¿Qué fue lo que pasó el jueves 7 de noviembre en el Congreso del Estado de Sinaloa, particularmente en el Grupo Parlamentario de MORENA? La olla ya no pudo contener la presión.
Llegamos, como cada día de sesión; ordinaria, extraordinaria, solemne, Diputación Permanente; y todo parecía normal, hasta que comenzaron los “se va a poner bueno”.
Iniciando la indagatoria, fue fácil descubrir que finalmente se había concretado el intento por cambiar a quien coordina la bancada morenista; tan anunciada y mencionada pero ejecutada a escondidas.
Y hacerlo de esa manera tiene que ver con que la tan presumida y cacaraqueada libertad de la que se habla tanto en MORENA, insisto, es una de las violaciones al “No Mentir” más evidente entre sus integrantes.
No me refiero solo a los Legisladores locales; entre los militantes, simpatizantes y seguidores en las redes, veo y leo una impensable intolerancia y falta de respeto a la libertad de pensamiento y de expresión que raya en lo absurdo. Convirtiendo en un engaño la idea de libertad.
Si bien es cierto que cada mañana, de lunes a viernes, vemos al líder moral llamar de todo a quienes no comparten su opinión, no entiendo por qué habrían de seguir solo los malos ejemplos, y ridiculizar, ofender, denostar, humillar e insultar de la manera más baja posible a quien piensa distinto o simplemente, como es su derecho, no está de acuerdo. Tenemos que respetar y no ofrecer una falsa libertad que no es mas que una mentira.
Como se lo decía hace unos meses, los Diputados de MORENA, los 23, no 22, 21, 19, 16, 14 ó 10; nunca han logrado aceptarse en su gran diversidad; tan rica y extraordinaria diversidad; que debería haberlos convertido en los mejores y verdaderos representantes del pueblo.
Ahora que el profe, el pescador, el campesino, la abogada, el maestro, el comerciante, el pequeño empresario, la líder obrera, la ambientalista, el defensor de los animales, la activista por las mujeres, la promotora cultural, el luchador social, la juventud, el asesor político, el trabajador del estado, el líder agrario, la protectora de la niñez, la educadora, el obrero, la trabajadora social, el ingeniero, la activista, la socióloga, la exdiputada, la secretaria, el maestro universitario, la química y el mercadólogo llegaron al poder; no supieron que hacer con él.
Ahora que la mayoría del Congreso de Sinaloa es una verdadera representación ciudadana, ahora que en el grupo dominante casi todos, por no decir todos, encontramos con quien identificarnos; en esta LXIII Legislatura en la que muchos son pueblo empoderado, no se pueden poner de acuerdo.
Lo que debería ser una extraordinaria muestra y ejemplo de democracia abierta y libre, se ha convertido en un polvorín en el que las versiones de qué y por qué pasó, hacen un entramado de telenovela.
Es tanto lo que se ha inventado alrededor del intento de cambio de coordinadora, que el desconocimiento se ha presentado en ignorancia con iniciativa. Lo que no saben lo inventan y han enredado entre los 14 firmantes a quienes nada tuvieron que ver y han acusado de múltiples “delitos”. Entre otros cuentos y leyendas.
Una pregunta que me pareció ridícula fue dirigida a la Diputada Cecilia Covarrubias. La cuestionaron ¿Usted se propuso? Aunque quedó aclarado por ella misma que no fue así ¿No hay libertad en MORENA para autoproponerse? ¿Hace a alguien menos capaz el decirle a sus compañeros que quiere encabezar el grupo? ¿Hace menos a alguien por pedir que haya un cambio o que diga que quiere dejar de ser la líder?
Y es que lamentablemente esa primera pregunta refleja el gran problema que se enfrenta en la bancada y en el movimiento en general, la libertad es ficticia. Eso Creo Yo.











