A estas alturas y querámoslo o no, el tema de la pandemia es algo que monopoliza las conversaciones. Todo gira directa o indirectamente en torno a ella, ya sea por sus repercusiones (sanitarias, económicas, políticas, sociales), o bien por los cambios conductuales a los que debemos someternos como parte de esta “nueva normalidad”.

Los pronósticos iniciales de lo que sería el ocaso de esta contingencia se quedaron muy cortos. A estas alturas, la mayoría observamos que, independientemente de quién y en dónde se inicie la producción en serie de una vacuna, y aún en el escenario más optimista, la inoculación total o masiva no será posible sino hasta la segunda mitad del próximo año. Por eso amable lector o lectora, permítaseme desestimar la recientes declaraciones, tanto del Subsecretario López-Gatell como del Canciller Marcelo Ebrard, ya que así como su catastrófica cifra de fallecimientos fue amplia y desafortunadamente rebasada, de igual manera no vemos factible sus pretensiones de iniciar este mismo año (noviembre) la aplicación de las primeras dosis.

Mientras esto sucede, estamos conscientes de que la reincorporación a nuestras actividades sociales, formativas y productivas será gradual y segmentada, por lo que nuestras vías de comunicación e interacción dependerán cada vez más de las nuevas tecnologías y la conectividad.

Bajo esta premisa y de cara al próximo proceso electoral, la innovación y la creatividad se han hecho presentes con la irrupción de novedosos mecanismos para una comunicación política virtual o en línea.

Los estrategas y expertos en campañas políticas, seguramente ya están trabajando en una adaptación de esos métodos propagandísticos digitales que se han implementando en otras latitudes, y a los que el covid-19, por así decirlo, les ha asignado cierto estatus de obligatoriedad y preeminencia. Tal es el caso de las llamadas “happy hours” o eventos virtuales, que ha implementado en los Estados Unidos el candidato demócrata Joe Biden, las cuales si bien en un principio le fueron altamente redituables para la recaudación de fondos, actualmente las sigue utilizando para establecer una comunicación política a distancia en formatos muy ágiles donde interacciona con sus simpatizantes.

Es así que dentro de muy poco, seremos testigos de la realización de unas campañas inéditas a nivel local, donde los tradicionales mítines y recorridos con apretones de manos, serán sustituidos por actividades de marketing político digital (MPD), de modo tal que ya no será posible recurrir tanto a los saludos, abrazos y demás gracejadas que tradicionalmente se habían venido usando para granjearse las simpatías del elector.

De hecho, la Organización de Estados Americanos (OEA), con la colaboración de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), presentó en julio una «Guía para organizar elecciones en tiempos de pandemia», donde se sugieren una serie de medidas que priorizan el uso de las tecnologías para llevar a cabo las campañas electorales, y en donde las estrategias digitales habrán de primar sobre las formas tradicionales de hacer campaña política presencial, claro está, salvo aquellos casos donde las condiciones del medio no sean favorables para ello.

Luis Almagro, Secretario General de la OEA, fue enfático al señalar que “las secuelas de la pandemia, las altas posibilidades de contagio y el riesgo de muerte, suponen serias dificultades en la organización de los procesos comiciales, por lo que deben analizarse alternativas democráticas para que no se vea lesionada la legitimidad de origen de los gobernantes, las transiciones democráticas, la alternancia de sus autoridades y la duración de los periodos de gobierno”.

Estas nuevas alternativas a las que alude Almagro, son de hecho estrategias y formatos que ya están claramente delineados y probados, por lo que no se trata de encontrar el hilo negro ni mucho menos. En cambio, lo que si será todo un reto es la adaptación que tendrán los candidatos para entrenarse en un periodo tan reducido, sobre todo en aquellos casos donde se advierte en ellos una limitada ascendencia tecnológica (analfabetas digitales).

Las campañas en tiempos de Covid, demandarán formatos novedosos y de alto impacto, donde no sólo es necesario un lenguaje moderno, directo y alejado de la retórica discursiva de antaño, sino que igual de importante es cuidar hasta el más mínimo detalle o complemento audiovisual. Cualquier error en ese aspecto puede dar pauta para que el destinatario, con esa libertad e independencia que le da el estar solo frente al ordenador, oriente su atención e induzca incluso su percepción hacia lo que pueden considerarse simples detalles, como un tartamudeo, un gesto o un elemento escenográfico fuera de lugar.

Así que muy pronto podríamos ser partícipes de algunas “happy hours” muy al estilo sinaloense.

INFORMES LEGISLATIVOS.- En la antesala de lo que será el último año de esta LXIII legislatura que arrancará este primero de octubre, las y los legisladores locales han venido desarrollando informes de su gestión. Mañana le toca el turno a la diputada Margarita Inzunza Valenzuela, quien por su trabajo y resultados se perfila como una fuerte aspirante para la alcaldía de Salvador Alvarado. A la popular Magui Inzunza se le reconoce por su carácter afable, su entrega, lealtad y perseverancia, esas son sus mejores cartas de presentación, las cuales podrían llevarla a cumplir esa aspiración de servir a sus paisanos.