Meses antes de las elecciones en EU donde salió victorioso Donald Trump, justo cuando se debatía el estado de salud del ahora ex presidente Joe Biden, y se analizaba su dimisión de la candidatura demócrata; expresé en este espacio mi reflexión sobre las opciones que se manejaban para suplirlo. En esa ocasión consideré que, a pesar de su cargo como vicepresidenta y de su condición de mujer, los electores estadounidenses no estaban muy convencidos del desempeño de Kamala Harris. Dicha percepción lo mostraban múltiples encuestas, las que deban cuenta de una constante caída en su aprobación, al pasar del 48% que tenía al iniciar su gestión como vicepresidenta, a un 39% para el mes de julio del 2024.
Del mismo modo, abordamos la poca rentabilidad electoral que a nivel nacional representaba la gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer, quien había venido cobrando notoriedad desde su manejo durante la pandemia del Covid, así como por sus posturas en contra del armamentismo y de la discriminación.
Fue entonces que mis conclusiones en ese entonces, argumentaban que el candidato idóneo para entrarle al quite y representar una competencia real frente a Trump, era sin duda el Gobernador de California, Gavin Newsom. Su imagen seria, su calidad humana, su habilidad comunicativa y su lucha por derechos básicos como la salud y la libertad de expresión, son algunas de las cualidades que con el paso del tiempo, le han ido sumando adeptos en su carrera política.
Finalmente, la balanza en esa ocasión se inclinó hacia Kamala Harris, quien no pudo o no supo neutralizar el discurso nacionalista, proteccionista y belicoso de Trump.
Actualmente, con los conflictos que se han generado por las extremas medidas contra los inmigrantes, y gracias a los ataques que Newsom (y medio mundo más) ha recibido del inestable mandatario norteamericano, la figura de este Gobernador ha crecido exponencialmente. Esta popularidad, aunque es muy pronto para predecirlo, lo posiciona como la carta fuerte de los demócratas para el 2028. Habrá en todo caso que esperar, y ver si es capaz de sortear las amenazas y trampas que desde la Casa Blanca, se han empezado fraguar desde ahora para descarrilar ese proyecto.
Entre dichos obstáculos, hay uno que por más descabellado que se vea no debemos descartar por completo. Y es que con la soberbia de ese rey omnipotente que le caracteriza, Trump ha dejado entrever (de broma en broma) que puede incluso buscar de nuevo ser candidato en el 2028. En más de una ocasión, Trump ha señalado que “los límites del mandato no están escritos en piedra”. Claro está que para llegar a esa hipotética situación, primero habría que lograr algo sumamente difícil, que es reformar la vigésima segunda enmienda de la constitución de EU. Dicho mandamiento, después de su última ratificación en 1951, precisó un vació que existía, estableciendo textualmente la imposibilidad de ocupar más de dos veces el cargo de Presidente. La ausencia hasta entonces de dicha limitación, y como ya es bien sabido, fue lo que hizo posible que el
memorable Franklin Roosevelt, lograra ser electo Presidente de ese país en cuatro ocasiones.
Pero como el hubiera no existe, resulta ya intrascendente hablar sobre lo que habría pasado si Newsom hubiera sido el contrincante de Trump. En cambio, lo que sí resulta útil, sobre todo por lo anticipado que resulta mirar desde ahora hacia el 2028, es observar si el Gobernador Newsom podrá manejar adecuadamente los tiempos, a fin de evitar una sobreexposición que lo desgaste prematuramente. Ya veremos si resiste hasta entonces.
NO KINGS. – Por lo pronto, lo que las protestas de hace tres días en prácticamente todos los estados de la Unión Americana dejaron muy en claro, es cómo a tan sólo cinco meses de su mandato, las erradas políticas públicas adoptadas por el magnate republicano ya le están cobrando factura. Este rechazo a Trump, enmarcado con el lema “NO KINGS” (sin reyes, sin tronos o sin coronas), lo mismo obedece a las impulsivas e irracionales decisiones que ha tomado en asuntos internos de esa nación, como al veleidoso manejo de su política exterior. De hecho, en la misma víspera de las manifestaciones del sábado, Trump vino a echarle más leña al fuego. Sus burdas e insensibles declaraciones sobre el conflicto de Israel e Irán, lo terminaron de dibujar como un gobernante irracional, autoritario e insensible. Y por si fuera poco, las desgarradoras imágenes que circulan por todos lados, mostrando la hambruna y muerte que se vive en la Franja de Gaza, han sido como abono en tierra fértil, que ha hecho crecer aún más el repudio mundial hacia la administración trumpista. Por cierto, hoy se reunirá la Presidenta Claudia Sheinbaum con Trump en el marco de la reunión del G-7. Esperemos que salga algo bueno de ese encuentro.











