En repetidas ocasiones hemos escuchado al Gobernador Quirino Ordaz Coppel “presumir” su militancia priista. Inclusive, durante la sesión del Consejo Político Estatal de este partido, apenas el pasado mes de agosto, el mandatario sinaloense refrendó su adherencia partidista y se enorgulleció de ello, haciendo un singular exhorto a “echar ch…azos” para seguir trabajando del lado de la gente.
En aquella ocasión, el Presidente del PRI a nivel nacional, Alejandro Moreno, elogió a Quirino Ordaz llamándolo hermano y amigo, pregonando que, según las encuestas, es el mandatario estatal mejor evaluado en el país.
En contraparte, lo que se vivió en la sesión del pasado jueves en el Congreso del Estado nos deja la duda de si en verdad el «Gober» es un aliado del PRI o sólo vela por sus intereses personales. De hecho, ya mucho se ha rumorado de la posibilidad de que Ordaz Coppel esté contemplando hacer negociaciones con Andrés Manuel López Obrador de cara a los comicios del próximo año.
De ser así, quedaría de manifiesto que el candidato del PRI, el cual probablemente irá en alianza con el PAN y el PRD, solamente será comparsa o elemento sacrificable. La duda que surge es cuáles serían los alcances de esa posible negociación, ¿AMLO exigirá solamente las diputaciones federales o sus condiciones llegarán hasta algunas alcaldías y diputaciones locales?.
Volviendo a lo que se vio en la pasada sesión legislativa, donde se votó el dictamen de reformas a la Ley de Hacienda Municipal, permítame hacer algunos comentarios.
Por instrucciones del Gobernador, el Grupo Parlamentario del PRI tuvo que retractarse de su propia iniciativa, donde, al igual que las presentadas por la Diputada Victoria Sánchez, de MORENA, y el Presidente Municipal de Culiacán, Jesús Estrada Ferreiro, se propuso eliminar los privilegios que gozan en materia de pago de predial, los propietarios de predios urbanos con campos de golf.
La iniciativa, que fue finalmente aprobada con 20 votos a favor y 18 en contra, cumple con los principios constitucionales de equidad y proporcionalidad tributarias; sin embargo, al parecer esto es algo que no es del agrado del titular del Ejecutivo. De hecho, después de aprobada la reforma, el Gobernador declaró que es un tema que tendrá que analizarse mejor, dadas las implicaciones que puede representar este aumento tributario para la proyección turística del Estado.
Lo que quedó en entredicho es la seriedad y congruencia de los priistas que tuvieron que acatar las instrucciones de su jefe y votar en contra de su propia iniciativa. De ahí que por más que se diga priista, al parecer Quirino Ordaz es ante todo quirinista, y si percibe algo que puede afectar sus intereses, como son sus inversiones inmobiliarias en Mazatlán, no le importa llevarse entre las patas la credibilidad del PRI, por lo menos la de su bancada en esta Legislatura, quienes en noviembre del año pasado presentaron una iniciativa justa, pero que finalmente tuvieron que meter reversa para no provocar al señor Gobernador.
Ahora, el gran ganador en todo este espectáculo fue el Diputado panista Jorge Villalobos, quien al presentar su reserva al dictamen para dejar fuera de las reformas a los campos de golf, generó gran revuelo y la imagen de que él solito casi le gana la votación a la supuesta mayoría morenista, estrategia que lo fortalece tanto con el «gober» como al interior del propio poder legislativo.
Por lo pronto, aunque Quirino Ordaz juega su papel aparentando ser un priista de hueso colorado, las bases de dicho instituto político se sienten desplazadas y ven con recelo sus señales, sobre todo por el impulso que le está dando a un expanista de escasa trayectoria política como lo es el titular de la SEPyC, Juan Alfonso Mejía. Si no lo creen pregúntenle a Paola Gárate. Eso creo yo.
P.D. Por más sesiones que pasan, siguen los errores y titubeos en la conducción de la Mesa Directiva a cargo de la Diputada Roxana Rubio, quien además de ceder arbitrariamente el uso de la voz una vez concluida la ronda de participaciones, procedió a decretar un receso para que se acordara en comisiones si era de aprobarse o no la reserva presentada, algo que ya había sido agotado desde el momento mismo de la elaboración del dictamen.
Súmele una votación que se contó de manera errónea, fácil de comprobar con los videos, y la discusión de una propuesta ya desechada por la comisión y el pleno. Ni como ayudarlos.











