Los Diputados que integran la LXIII Legislatura del Congreso del Estado de Sinaloa discutieron, el viernes 20, modificaciones a diversas leyes y reglamentos que permitirán aumentar la recaudación del Gobierno estatal, y así cumplir con lo planteado en el proyecto del presupuesto de egresos, enviado por el poder ejecutivo, para el año 2020.

 

Si bien hay temas que parecen haberse desvirtuado, dejando de ser la propuesta de orden y beneficio social original, al final el efecto es el mismo, en alguno de los sentidos.

Tal es el caso de la expedición de placas y tarjetas de circulación para los vehículos todo terreno que abundan en Culiacán; los cuales son una verdadera plaga, de gente irresponsable, irrespetuosa de la ley de tránsito, además de que ni siquiera existía la regulación que permitiera, no que obligara, que permitiera tener cuando menos un mínimo control de quiénes son los dueños; ahora sí podrán y tendrán que estar regularizados.

El pero es que dejaron fuera la propuesta original de la Diputada Alma Rosa Garzón, en la que se especifica que una parte de lo recaudado por ese concepto se destinara a la protección del medio ambiente.

El caso de las casas de empeño tampoco me parece algo fuera de orden. Lo sucedido aquí es que se permitirá, mediante un trámite más sencillo, que las empresas de dicho giro logren el registro pleno de su actividad, incluso con el cambio del uso de suelo, lo que provocará que entre a las arcas públicas lo que las obligaciones fiscales aplicables, no estaban generando ante trabas administrativas simples.

Por otro lado, con una salvedad que le comentaré en un momento, me manifiesto a favor de que no se haya aprobado el aumento de la aportación Pro-Educación, que se propuso creciera del 10% al 20%. El doble de golpe y porrazo, que no es mucho dicen algunos, no me convencen.

La salvedad del caso es el rumor de que la diferencia del 10% sería destinado a la UAS, si de verdad eso era así, le repito que es un rumor, no me hubiera molestado el aumento, siempre y cuando se hubiera sido claro y transparente al respecto.

Dejé al último el impuesto aplicable a quienes participen en juegos de apuestas y que será del 10%. En este caso se argumentó que la carga impositiva ayudará a disminuir la ludopatía, inclinación patológica a los juegos de azar, tesis que se utilizó como justificación pero que nadie se creyó.

No estoy en contra de que se genere este impuesto, siempre y cuando no nos quieran vender esa ilusión de que los adictos la pensarán antes de gastar un diez por ciento más, o poder jugar un 10% menos. La carga va directamente al apostador, no a la empresa, no al casino.

Lo que se tiene que aceptar es que la medida es meramente recaudatoria y punto. Lo que no me parece correcto es que se “encarezca” el juego y no se apliquen otras medidas como la ayuda a quienes padecen dicha patología, mayor regulación a los casinos y generación de estrategias que eviten que familias de nuestra entidad pierdan sus ingresos, incluso su patrimonio, por la facilidad exagerada con que proliferan los centros de apuestas y la adicción que eso ha generado. Eso creo yo.

 

P.D. Sería bueno que la “maestra” creara un impuesto a los Diputados que abandonan el salón de plenos para salir a fumar, poniendo a temblar el quórum legal. Podría no solo ayudarles a disminuir su adicción al tabaco sino generar un muy buen fondo para diversas acciones de beneficio social.

No sería poco lo recaudado y en una de esas y hasta dejan de fumar.