Ya son dos las ocasiones en las que la LXIII Legislatura del Congreso del Estado de Sinaloa ha tenido la oportunidad de aprobar o reprobar los dictámenes de los informes de las cuentas públicas de la Auditoría Superior del Estado (ASE), presentados por la Comisión de Fiscalización, presidida por el Diputado Marco Antonio Zazueta Zazueta del Grupo parlamentario de MORENA y representante del distrito electoral número 16, ubicado en Culiacán.

La primera fue en el año 2019, cuando revisaron las cuentas del año 2017, en el que ya gobernaba en Sinaloa Quirino Ordaz Coppel. De esa revisión, y esos decretos, todavía no hay nada definido. No es broma, aún se está esperando la decisión de la corte con referencia a esas cuentas reprobadas, situación que no le gustó al Gober y simplemente las vetó, las regresó con observaciones que no agradaron a los legisladores morenistas, y se inició la búsqueda del tercero que decida quién tiene la razón. Ay cuando le dé la gana al poder judicial.

Hace unas semanas se presentaron al pleno los dictámenes de la comisión de fiscalización, pero ahora considerando el informe de la ASE sobre las cuentas públicas del 2018. Con la intención de evitar lo sucedido con las cuentas públicas del 2017, los Diputados morenistas idearon que en lugar de decretos se resolvieran como acuerdos, para que, según ellos, no procediera el «veto de bolsillo» pero ¡Lástima Margarito!, el Gober actuó exactamente de la misma manera, hizo observaciones y no publicó los acuerdos, incluso el que aprueba los informes de las secretarías del gobierno que encabeza.

De lo sucedido en esos dos procesos hay mucho que aprender, revisar y corregir. Lo primero, que afortunadamente ya lo hicieron, era reformar la Ley de la ASE para que no se contradijera con la Constitución de Sinaloa en cuanto a los tiempos marcados para las etapas de dictaminación y solventación. Para una discusión aparte, lo extraño que fue el que los integrantes de la comisión de fiscalización, incluso el propio Marco Zazueta, se hayan visto obligados por el Diputado Jorge Iván Villalobos a votar dicha reforma cuando, supuestamente, todos querían lograrla. Lo importante es que se dio y ahora solo falta la dichosa promulgación y publicación.

El año pasado, algunos todavía no sabían «de qué lado masca la iguana» y se generaron acusaciones que incluían sobornos, coacciones y compra de votos de los legisladores. Este año, ya «asentadas las válvulas», fue más simple ver que cuando el ejecutivo quiere, se mueve «la maquinaria» y legisla desde el tercer piso. Si no lo cree explíqueme cómo las únicas cuentas aprobadas en este 2020, correspondiente al 2018, son las del ejecutivo del Estado.

De nuevo vimos a los pocos diputados a los que les gusta argumentar y el enfrentamiento de ideas (a los otros no los moleste que los puede despertar), combatiendo con ahínco, a sabiendas de que todos estaban mal. Todos estaban equivocados porque, sin importar en cuál parte de la Ley de la ASE se apoyaran, o el artículo de la Constitución en que basaran su rollo dominguero, el problema es la ley misma que, omisa, ambigua y deficiente, deja «más salidas que un cerco viejo», y por allí se movían los Diputados.

Podrá usted decir que cuando menos se vio un cambio al haber quien enfrente al ejecutivo y ponga en duda la transparencia de sus gastos ¿Y?

¿De qué sirvió que se reprobaran las del 2017? ¿De qué sirvió que se pretendiera reprobar las del 2018 si terminaron aprobadas? ¿Cuáles fueron las consecuencias de la reprobación del 2017? ¿Quién respondió por las acusaciones comprobadas de desvíos millonarios, obras inconclusas y manejos sombríos?

Como ejemplo simbólico quedará el estadio de futbol del Mazatlán FC. Todavía no se sabe quién es el dueño del terreno en el que se construyó y ya se está jugando la jornada 5 de la primera división.

La «mayoría» morenista no ha encontrado, ni encontrará, la fórmula para legislar con sus 23, convertidos en 14, cuando es claro que siempre han actuado como primera minoría; el PRI, con 8 legisladores, siempre ha funcionado como mayoría, y cuando quieren ganan las votaciones.

En ese dilema ha estado MORENA en estos dos años de legislatura fallida. O pierden en el pleno o pierden en el tercer piso. Que está mal, sí, sin duda, pero no pudieron. Eso creo yo.