes mucho buscan una candidatura y no lo logran, mientras que a otros las circunstancias les favorecen inadvertidamente.
Uno de estos funcionarios que al cabo de un año, además de una lealtad absoluta al Gobernador ha demostrado capacidad, integridad y un trato afable, es sin duda el Secretario de Obras Públicas, Ing. José Luis Zavala Cabanillas, quien en su comparecencia del pasado miércoles demostró tener tablas, y lo hizo con un pleno conocimiento de su área y una retórica fluida que lo dejó ver como un funcionario pragmático pero convincente.
La comparecencia del Ing. Zavala Cabanillas resultó muy dinámica e ilustrativa, y no únicamente por la descripción detallada de la obra pública desarrollada durante el año pasado que ascendió a más de 2,700 millones de pesos, sino por la orientación social de las mismas, donde se privilegió la conectividad y la introducción de servicios básicos en zonas y comunidades que en el pasado habían quedado marginadas.
Y en cuanto a quienes gustan de las confrontaciones radicales y estaban acostumbrados a ver intervenciones motivadas más por el estómago que por la razón, es grato decirles que hasta ahora las comparecencias han transcurrido apegadas a estos nuevos tiempos, donde más que esas discusiones estériles, lo que se trata es de valorar sí la existencias de posturas parlamentarias encontradas, como debe ser en una democracia, pero buscando siempre construir consensos que privilegien el diálogo, la cortesía política y el debate propositivo.











