Estando en la tarea diaria de alimentar el sitio web con la información del Gobierno de Sinaloa, acudió a mi mente la intención de revisar, una vez más, el quehacer de los secretarios y quienes, entre ellos, no hacen quedar mal al Gobernador Rubén Rocha Moya.

El Gober se ha visto en la necesidad de “poner el pecho” por más de uno de sus secretarios. Particularmente por los que frecuentemente dan malas notas o incluso por los que se ha “emitido”, en forma de burla, alerta amber, porque nadie los encuentra para que se hagan responsables de la labor que deberían estar cumpliendo.

Es innecesario que mencione a Graciela Domínguez Nava, secretaria de educación pública y cultura; varias canas verdes le ha sacado a Rocha. Medio se nos olvida uno de sus errores cuando ya nos estamos enterando de “otra metida de pata”. Ni tratar de entender el por qué continúa en el puesto.

El caso de la secretaría de las mujeres da para un tratado sobre la transformación que se puede dar con tal de no perder el “hueso” ¿En dónde quedó Tere Guerra? ¿Qué le hicieron? ¿A qué experimento la sometieron que le robaron su esencia?

Ni que decir del flamante secretario de agricultura. También da para un tratado. Tan útil ha sido que le tuvieron que ayudar Serapio Vargas y el mismo Gober. Serapio no pudo con la carga. Lo sobrepasó el conflicto de los maiceros y trigueros. Pero ni el Gober mismo pudo, hasta que empezaron las amenazas. Amenazas que no debieron darse, si el secretario de agricultura hubiera hecho su chamba.

Hay otros que no voy a mencionar hoy porque los reservo para una mejor ocasión, pero, a quienes sí quiero traer a colación son a la SEBIDES y a Obras Públicas.

El trabajo de la secretaría de bienestar y desarrollo sustentable es muy importante. No solo es responsable de los programas insignia de la 4T, además, está relacionada con las necesidades más urgentes de la ciudadanía. Sin embargo, ya hubo un cambio de mando, tras la desilusión con la “rockstar”. Afortunadamente quedó en buenas manos con el arribo de María Inés Pérez Corral.

Esta secretaría no puede fallar, no tiene derecho a hacerlo.

Todo lo anterior inició por una nota que estaba publicando sobre una acción de obras públicas y recordé, algo difícil y poco común que suceda, lo bien que el Goyo habla del Secretario de Obras Públicas, José Luis Zavala Cabanillas.

Si alguien no ha hecho quedar mal a Rocha Moya es Jose Luis Zavala. Incluso al inicio, cuando no había dinero. Se arrancó con muchas pequeñas obras de gran impacto. Un plan que me parece muy acertado.

Con pocos recursos, para un gobierno estatal, se ha resuelto el problema de agua limpia a una gran cantidad de comunidades. Muchas de ellas en situación de emergencia pues bebían agua contaminada con heces fecales a causa de la filtración de las letrinas.

Zavala Cabanillas lo mismo anda en obras de electrificación, terminando carreteras que conectan diversos poblados, en limpieza y desazolve, pavimentación, y en obras con sentido social, como dice el Gober, y aunque diga que es por instrucciones del Tío Rubén, si no hay voluntad, ni rogándole. Ejemplos de ello se los puse al inicio de la columna.

Una cualidad que también tiene este secretario es su buena actitud. Es humilde, tratable, agradable en su atención. Ya saben ustedes quiénes no lo son, no me hagan mencionar a sus compañeros de sangre pesada.

El Goyo me ha contado parte de la historia de José Luis y me da gusto que haya llegado a esta posición para dar buenas cuentas. Que el Gober se rodee de esta calidad de funcionarios, es lo que necesita Sinaloa. Eso creo yo.