En el ranking de ciclociudades 2018, Mazatlán ocupó el lugar 22 de un total de 25 ciudades evaluadas. Obtuvo 14 puntos de un máximo de 100.

 

Esta calificación fue elaborada por el Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP) con el apoyo de GIZ la Agencia de Cooperación Alemana y de la SEDATU del gobierno federal. Veamos algunas conclusiones e información del estudio.

Este documento sostiene que es fundamental que las autoridades mexicanas garanticen condiciones cómodas y atractivas para que más personas usen la bicicleta como modo de transporte cotidiano, que contribuyan a la construcción de ciudades seguras, dinámicas y saludables.

En el último periodo de evaluación 2015-2018, las ciudades de Querétaro, Guadalajara y Cancún destacan por su avance.

Querétaro en particular; publicó su Guía de conducción en bicicleta y está implementando el programa “Viernes sin auto” en el que comunidades escolares utilizan modos de transporte alternos al automóvil un día a la semana. Introdujeron biciorugas en las escuelas para que  los niños puedan llegar a sus escuelas de manera activa, saludable y sostenible.

Uno de los once aspectos evaluados es el de la planeación para vincular la movilidad sustentable  con las acciones de adaptación y mitigación al cambio climático.

Un ejemplo referido como buena práctica internacional es el Plan de Acción Climática de San Diego, California, que establece como meta el aumento de la proporción de viajes en bicicleta del 2 % al 6 % para el 2020 y al 18 % para el 2035. Para lograrlo, San Diego extendió su sistema de bicicletas compartidas, que anteriormente se ubicaban cerca de la playa y brindaban servicio principalmente a turistas, hacia barrios populares por medio de construir una mejor red de infraestructura ciclista y de transporte público.

En este punto, del cambio climático, Mazatlán obtuvo cero puntos como evaluación.

En cuanto a la infraestructura ciclista, en las 30 ciudades más grandes del país se cuenta con un registro nacional de 477 kilómetros construidos, equivalentes a apenas 0.8 km por cada 100,000 habitantes

Un caso notable positivo  es sin duda el Área Metropolitana de Guadalajara que, en 2014, invirtió 162 millones de pesos del Fondo Metropolitano para la implementación del Sistema de Bicicleta Pública y en 2017 destinó el 32 % de sus recursos de movilidad, a proyectos relacionados con infraestructura ciclista.

En este tema, Mazatlán recibió cero puntos.

Una estrategia integral de seguridad vial a nivel local debe sumar elementos de diseño vial urbano, cultura de la movilidad, regulación y correcta aplicación de la ley, para avanzar hacia resultados positivos. Contrario a la idea de que mientras más ciclistas haya en una ciudad, el número de lesiones graves o muertes por hechos de tránsito debe crecer, un fenómeno denominado “Seguridad en números” implica que a mayor número de ciclistas en las calles, menor probabilidad de una colisión con vehículos motorizados.

 Lo anterior se explica, entre otras razones, por un cambio de comportamiento por parte de las personas conductoras de automóviles y otros vehículos motorizados ante la presencia de más ciclistas en las calles

Así mismo, en la mayoría de ciudades la distribución de mercancías se ha centrado en vehículos motorizados, sin embargo, en la práctica existen vehículos no motorizados que tienen notoria relevancia en las cadenas urbanas de distribución por eso es importante que la bicilogística sea regulada en los  entornos urbanos.

La capacidad institucional para regular, promover, diseñar y evaluar continuamente las políticas de movilidad en bicicleta en cada ciudad requiere de contar con un área especializada en el tema.

En cuanto a tal capacidad, Mazatlán tuvo cero puntos.

La intermodalidad es la capacidad de combinar al menos dos modos de transporte

La bicicleta se considera el modo de transporte más eficiente para distancias de hasta 5 kilómetros.  Para una distancia mayor, otros modos individuales motorizados resultan ser competitivos por la distancia recorrida, el tiempo y energía invertidos; sin embargo, estos resultan ser más caros para el individuo y la sociedad por el consumo de combustible y otras externalidades relacionadas con inseguridad vial, contaminación del aire, pérdida de tiempo en traslados, contaminación auditiva, entre otros.

Así, combinar la bicicleta y el transporte público puede ser una opción más atractiva y eficiente en trayectos de 10 kilómetros en adelante.

El propósito de los Sistemas Bicicletas Compartidas (SBC) es permitir a las personas recoger una bicicleta en un lugar y devolverla en otro, volviendo a la movilidad en bicicleta una parte de la cadena de viajes en la ciudad de forma práctica.

De acuerdo con la Guía de Planeación de Sistemas de Bicicletas Compartidas de ITDP, entre las ventajas de estos sistemas, se encuentra su fácil vinculación con las metas de reducción de emisiones, al ser clave para disminuir la intensidad de uso de automóviles particulares. También, los SBC tienen el potencial de contribuir a los objetivos de desarrollo económico de la ciudad.

En cuanto a la intermodalidad, Mazatlán también fue calificado con cero puntos.

Las decisiones que se tomen respecto al Sistema Público de Bicicletas compartidas que hace poco tiempo se instaló en Mazatlán deben tomarse con base en la evidencia y el conocimiento científico qué hay en el tema.

Si se construyen acertadamente soluciones y mejoras se puede contribuir a tener una ciudad más sustentable, próspera, saludable y segura.

El enfrentamiento partidario no debe sustituir el análisis serio del tipo del estudio que aquí citamos.

No destruyamos.