Los gobiernos que acaban de tomar posesión, el federal y los municipales, tienen entre sus encomiendas resolver los retos mas importantes que pantea el desarrollo del país. Las estadísticas muestran que el tema de la salud sexual y reproductiva de la población debe ser atendida con urgencia.

De acuerdo con las proyecciones de población que elabora el Consejo Nacional de Población, a mediados de 2018 el país alcanzó la cifra de 125 millones de habitantes, de los cuales el 51 por ciento corresponde a mujeres y el 49 por ciento, a hombres.

El número anual de nacimientos es de 2.2 millones. En tanto, las defunciones llegarán a 746 mil, la tasa global de fecundidad alcanzó 2.1 hijos por mujer y la tasa de mortalidad infantil fue de 13.4 muertes por cada mil nacidos vivos, con una tasa de crecimiento total de uno por ciento.

El bienestar de la población precisa que se analice su composición y su distribución para identificar necesidades específicas de grupos y territorios.

El primer gran reto actual: la salud sexual y reproductiva

El acceso al uso de métodos anticonceptivos para las mujeres unidas y en edad fértil se fue incrementando de manera sostenida hasta 2009, al registrarse una prevalencia anticonceptiva de 72.3 por ciento; sin embargo, cinco años después, 2014 muestra un estancamiento al registrarse el mismo porcentaje de prevalencia anticonceptiva.

En nuestro estado el uso de conceptivos alcanza al 79.3 %.

El estancamiento del uso de anti conceptivos puede tener origen en que algunos sectores fueron excluidos de los programas de planificación familiar, por condiciones como el lugar de residencia, la pertenencia étnica, la baja escolaridad y la edad.

En 2014, la proporción de mujeres sexualmente activas que buscaron un método anticonceptivo y no lo obtuvieron fué de 10.9 por ciento, presentándose el mayor porcentaje entre las adolescentes y jóvenes (15 a 24 años de edad), con 21.9; las hablantes de lengua indígena, con 42.2, y las residentes en zonas rurales, con 27.4.

Salud sexual y reproductiva en la adolescencia

Al mismo tiempo, la primera relación sexual sucede cada vez más temprano: el 50 por ciento de las mujeres entre 25 y 34 años tuvo relaciones sexuales antes de los 17.7 años, en tanto que la mitad de las de 35 a 49 las tuvo antes de los 18.4 años. En Sinaloa 18.2.

Tal inicio de la vida sexual ocurre con bajo uso de métodos anticonceptivos, ya que solo 54.8 por ciento de las adolescentes de 15 a 19 años utilizó uno en la primera relación sexual. En Sinaloa solo el 25.1

En 2014, el 19.2% de las adolescentes que abandonaron la escuela lo hicieron porque se embarazó o se unió.

En 2012, la tasa de fecundidad de las adolescentes de 15 a 19 años registró un incremento de 10.8 por ciento, alcanzando 77 nacimientos por cada mil adolescentes. En 2015, se arrancó la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes cuya meta a 2030 es reducir en 50 por ciento esa tasa.

La maternidad adolescente es considerada un problema público, por sus implicaciones en la salud y en el desarrollo personal de los miembros de este sector de la población..

Por un lado, se ha documentado que la maternidad a edades tempranas representa un mayor riesgo para la madre y su producto, tanto durante el embarazo como en el parto.

A nivel mundial, las dificultades durante el embarazo y parto son la segunda causa de muerte entre las mujeres adolescentes de 15 a 19 años, en tanto que los bebés de madres menores de 20 años enfrentan 50% más de probabilidades de mortalidad prenatal o de morir en las primeras semanas de vida que los bebés de mujeres de 20 a 29 años.

Por otro lado, el embarazo adolescente tiene consecuencias de orden social, en particular respecto al impacto en el deterioro de las condiciones de vida en las mujeres adolescentes y su descendencia, en la reproducción de desventajas sociales que favorecen la transmisión intergeneracional de la pobreza y acentúan los procesos de desigualdad y exclusión social

Salud materna e infantil

Los avances en materia de acceso y cobertura de los servicios de salud, en particular los de salud reproductiva y atención prenatal, del parto y del puerperio, han posibilitado que la razón de mortalidad materna se redujera de 74.1 a 34.6 fallecimientos de mujeres por 100 mil nacidos vivos entre 2000 y 2015.

La tasa de mortalidad infantil disminuyó de 20.9 a 14.2

Entre las mujeres de menor nivel educativo, las residentes de zonas rurales y las hablantes de lengua indígena es mayor la atención del parto por una partera; en estos grupos también son menores las proporciones de quienes fueron revisadas después del parto y de quienes llevan a su(s) hijos(as) a revisiones periódicas con el médico durante el primer año de vida; también destaca que alcanzaron el mayor porcentaje de entre quienes dan leche materna en un lapso promedio mayor de meses.

Proximamente se van a presentar los planes estatal y municipales de desarrollo.

Como ciudadanos debemos juzgarlos por la atención que den a los principales problemas públicos que nos aquejan y por la pertinencia de lo que propongan.

De lo que planee el gobierno federal y los ayuntamientos, dependerá de que México y Sinaloa salgan con fortalezas o, por el contrario, surjan mas problemas sociales.

Estemos atentos e informados.