A 3 semanas de iniciado, no se ha dado a conocer un plan de los primeros cien días del Gobierno del Estado de Sinaloa, encabezado por el Dr. Rubén Rocha Moya. Más importante que si hay plan para esa primera etapa o no, el arranque se ha visto con buena dinámica.

Se ha hecho hincapié en temas indispensables como la salida de los aviadores, que se identifican solos, ya que nadie aparece a cobrar la quincena por ellos. Ni hablar de la necesidad de terminar las obras inconclusas que son de gran beneficio para las comunidades y el Estado mismo, entre ellas las carreteras de conexión con Chihuahua y Texas, así como las presas, con las consecuencias de las mismas, me refiero a los desplazados.

Otro asunto de gran trascendencia es la reactivación económica. La mira está puesta en el turismo y no es mala la apuesta. Además de que no se limita al turismo de placer; se está considerando el de negocios, de convenciones, congresos y reuniones corporativas, en el que se apunta a diversos destinos, no solo a los de playa. El sector de los servicios necesita un fuerte impulso, y a su vez jalará a diversos grupos de comerciantes que participan y se benefician con la llegada de visitantes nacionales y extranjeros.

No se debe olvidar el turismo deportivo, ecológico y de Pueblos Mágicos, que Sinaloa tiene para competir en esos y otros terrenos.

Otro asunto en el que se está concentrando el trabajo de esta administración estatal son los programas sociales y la basificación de los sectores salud y educativo. En estos dos últimos temas, en particular, tengo mis reservas, ya que, en el bien intencionado deseo de corregir, se puede caer en el sobre engrose de la nómina estatal, particularmente en el caso de salud en el que, aun cuando el compromiso no cumplido es del Gobierno de México, el “Gober” se está aventando el “tirito” de asumir, con el presupuesto estatal, lo que debería haber resuelto el Gobierno Federal desde hace dos años.

Hasta el momento, hemos visto a un Rubén Rocha Moya siendo él mismo. No sería extraño, como casi siempre ha sucedido, que al llegar a la posición en la que ahora se encuentra, se comporten como seres intocables, incapaces de aceptar se les incomode de forma alguna.

Afortunadamente, hasta ahorita, el Profe Rocha sigue siendo el Profe Rocha, aunque, por seis años será y lo llamaremos Señor Gobernador.

Sigue entrándole a los temas que se le expongan y sigue contestando “lo que es”, sin rollo, sin inventos.

Lo mejor que puede pasar es que continúe con esa actitud y que esa forma de conducirse sea real y permanente. Lo malo que podría suceder es que se le suba, que deje de escuchar y empiece a exigir pleitesía. Peor aun sería que aparente no hacerlo, pero, al darse la media vuelta, salga su verdadera personalidad y de forma velada o a través de terceros, se inicie la censura y la represión. Confiemos en que eso no llegue.

Por otra parte, con agrado veo la conformación del equipo de comunicación del Gobierno de Sinaloa. Ya le he comentado la opinión que tengo sobre la propia Directora, Adriana Ochoa, pero una persona, por sí sola, no podría hacer que la labor sea efectiva. No es el caso y se han integrado, o conservado, a compañeros periodistas de reconocida trayectoria y experiencia, así como elementos que han demostrado su calidad, capacidad y compromiso.

Con el riesgo de omitir a alguno de ellos, mencionaré a los buenos camaradas Víctor Rochín y Oscar Ojeda. También es necesario reconocer a César Buelna, que es uno de los que probaron su valía, y por supuesto a uno de los mejores lentes de México, Enrique Rashide Serrato, dos veces premio nacional de periodismo en la categoría de fotografía.

Estos compañeros que menciono, se han incorporado a los elementos que a través de los años han hecho equipo en una dirección que, en pocas semanas, han escalado con mejoras visibles. Que sigan así, que no nos hagan quedar mal y nos veamos en la necesidad de comentar lo contrario. Eso creo yo.