La experiencia de las crisis anteriores reclama un cambio de estrategia económica del gobierno federal ante el choque económico actual. Curiosamente la ortodoxia neoliberal recomienda lo que ha hecho la cuarta transformación hasta hoy, restringir el gasto de gobierno, mantener un déficit fiscal bajo y esperar que el mercado se auto corrija.

Los teóricos anti neoliberales aconsejan una acción contraciclica, esto es, si viene una recesión hay que contraponer una acción de impulso de la economía.

El gobierno mexicano para detonar la economía solo tiene dos opciones en estos momentos, la primera, aceptar una gran cantidad de inversión privada en el sector energético, unos  200 mil millones de pesos en áreas que se reservaban a PEMEX y CFE, y , la segunda, endeudarse, para aumentar la inversión productiva de gobierno.

A mediano plazo, su opción anti neoliberal es implementar una reforma fiscal para recabar mas recursos y así aumentar la inversión pública.

Dejo al lector, la explicación anti neoliberal del premio Nobel, Joseph F Stiglitz.

“La economía prospera únicamente si el gobierno consigue corregir razonablemente bien los fallos del mercado más importantes.”

“la batalla por las políticas es una batalla por las percepciones”

“Hoy nuestro problema no es la oferta sino la demanda: por lo menos las grandes empresas disponen de dinero suficiente para realizar las inversiones que quieran; pero sin una demanda de sus productos, esas inversiones no se van a realizar. Para estimular la inversión, debemos centrarnos en cómo estimular la demanda de la mejor forma. Eso se conseguiría poniendo más dinero en los bolsillos de la gente de en medio y de abajo. Por esa razón, las propuestas de reducción del déficit que, a todos los efectos, impondrían una gran parte de la carga de las  subidas de impuestos en las capas medias, simplemente empeorarían las cosas”

“La historia demuestra que la austeridad casi nunca ha dado resultado, y la teoría explica por qué eso no debería sorprendernos. Las recesiones las provoca la falta de demanda —la demanda total es menor de lo que la economía es capaz de producir—. Cuando el gobierno recorta el gasto, la demanda se reduce aún más y aumenta el desempleo”

“Los defensores de la austeridad presentan evidencias de países que sufrían una crisis económica, que impusieron austeridad y que se recuperaron. Pero un análisis minucioso muestra que esos países eran pequeños y tenían socios comerciales que estaban experimentando un boom[558]. En esas condiciones, un aumento de las exportaciones podía sustituir con facilidad la reducción del gasto del gobierno. Ese no es el caso de Estados Unidos y Europa hoy en día, cuyos socios comerciales también están sufriendo una crisis

“Por supuesto, el gobierno necesita hacer algo más que aumentar simplemente la demanda total; tiene que ayudar a los individuos a cambiar de sector productivo, desde donde se les necesitaba ayer hacia donde se les necesitará mañana. Esas «políticas activas del mercado de trabajo» han demostrado ser eficaces en numerosos países, sobre todo en Escandinavia

“Crear un sistema de impuesto sobre la renta de las personas físicas y de sociedades más progresivo, con menos vacíos legales. Nuestro sistema tributario, aunque nominalmente es progresivo, lo es mucho menos de lo que parece. Está plagado, como ya hemos apuntado, de vacíos legales, exenciones, excepciones y preferencias. Un sistema tributario justo gravaría a los especuladores por lo menos con el mismo tipo con el que grava a quienes trabajan para ganarse la vida. Eso garantizaría que los de arriba pagaran, al menos, un porcentaje de su renta en impuestos igual que los que perciben rentas más bajas[629]. Habría que reformar el sistema del impuesto de sociedades, tanto para eliminar los vacíos legales como para fomentar más creación de empleo y más inversión”

“Las inversiones del gobierno —en infraestructuras, en educación y en tecnología— apuntalaron el crecimiento durante el siglo pasado y pueden suponer la base para el crecimiento durante este siglo. Esas inversiones expandirán la economía y harán que las inversiones privadas resulten aún más atractivas. Como ha señalado el historiador económico Alex Fields[644], las décadas de los treinta, cuarenta, cincuenta y sesenta fueron periodos de grandes incrementos de la productividad —más elevados que las décadas anterior y posterior—, y gran parte de aquel éxito tuvo que ver con las inversiones pública.