Por fin, el Presidente Nacional de MORENA, Mario Delgado Carrillo, informó que el ganador de la consulta, por ende coordinador estatal para la Defensa de la 4T en Sinaloa, y precandidato a la gubernatura, es el Senador Rubén Rocha Moya.

Sigo sin entender, o siguen sin convencerme, los argumentos por los cuáles esta información no fue dada hace ya varios días, en fin, ellos sabrán.

Ahora el Senador Rocha Moya tiene frente a sí algunos desafíos que vencer, si quiere llegar, cuando menos, a una candidatura que cuente con la fuerza que pueda representar un partido desarticulado como lo es MORENA en nuestro Estado.

Queda claro que no es cuestión de demostrar capacidad, inteligencia, conocimiento, experiencia, carisma o ninguno de los atributos personales que en múltiples ocasiones le he reconocido.

Lo primero que tendrá que hacer es convencer a los  militantes y simpatizantes de su partido-movimiento de que sí hubo encuesta. Nadie sabe, nadie supo pero «dicen» que sí hubo encuesta y que él la ganó. El problema es que no hay manera de conocer si de verdad se realizó y cuál fue el resultado. Los morenistas tendrán que confiar, o no, en la palabra de su presidente nacional y de quien ahora es su precandidato.

El segundo desafío que tendrá que enfrentar el Senador Rocha es convencer a los morenistas de que él también lo es. Con la cercanía que ha tenido con más de un gobernador priísta, en posiciones de gran relevancia, se ha puesto en duda la larga trayectoria que ha tenido como hombre de izquierda. Aunado a ello, tal vez usted ya se ha dado cuenta de que por estrategia o por prudencia, Rocha Moya hace muy poco ruido cuando está en el cargo, comparado con el que hace en campaña.

Ineludible y difícil será el reto de encontrar la forma de hacerse de una estructura que le permita hacer campaña, promover el voto y vigilarlo el día de la elección. Recuerde que MORENA ni siquiera tiene dirigencia estatal, menos municipales. Claro que Rocha sabe en dónde puede encontrar una estructura bien consolidada y recién aceitada, a ver si se pueden poner de acuerdo.

A diferencia de la elección del 2018, no se puede dar el lujo de aceptar como candidatos, en ninguna de las posiciones, a cualquiera que se apunte o que le apunten. Bastante daño han hecho a la imagen de MORENA los que por casualidad cayeron en diversas posiciones de poder y que han vivido mareados estos últimos dos años. Rodearse de buenos candidatos a las otras posiciones que estarán en juego será un instrumento que fortalecerá su propia candidatura.

Ahora habrá que esperar si no hay algún cambio causado por las candidaturas comunes o resoluciones en comisiones o tribunales y, muy importante, quiénes serán los abanderados de los demás partidos o alianzas que ya se han anunciado. Mientras tanto, el Senador Rocha Moya necesita rodearse de verdaderos amigos que le digan las cosas como son y no de groupies que le endulcen el oído y lo hagan creer que ya ganó un proceso que apenas va empezando. Eso creo yo.