No pretendo ofender con la palabra «bruto», solo hago referencia a la expresión que usaba El Chavo cuando alguno de sus compañeros contestaba, según él, de manera absurda a las preguntas del Profesor Jirafales, en la comedia que se ha transmitido por muchos años en numerosos países, especialmente en América latina.
Inolvidables están resultando las sesiones virtuales que el Congreso del Estado de Sinaloa ha transmitido en youtube y facebook. Sin culpa alguna por parte de la Mesa Directiva ni del equipo humano de apoyo técnico, nuestros queridos Diputados nos han permitido ver su lado «extraño», descuidado, ignorante, desordenado y hasta morboso.
Reconozco que hay quienes han logrado mantener la compostura y la buena imagen que tenemos de ellos, cuando menos saben cerrar su micrófono para que no nos demos cuenta de lo que realmente están haciendo. Por otra parte, están los que nos hacen el día con sus deslices, además de aquellos a los que, por más que se les indique lo contrario, insisten en permanecer con la cámara apagada y solo aparece una foto o su logotipo para la campaña 20-21, a la que creen llegarán como candidatos.
No parece haber manera de que algunos de estos «chiquillos» entiendan las reglas de las sesiones virtuales.
Cuando son reuniones presenciales, es difícil saber qué están haciendo en el celular o en el iPad; tampoco sabemos de qué tanto platican o de qué se ríen. Pero siendo virtuales, no contaban con esos momentos en los que «la tecnología nos traiciona» y ya transmitido, ya no se borra, ni modo.
De la sesión de ayer viernes 21 de agosto, le comento de 3 momentos, aunque hubo más. Entre los que no expondré están las discusiones con la esposa, supongo que la voz de mujer que escuchamos era la titular de las quincenas; tampoco de la novela a la que no tuvieron la delicadeza de bajarle el volumen, ni consideraré al que puede conseguir gratis, los que necesitan saber cómo mantener sus rodillas sanas o a los que se brincaron.
Empecemos por la «declaración» del Diputado Fernando Mascareño de que iría a votar por la roja, y que sí votaba. Lo primero que hay que decir es que el Diputado Mascareño sí es empleado sindicalizado del STASE, sin embargo, su condición actual es de permiso sin goce de sueldo, por lo que está inhabilitado para votar, y el declarar que va a ir a sufragar atenta contra el orden del proceso de elección que se ha desarrollado en los últimos días en dicho instituto gremial.
Además, se escucha que ponen en duda que logre hacerlo, es decir, que al presentarse a la urna le permitan emitir su voto. A lo que contesta que sí lo va a hacer, los que lo están cuestionando verán que sí es capaz. Que diferente hubiera sido que comentara que aunque quiere que gane la roja, él respeta a su sindicato, a sus compañeros y la decisión que ellos tomen sobre quién ocupará la Secretaría General.
Desconozco la situación de los Diputados García Carrera y Monreal Cázares pero, según yo, no hay razón para que Apolinar manifestara «Por la roja, por la roja» y Monreal «Ira, también el Mascareño igual». A menos que tengan las manos metidas en el proceso, lo cual es muy reprobable. Los 3 de «Juntos Haremos Historia» estarían haciendo lo que tanto criticaron y prometieron que con ellos no sucedería.
Otra situación que se presentó en la sesión de este viernes fue el error que cometió la Diputada Francisca Abelló Jordá al cambiarle el nombre a Leona Vicario y llamarla «Leonora». Considero que eso fue un error involuntario que a cualquiera le puede pasar. Ciertamente la Legisladora debió confirmar que el nombre estuviera correctamente escrito, si es que se lo anotaron de esa manera, aunque todos debemos saber quién es María de la Soledad Leona Camila Vicario Fernández de San Salvador.
Independientemente del error, que se magnifica por haberlo cometido una Diputada, no comparto la manera como se hizo mofa del desacierto, al grado de poner junto a su cara la cabeza de un burro rebuznando. Desagradable y denigrante caer en burlas de ese tipo.
Lo que sí no pude aguantar de recortar y publicar es cuando se escucha «Es una cosita rica chiquita», que casualmente se acomodó inmediatamente después de que mencionaran a la Diputada Flor Emilia Guerra Mena durante una de las votaciones que se realizaron en esa sesión.
Me pareció muy gracioso porque claramente se nota que no fue algo preparado, ni dicho por alguno de los Legisladores. Fue el audio de algo que estaba viendo o escuchando uno de ellos y cayó después de que votara una de las más guapas de las Diputadas, para muchos la más. Hay que aclarar que fue casualidad, descarto la mala intención de ofender a Flor Emilia.
En cuanto compartí el fragmento del video me llovieron los mensajes y llamadas preguntando quién era el que había expresado esas palabras. Incluso hubo uno que otro confundido que acusó al Diputado Faustino Hernández. No fue Faustino, eso se los aseguro. Y es muy fácil darse cuenta de cuál micrófono estaba abierto en ese momento, solo hay que ver con detenimiento.
Los momentos que destaco, lo hago con la intención de resaltar lo increíble que resulta que a casi 2 años de Legislatura, no se puedan concentrar unas cuantas horas en lo que se está leyendo, discutiendo o votando. Ya perdí la ilusión de que eso sucediera. Esta LXIII Legislatura, «La Esperanza de Sinaloa», será una de las peores que hayamos visto, aún y con los esfuerzos de los poquitos que merecen ser llamados Diputados. Eso creo yo.











