No sé Usted amable lector(a), pero en lo personal he visto como en los últimos años (tres por lo menos), la actividad cultural en México ha ido en caída libre y se ha perdido mucho de lo que se había ganado en este terreno.
Descontando el presente año 2020 donde la pandemia obligó a una inmovilización social e impidió la realización de todo tipo de eventos y actividades, ya con anterioridad se percibía una marcada displicencia de las autoridades de todos los órdenes de gobierno hacia este tan importante rubro, el más relevante hay que decirlo por su complementariedad en los procesos educativos y formativos del ser humano.
Pues bien, déjeme decirle que si el escenario en estos últimos años ha sido desesperanzador, oteando al futuro vemos que éste se vislumbra totalmente desolador. Así que si Usted es un creador artístico, un promotor cultural, o simplemente un espectador que aprecia la cultura y las artes, debe saber que para este 2021 no habrá apoyos sustantivos a este apartado por parte del Gobierno Federal.
De este modo, podemos concluir que la promoción y la difusión culturales en los estados, quedarán supeditadas a la edificación de un proyecto centralizado que absorberá una millonaria inversión y dejará sólo migajas a las entidades federativas. Me refiero a esa “magna obra” que el Gobierno de la 4T planea edificar como su gran distintivo en materia cultural y ambiental, denominado “Chapultepec, naturaleza y cultura”.
Este proyecto de la federación plantea la remodelación del Bosque de Chapultepec en la Cd. de México, donde se perfila la construcción de toda una infraestructura que permita mejorar sus vialidades de interconexión, la regeneración de sus recursos boscosos e hídricos y la rehabilitación y potencialización de los espacios o recintos culturales.
La realización de este megaproyecto, cuyo plan maestro es coordinado por el multifacético artista veracruzano Gabriel Orozco, es una iniciativa muy loable que no tendría objeción alguna, siempre y cuando no se erigiese como un capricho impregnado de ese centralismo anacrónico que parecía habíamos superado, y en donde la cultura tiene cabida o rentabilidad únicamente para quienes habitan el centro del país.
Para que se dé una idea, este proyecto contempla nada más y nada menos que la escalofriante cifra de 10 mil 355 millones pesos, algo que nos hace recordar otras inversiones millonarias de sexenios pasados, las cuales están hoy convertidas en verdaderos elefantes blancos que representan una afrenta para todos por ese caudal de dinero público que prácticamente fue tirado a la basura…bueno, excepto el que se llevaron de tajada contratantes y contratistas que intervinieron en su edificación.
¿O acaso ya nos olvidamos de los casi 2 mil millones de pesos gastados por Vicente Fox en la megabiblioteca José Vasconcelos, la cual en la actualidad presenta aún múltiples deficiencias y del uso proyectado nunca se llegó ni al 30%?. ¿O que tal la tristemente célebre Estela de luz donde el entonces Presidente Felipe Calderón gastó casi 1,600 millones de pesos en un verdadero monumento a su estólida megalomanía?
Pues bien, ahora y para no quedarse atrás, la actual Administración Federal pretende gastar todo ese dinero en un proyecto exclusivo para una zona de una ciudad que sólo beneficiará a los capitalinos. Ahora sí que con este tipo de proyectos, pareciera que se quiere volver a reposicionar aquella tan famosa como distorsionada y vilipendiada frase del ilustre oaxaqueño Don José Vasconcelos Calderón, quien en sus recorridos por el país como primer titular de la SEP, llegó en alguna ocasión a sentenciar que la civilización y la cultura terminaba donde la carne asada comenzaba.
Así es entonces que con este redireccionamiento de recursos destinados al renglón cultural, la titular de la Secretaría de Cultura del Gobierno Federal, Alejandra Frausto, dejará en la orfandad a las demás 31 entidades federativas, a quienes les pretende vender la idea de que el proyecto Chapultepec será de beneficio nacional, por lo que, según ella, está plenamente justificada su inversión, la cual asignará (hasta su conclusión en el 2024) casi una tercera parte de todos los recursos destinados a dicha Secretaría.
De hecho, a decir del Director del Instituto Sinaloense de Cultura, Papik Ramírez Bernal, la asignación para el 2021 de 3, 500 millones pesos para el proyecto de marras es, según se les advirtió en Reunión Nacional de Autoridades Educativas, “una decisión inamovible”. Esto representa sin duda una política centralista e inequitativa de la Secretaría del ramo, de la cual el propio Papik Ramírez ha señalado que “ha perdido la rectoría y la hegemonía en materia cultural”, ya que por un sólo proyecto se limitará (sino es que eliminarán) los que ya existen.
Por poner dos ejemplos, un Programa tan importante como es el de Apoyo a la Infraestructura Cultural de los Estados (PAICE) pasará de 120 a 30 millones de pesos para todo el país. Otro es también el Apoyo a Instituciones Estatales de Cultura (AIEC) que de 34 millones que se venía asignando para cada entidad, en este año sólo se les dieron 10 millones pero para todos, y por si fuera poco, para el próximo año quizá ni eso les den.
Así que para el 2021 y años subsecuentes, si es usted creador o espectador, no se entusiasme mucho, la pobreza franciscana se hará presente y con ello también se cancelarán la opciones para diversificar el entretenimiento, a través de una oferta cultural que nos ayuda a recordar (sobre todo a los jóvenes) que hay mucho más que el reguetón y la narcocultura.











