Si bien es cierto que el temor o la psicosis social aún está vigente entre los ciudadanos del municipio de Culiacán y de algunos otros más como Concordia y Elota, lo cierto es que ya sea por necesidad o hartazgo, pero desde el pasado fin de semana, por lo menos en la ciudad capital, ya se empieza a observar un mayor flujo de personas en las calles, restaurantes y centros comerciales. Y es que son pocos quienes pueden darse la opción de seguir en cautiverio, ya que a la gran mayoría de los sinaloenses no les queda de otra que retomar sus actividades cotidianas, porque de ello depende su propia subsistencia y la de sus familias.

Esta situación que representa por supuesto un aliciente para reactivar la economía y evitar que se siga dando el cierre de negocios, es también un fenómeno social involuntario por así decirlo (contrario por ejemplo a una manifestación pública), el cual viene a ejercer mayor presión sobre nuestras autoridades, pues en ello va implícito el riesgo de una mayor exposición a los insensiblemente llamados “daños colaterales”.

Por esa razón es que al margen de la apreciación personal de cada quien, donde además de lo racional confluyen lógicamente también lo emocional y lo mediático, es que no se puede ser tan displicente o darle una lectura tan superficial, a la pasada reunión entre el Gobernador del Estado, Rubén Rocha Moya, y el nuevo Secretario de Seguridad Federal, Omar García Harfuch.

Y es que si bien es verdad que no por el solo hecho de atraer a la entidad una sesión del Gabinete de Seguridad Pública del Gobierno Federal, ya toda la situación actual de inseguridad que se vive vaya a cambiar en lo inmediato; lo que sí tiene relación con ello y adquiere una connotación relevante, es el hecho de que con todo lo que ha estado pasando, Sinaloa se encuentre finalmente posicionado como una prioridad en la estrategia nacional de seguridad, de la cual precisamente el día de hoy la presidenta Claudia Sheinbaum dará a conocer sus acciones.

De entrada, los puntos torales sobre los que versará dicho Plan o Estrategia, se escuchan muy pertinentes y sumamente necesarios, sobre todo lo que respecta a entrarle de lleno a la raíz del problema, que es atender a ese capital humano del que se nutre el crimen organizado, el cual en su mayoría son jóvenes que rondan los veinte años. En este rubro se contempla atender a jóvenes de preparatorias y universidades, tanto con estrategias de reforzamiento axiológico en las escuelas y comunidades, como con más apoyos sociales dirigidos específicamente a este grupo etario, todo ello con el propósito de que no caigan más en esas conductas ilícitas que tanto deterioran el tejido social y familiar.

Otro aspecto muy importante es el de que por fin contemos en México con un verdadero servicio de inteligencia e investigación policiales, donde se deje de ser reactivos y frontales a la comisión de delitos y se actúe más en labores de inteligencia que los inhiban. En este punto será fundamental la coordinación entre los cuerpos de seguridad, ya que con las nuevas potestades otorgadas a la Guardia Nacional y su reciente incorporación a la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), el fortalecimiento de las policías locales (del estado y municipios) deberá ser llevado sin pretextos a la práctica, y dejar así de ser una simple retórica en los manidos discursos de siempre. Por último, se espera también una descripción a detalle, de cuáles serán las acciones a desarrollar para contrarrestar las deficiencias en las que incurren las fiscalías al momento de judicializar los casos, ya que ese es el principal argumento que muchos jueces aprovechan para hacer valer sus nexos con la delincuencia.

Para lograr lo anterior se plantea fortalecer el Centro Nacional de Inteligencia, así como crear un Sistema Nacional de Inteligencia, el cual en palabras del propio García Harfuch, sería el “conjunto de normas y principios para establecer las bases de coordinación militar, civil, de procuración de justicia y financiera”.

Por lo pronto, contrario a la percepción que nos forjamos sobre un desinterés de la federación hacia Sinaloa, tras la inoportuna comparación que con respecto a Guanajuato hizo recientemente la Presidenta Claudia Sheinbaum; es una buena señal la aplicación de la nueva estrategia anticrimen que lleva a cabo la SEDENA, la cual como preámbulo a la mencionada Estrategia Nacional de Seguridad que se expondrá hoy, ha implicado el desplazamiento continuo de elementos del Ejército Mexicano a Michoacán, Guerrero, Chihuahua y Sinaloa.