Antes del inicio del “Diálogo con Maestros” que el Senador Rubén Rocha Moya tuvo esta mañana en el MASIN, los reporteros de diversos medios lo abordaron y le preguntaron sobre la aparición del Presidente Andrés Manuel López Obrador en la jornada electoral del 2021, con motivo de la consulta de continuidad de AMLO a la cabeza del Gobierno de México.
Tal vez con razón, porque en ocasiones los periodistas somos reiterativos y hasta un poco tercos, sobre todo cuando el tema es importante y la respuesta no satisface la curiosidad, el interés o la búsqueda de la declaración polémica, al Senador se le acabó la paciencia.
Y es que es innegable que la aparición del nombre, o la imagen de Andrés Manuel en el proceso, afectará el resultado; en especial si continúa con los niveles de aceptación con los que cuenta actualmente.
El caso es que en la enésima ocasión en que se le preguntó lo mismo con otras palabras, respondió con desesperación “¿Qué quieres que hagamos?”.
Ante esta pregunta habrá que pensar en las posibles respuestas.
Ha habido declaraciones, no pocas, sobre la “maldad oculta” de dicha consulta. Incluso se ha consignado que es el antecedente que dará pie a la reforma legislativa que permita la reelección de AMLO. Pues no se podría oponer a un mandato del pueblo, que a 2 años de distancia tiene ya un 38% a favor de que López Obrador repita en el cargo.
“El pueblo pone, el pueblo quita” y “Al margen de la ley, nada; por encima de la ley, nadie”, son 2 frases muy manejadas pero muy fáciles de maniobrar. Basta con que se reforme el artículo 83 de la Constitución y que la ciudadanía diga que sí.
Una de las opciones es que se deje a un lado la consultitis y el ejecutivo ejecute. Esto es, que los especialistas, si los hay, asesoren en cuanto a lo que es mejor para el país y se tome esa ruta.
No sería difícil de resolver. Si la calidad en la educación, la salud, la seguridad pública, la aplicación de la justicia, el precio de la gasolina, la inflación, y etc. no mejora en los primeros tres años, se deberá ir, si de verdad pretende cumplir su palabra.
Por otro lado, si tenemos un país con notable mejoría en lo antes mencionado, la decisión será continuar hasta terminar los seis años. Y sin necesidad de buscar la opinión ciudadana y el gasto que eso implica.
También, se puede hacer un ejercicio aparte de la elección constitucional con el costo que eso representa. Sin embargo, hacerla junto con la elección solo eleva en un 10% el precio del proceso.
Mientras son peras o manzanas, el Presidente López Obrador firmará un documento en el que se obliga a no buscar la reelección y ya se manifestó abiertamente en contra de esta. Pero, tal y como nos hemos ido acostumbrando, no le es difícil cambiar de opinión. Eso creo yo.











