Uno de los temas más recurridos en estos días, posteriores a la designación del Coordinador Estatal para la Defensa de la 4T en Sinaloa, y precandidato a la gubernatura por MORENA, el Senador Rubén Rocha Moya, ha sido si los propios morenistas apoyarían o no a quien probablemente sea su candidato.
Se convierte en asunto de mayor importancia que se haya dejado fuera, y ahora sean contrincantes, cuando antes del 30 de diciembre eran competidores, cuando menos a tres que han demostrado ser parte del proyecto de la 4T desde hace buen rato, además de un cuarto elemento que se integró hace menos tiempo pero que aportaba muchas posibilidades de éxito electoral.
Sabido era, le repito, que habría molestia o desbandada de quienes, hasta hace unas semanas, se consideraban baluartes del movimiento-partido y que ahora califican como traidores a la dirigencia nacional.
Lo que más poderosamente ha llamado mi atención no son estas separaciones anunciadas sino, la reintegración de cuadros de «Juntos Haremos Historia» a las filas del PRI.
Le recuerdo que muchos de los morenistas encumbrados, incluido Andrés Manuel, en algún momento defendieron al tricolor como su partido, incluso algunos han sido parte de administraciones gobernadas por políticos abanderados del PRI, Rocha Moya entre ellos.
Pero lo que me sorprendió y no imaginé ver sin anuncio previo fue el regreso del Diputado local Eleno Flores Gámez, que ahora es precandidato a Diputado Federal por el cuarto distrito, con cabecera en Guasave. Falta ver si al Partido del trabajo (PT) le cae en gracia que su coordinador de Grupo Parlamentario en el Congreso del Estado de Sinaloa sea precandidato del PRI.
Lo que sí le digo es que ya se presentó el caso ante la dirigencia nacional petista y se tomarán cartas en el asunto para removerlo, en calidad de urgente, como responsable de las labores legislativas de la bancada a la que todavía pertenece en el Congreso local.
Y no es que considere que el Diputado Eleno Flores tenga el arrastre para modificar el resultado de la elección por la gubernatura, ni que haya lucido, ni poquito, como diputado petista. Tampoco estoy argumentando que el PT es el partido más grande de Sinaloa y que inclina la balanza. Sin embargo, 5 de los Diputados que lograron una curul en la presente legislatura, lo hicieron mediante las siglas del PT y 3 de ellos son ahora del Grupo Parlamentario de MORENA.
Tal vez usted considere que la salida de Flores Gámez representa solo unos cuantos votos, de acuerdo. Lo que quiero resaltar no es cuánto representa el PT o Eleno Flores, lo que quiero es llamar su atención al hecho de que no solo se están yendo unos por la vía independiente, otros a presentar inconformidad al Comité ejecutivo Nacional de MORENA, sino que también hay, y esto es solo una muestra, los que están regresando al PRI, y los que faltan.
Desde mi punto de vista, es la segunda derrota para MORENA en un proceso que apenas va iniciando y en el que, bajo ninguna circunstancia, se pueden considerar ganadores o, creyendo en las encuestas, bajar la guardia. La falta de liderazgo es claro entre los morenistas que tienen que evaluar con sinceridad y sin triunfalismos lo que está sucediendo con quienes los acompañaron a la victoria del 2018, dentro y fuera de MORENA. Eso creo yo.











