Iniciando el año pasado, cuando millones aun celebraran la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia, en aquel febrero 2019 sorpresivo, la “4T” anunció una enorme lista de programas que sufrirían recortes y, la mayoría, eliminación definitiva. Las celebraciones se convirtieron en preocupación para millones cuando se publicó que habría recortes a programas como el de los comedores comunitarios, de apoyo al empleo, para migrantes, de fomento ganadero, apoyos a la comercialización, atención a jornaleros agrícolas, al fondo nacional del emprendedor, a la atención a personas con discapacidad, de abasto rural, del fondo nacional del fomento a las artesanías, de inclusión social, al sistema nacional de investigadores, a las estancias infantiles para madres trabajadoras; y, la lista seguía y seguía.
Para el 2020 la celebración se convirtió en clamor: Se consolidaban más recortes y la extinción de más programas, fondos y fideicomisos. Ante la amenaza de una pandemia, la salud era recortada, en rubros indispensables ante una crisis sanitaria como la que se venía, la vigilancia epidemiológica se recortó. Como también, programas contra el cáncer y el VIH sufrieron brutales mermas financieras. Ni hablar de la ciencia y la tecnología, del fomento en la agricultura y la ganadería, o del apoyo a la actividad minera; en 2020 la productividad nacional fue abandonada por la “4T”.
Apoyos indispensables para la producción fueron eliminados, como el del diesel para agricultores y pescadores. Apenas ayer los agricultores se manifestaron, en una mega protesta, en todo el Estado, en medio de una pandemia; porque el Gobierno de México, mediante SEGALMEX, amenaza con no cumplir lo acordado en el pago de la producción de maíz a $4,150 por tonelada. Y, en el sector obrero patronal, ¿qué decir de la amenaza de la “4T” de “nacionalizar” las Afores? AMLO desde la toma de protesta ha sido incisivo en un tema: Incrementar su “partida secreta”, disfrazándola en una “austeridad republicana” que ya para estos días demostró que es un peligro para la economía del País… Para los propósitos personales del presidente los recursos no están proviniendo “del ahorro en el ataque a la corrupción” como se prometió: La extinción de programas y fondos, los apoyos a niños, mujeres y científicos; la eliminación parcial y total de industrias y, la productividad nacional en decadencia, están financiando la hambrienta actitud por dinero de la “4T”, que se sigue alimentando, a cualquier costo.
Y si lo anterior no es suficientemente malo para el desarrollo del país, debemos darle un vistazo a la deuda pública, la cual, en sólo 18 meses se ha incrementado, al “son del dólar”, en más de 1.5 billones de pesos, creciendo más de 12% en solo 18 meses de gobierno de la “4T”. El Banco Mundial apenas prestó hace unos días a México otros $1,000 millones de dólares, para asuntos relativos al gasto del gobierno. También, se han hecho emisiones de bonos, otros financiamientos, y los intereses que la Nación debe pagar por la deuda existente cada día es mayor. El gasto productivo se ha frenado.
En contra parte, la deuda crece como en los más desafortunados años del PRI. ¿Qué más puede hacer un mal gobierno para derrumbar a un País? La respuesta es: Manejar mal una pandemia… Apenas ayer 9 de junio, la Organización Mundial de la Salud (OMS) hizo público que México está en la etapa más crítica del contagio del COVID-19. La población ya está en las calles de nuevo en gran número. Las predicciones del gobierno siempre han estado lejos de la realidad. El periodo oficial de confinamiento que se hizo por decreto terminó semanas antes de lo que debió proteger con mayor intensidad. Ni mencionar el pésimo manejo en las finanzas sociales, donde no existen apoyos económicos gubernamentales para las familias ni para las pequeñas empresas, víctimas de la pandemia.
El hambre de dinero de la “4T”, aun en crisis sanitaria, sigue insaciable: Se anunció el 17 de abril que se congelarían las tarifas eléctricas, dadas las condiciones de emergencia. La Comisión Federal de Electricidad (CFE) hizo exactamente lo opuesto. Facturó elevado, como nunca antes; en perjuicio de quienes el “fantasmagórico” acuerdo dijo que protegería.
Ahora la CFE es vista como “la caja chica” de AMLO, y no como la proveedora de un servicio básico, ignorando un decreto que se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF). ¿A cuánto asciende la “partida secreta” de AMLO? Si lo supiéramos no sería secreta, pero con tantos recortes y préstamos, debe ser enorme. Algo sí es evidente: El hambre por dinero de la “4T” no ha respetado programas, fondos, fideicomisos, promesas de campaña ni pandemias; sigue devorando. ¿Hasta dónde se invierte el dinero en programas sociales y obras que hoy, en tiempos de emergencia, son irrelevantes e inmorales?… ¿Veremos el dinero que hoy devora la “4T” en 2021, comprando votos?… ¿La “austeridad” de AMLO seguirá el mismo rumbo de las partidas secretas anteriores, hacia paraísos fiscales?… Los mexicanos tenemos derecho, al menos, de saber.
Finalmente, alzamos una protesta en favor de los productores sinaloenses: ¡Basta de intentar dejar sin recursos a los trigueros, maiceros, pescadores y a los productores que mantienen nuestra economía!… ¡La voracidad de dinero de la “4T” los está dañando y, eso debe parar!











